Shadow of the Colossus: Celosia

Han pasado tantas cosas desde mi último coloso que no sabría por dónde empezar. Y lo mejor, o peor, es que cada cosa que pasaba dejaba en más irrelevante la anterior.

Estuve una semana de fiestas en el pueblo, y en aquel momento, me parecía que debía hablar de ello. Es más, lo haré; porque por primera vez en mi vida he podido tener sentimientos que nunca antes había tenido.

Pero esto es personal, en el plano social ha muerto Rita Barberá, Fidel Castro y Leonard Cohen. El PSOE se hizo una especie de harakiri para cargarse a Pedro Sánchez y permitir que Mariano Rajoy sea presidente del gobierno. Y el Valencia está coqueteando con el descenso en un año en el que me he vuelto a aficionar al fútbol, al Valencia, como hacía años que no hacía.

Y sí, durante todo este tiempo no he derrotado a un solo coloso cuando probablemente haya sido el periodo de tiempo que más he jugado a los vídeojuegos de los últimos tres años: The Division tiene la culpa.

¿Qué puedo contar? ¿Qué importaría que contase? Nada.

¿Qué quiero decir? Que gracias a las fiestas de Moros i Cristians entiendo a la gente que llora cuando se quema una falla o no puede sacar a su santo en Semana Santa. Que lo del PSOE me da mucha vergüenza ajena, a mí, Largo Caballero, Indalecio Prieto y a Pablo Iglesias. Que estoy convencido de que el Valencia terminará bien la Liga y el próximo año será todavía mejor. Y que a los muertos, mejor dejarlos estar.

Y sí, lo último, como europeo de izquierdas, ¿cómo no voy a sentir cierta admiración por Fidel Castro? Es como si Aragorn terminase siendo un rey totalitario en Gondor, ¿qué importa? Si es el tipo que derrotó a Saruon. Eso siempre estará ahí por muchas tropelías que cometa como gobernante.

Hoy es 8 de diciembre de 2017. Hoy he derrotado a mí onceavo coloso. Hoy he derrotado a Celosia.

Mi pantalla de carga muestra que ya he derrotado a diez colosos. Mi novia está acostada viendo vídeos de gatos en Internet y temo que no me acordaré de jugar. De la voz que me habla sobre el próximo coloso me quedo con “llama viva”. Fuego, algo tendrá que ver con el coloso.

Llamo a Atreyu, cuánto tiempo sin verte amigo. Lo monto y rodeamos el templo para seguir el camino por debajo del puente. Me sigue gustando cabalgar con Atreyu por el paisaje. ¿Quién será el coloso?

Encuentro una torre por el camino y decido subirla para ver si recuerdo los controles. No mucho, está claro por lo que me ha costado subir a la torre. Mala cosa.

Sigo el camino por la parte inferior del puente. Un paisaje desértico en comparación con los últimos paisajes que recuerdo. Algo me indica que he llegado, un cambio en el paisaje, un enorme acantilado que se abre debajo del puente. Saco la espada y me indica que el coloso está debajo de tierra, tendré que bajar al desfiladero.

Recorro el borde del acantilado y encuentro la senda que me llevará al coloso. No me permiten continuar con Atreyu, lo dejo atrás y bajo por la senda hasta llegar a un lago. Lo paso nadando mientras pienso en que tendrá que ver con el coloso, fuego y agua. ¿Tirará fuego el coloso y tendré que protegerme en el agua?

Sigo adelante en dirección al templo que veo al final del desfiladero. Es el lugar, estoy seguro.
Entro despacio esperando a que en cualquier momento aparezca el coloso y… nada; no aparece nadie. ¿Qué pasa aquí? ¿Dónde está el coloso?

Veo las cuatro grandes antorchas que escuchaba antes de entrar al templo pero el coloso no está. Y sé que es el lugar. Salto de nuevo hacia el cuadrilátero… y ahí está…

Lo primero que pienso es en un toro mezclado con armadillo. Es pequeño en comparación a los anteriores colosos derrotados. Tiene cuernos y un fuerte caparazón. Y el escenario es un cuadrilátero en el que cada esquina hay una gran antorcha a la que se puede subir para que el coloso no te alcance.

Lo primero que pienso es en subirme a una de las antorchas, pero el coloso me alcanza dándome un buen golpe y dejándome inconsciente un buen rato. No me hace mucho daño, pero tardo mucho tiempo en recuperarme.

Consigo subirme a una de las grandes antorchas que el coloso golpea y hace saltar una pequeña madera quemándose. Una pequeña antorcha que puedo coger: algo tendrá que ver.

La voz me confirma que el coloso “teme a las llamas”. Ya lo imaginaba, pero he saltado al pequeño desfiladero que hay en el medio del escenario y para volver al cuadrilátero tengo que saltar con el triángulo. Con el triángulo David, no con la equis, con el triángulo David…

A la tercera, consigo llegar al escenario. Vuelvo a subir a una de las grandes antorchas y salto encima del coloso. Imposible, no puedo cogerme y caigo al suelo. El coloso aprovecha para golpearme y dejarme medio inconsciente. Pero quién peor lo pasa cuando me golpea es la cámara del juego que se vuelve loca y termina con un plano del jugador sin sentido.

Finalmente, consigo coger el palo y me subo con él a la antorcha para encenderlo. Bien, estoy avanzando. Bajo y me acerco al coloso. Le aterra el fuego y retrocede como un perro asustado. Me siento incluso mal.

La idea está clara, lo voy a dejar caer en el foso que hay en medio del escenario para ver si cae de espaldas y veo alguna cosa. Pero no, el coloso cae pero no me deja ver nada que me dé una idea sobre cómo matarlo.

De todos modos, continúo asustando al coloso sin un objetivo claro hasta que me quedo sin fuego. Inmediatamente el coloso recupera su compostura y me suelta un zarpazo que me deja inconsciente. Esto sí que ha dolido.

Quedo atrapado en una esquina del foso. Cada vez que me levanto el coloso me golpea y vuelve a dejarme inconsciente. Creo que el juego está rallado, no puedo salir de dónde estoy. El protagonista se levanta y es golpeado por el coloso. Y así, hasta que muero.

No tiene sentido, no me gusta este juego.
Pero pienso en positivo: tengo la clave para derrotar al coloso.

Vuelvo a repetir la acción pero ahora hacía al lado contrario. Poco a poco el coloso retrocede hasta caer por el barranco. Lo veo con una cinemática y sé que voy bien. Su caparazón queda destrozado y deja al descubierto su punto débil. Ya lo tengo…

Salto desde arriba pero no consigo caer sobre el coloso. Caigo justo a su lado en el momento que vuelve en sí… Estoy entre el coloso y la pared. No tengo nada que hacer. Me levanto y soy golpeado… lo intento un par de veces y me dejo morir.

Vuelvo a empezar, pero creo que ya sé qué hacer a continuación… Quizás hay que volver corriendo hasta el templo para dejar al coloso en el foso y saltar sobre él de manera cómoda. Vamos a ello…

Vuelvo a repetir una vez más la acción: subo a la antorcha, cae la astilla de madera, la cojo y subo de nuevo para encenderla. Bajo sobre el coloso y lo asusto para que retroceda. Qué mono es cuando está asustado…

Todo ok, vuelvo a saltar sobre el coloso y fallo… mierda. Intento subir corriendo por el camino para seguir la estrategia de dejarlo en el fuego pero es imposible. El protagonista queda inconsciente cuando es golpeado y cuando vuelve en sí vuelve a quedar inconsciente… y así hasta quedar muerto.

Nada, volver de nuevo al templo es imposible.

Una vez más, volvemos a empezar… Y, ¿adivina? Cuando salto sobre el coloso… no lo consigo. Éste se despierta y lo de siempre. Muerto.

En este punto, el juego me parece una mierda y mal diseñado. Porque, ¿qué sentido tiene esperar dos minutos para morir? ¿Por qué tiene que golpearte tantas veces para matarte? ¿No sería más lógico que te matase en un par de golpes para volver a empezar? Ya sé lo que tengo que hacer, déjame intentarlo más rápido.

Pienso en una nueva estrategia: no saltar sobre el coloso y esperar que vuelva al cuadrilátero por su cuenta. Que venga por el foso y saltar sobre él desde una distancia más cercana. Todo parece lógico y fácil.

Repito una vez más todo y veo al coloso caer por el desfiladero. Y me quedo buscándolo desde arriba esperando a que vuelva a subir. Pero el coloso no se levanta… esto sí que me jode. Silbo y nada, ahí está en el suelo tumbado sin moverse.

Vale, tendré que saltar, pero ahora hay un cambio: lo veo desde arriba. No he tenido prisa en saltar y puedo ver al coloso, puedo atinar el salto.

Salto… ¡y caigo encima del coloso! ¡Vamos!

El coloso despierta y empieza a correr como un loco hacía el templo. Estoy encima de él sin soltarme, perdiendo fuerza, y el coloso no para de correr.

Intento cargar la fuerza pero no puedo, el coloso se mueve y hago bastante en no caerme.
En un momento consigo cargar la fuerza y asesto el primero golpe, ¡cae la mitad de la vida del coloso! Lo tengo…

Estoy casi sin fuerza, me suelto un poco y consigo quedarme encima del coloso sin caerme. Cuando recupero un poco de fuerza, vuelvo a cogerme fuerte y cargo el golpe… se carga y le asesto el segundo golpe: muerto.

Ya está.

Me vuelve a encantar esta mierda de juego… El final ha sido buenísimo. Veo la luz blanca y escucho voces…  quedan cinco colosos.

Cómo me alegra volver a verte Shadow of the Colossus.

Shadow of the Colosus: Dirge

Llueve.

Sí, llueve. Y que llueva en Valencia es noticia.

Precisamente, esta misma mañana he estado leyendo artículos sobre la sequía que está sufriendo la Comunidad/Regne/Pais Valencià. En los últimos veinte años Valencia ha sufrido tres sequías importantes, y no, la actual no es la más importante.

Además, he estado revisando los niveles de las cuencas hidrográficas de la región. Alicante y el Turia, como siempre; secos. Pero el Xúquer tiene buenos niveles. La terreta tendrá para el riego y que siga habiendo marxeta.

Es un tema que me preocupa mucho, la desertificación y la falta de agua. He llegado a plantearme irme a vivir al norte, ahora que todavía soy joven, para que cuando sea mayor no viva en un desierto y tenga que pelear por un baso de agua.

Cuando lees noticias sobre el tema, pese a los fuegos que rompen el corazón, la situación no parece tan alarmante como parece a simple vista. Curioso.

Hoy es martes 13 de septiembre de 2016. He derrotado a mi décimo coloso.

Calma, quiero coger el juego con calma, pero sin pausa. No quiero perder el tiempo matando al coloso, pero tampoco quiero precipitarme y hacerlo mal.
Ahí están las sombras rodeándome, y sí, sigo vivo; pese a que cada vez son más, sigo vivo.

Escucho algo sobre dunas, huella y tierra. Y por alguna razón, me da mal rollo el coloso que me pueda encontrar. Uno de esos colosos que pierdo más tiempo buscando su posición de debilidad que pensando cómo alcanzarla.

Llego al precipicio y lo bordeo cabalgando a Atreyu. Me gusta este juego. En Valencia empiezan a caer rayos mientras paso dunas que me recuerdan a la Mancha. Soy un Quijote japonés en busca de sus demonios. Empieza a llover con más intensidad, será la típica tormenta de verano en la que terminan cayendo cuatro gotas.

Llevo un rato cabalgando en la dirección correcta. Debo estar llegando… Veo una Atalaya a la que subo, pensando que si subo a todas las que tiene el juego conseguiré algún tipo de premio o bonificación… Ignorante de mí.

Desde lo alto de la Atalaya, una cueva se abre ante mí. Es el lugar, lo sé.
Bajo para subirme a Atreyu y recorro la cueva hasta llegar a una enorme obertura debajo de la tierra.

Es un lugar maravilloso para una épica batalla y cada vez llueve con más intensidad.

El coloso aparece serpenteando entrando y saliendo de la arena como si fuese agua. Voy corriendo hasta la parte central para subirme a una roca y observar desde lo alto al coloso. El coloso viene directo hacia mí y destroza la roca en la que estoy subido quitándome la mitad de vida. Mala decisión.

Busco unas grandes protuberancias y me quedo en la parte inferior donde el coloso no puede cogerme. Se acerca y da vueltas sobre la roca son poder alcanzarme.En la parte delantera siempre tiene una parte de su cuerpo que sale a la superficie. Caen relámpagos y le tiro flechas a lo que me gustaría que fuese su punto débil… Pero no, no lo es.

Intento saltar encima de él cuando pasa por mi lado y lo único que consigo es que me quite media vida. De repente, la voz me dice que mis piernas no podrán alejarme del peligro… ¡Atreyu! ¡Necesito a Atreyu para derrotar al coloso!

El coloso pasa cerca de mí y veo que por su parte trasera tiene uno de sus puntos débiles. Ahora necesito saber cómo consigo ponerlo en posición de debilidad… Intento subirme a Atreyu mientras el coloso se acerca rápidamente a la vez que un rayo cae al lado de mi casa acompañado por un fuerte estruendo.

Me doy un susto de muerte y mi gata corre asustada dentro de casa. Me levanto para cerrar todas las ventanas mientras cae un agua torrencial y suena la música de fondo. Parece que el juego se ha puesto de acuerdo para que tenga que realizar otra prueba antes de derrotar al coloso: cerrar todas las ventanas de tu casa. Al menos yo, lo hago al compás de la música.

Vuelvo al juego y cabalgo con Atreyu. Busco al coloso, lo escucho pero no lo veo. Me giro y veo sus ojos justo detrás mío a punto de alcanzarme. Lo tengo claro. Saco mi arco y le disparo en sus ojos. Oigo su dolor, qué maravilla de juego.

No consigo que muestre su posición de debilidad pero el camino no puede ser otro. Así que espero a que esté cerca mío para arrancar a cabalgar con Atreyu. Lo busco con mi arco y empiezo a tirarle flechas intentando golpearle en sus ojos. Lo consigo y el coloso se queda con la cabeza sobre el suelo.

La música me dice que es el momento de ir a por él y hacerle daño de verdad. Me monto por su cuerpo hasta alcanzar con cierta facilidad su punto débil. ¿Me quedaré sin tiempo? Le doy tres espadazos y el coloso vuelve al ataque. Un punto débil menos. Solo debe quedarle uno. Ya es mío.

Vuelvo a repetir la misma situación y cuando le doy en el ojo salto de mi caballo creyendo que ya lo tengo… ¡y el coloso me arrolla matándome! ¡Qué estúpido he sido! Un exceso de confianza y debo volver a empezar…

Pero en fin… ya sé derrotarlo y el modo de hacerlo me parece maravilloso. Me pasaría todo el día cabalgando delante del coloso. Viendo sus ojos a escasos metros míos. Viendo el esfuerzo del coloso intentando alcanzarme para terminar con mi vida.

Parece que la tormenta escampe aunque sigue lloviendo intensamente. Vuelvo al juego y a la primera consigo su posición de debilidad y terminar con su primer punto débil. Tres espadazos. Uno menos. Esto va a ser coser y cantar…

Solo me falta un punto débil. Le tiro tres, cuatro y cinco flechas pero nada; el coloso no se rinde y sigue persiguiéndome. Salta sobre mí y consigue alcanzarme quitándome la mitad de vida. La rabia de saberse muerto ha hecho que el coloso saque toda su fuerza y nos ponga a los dos en la misma situación: una única oportunidad para vivir o morir. La próxima carrera determinará quién vive y quién muere.

Empezamos a correr y empiezo a tirarle flechas. Aguanta Atreyu que ya es nuestro. No parece que consiga alcanzarle aunque le estoy apuntando a los ojos… El espacio termina, sigo disparando flechas, oigo sus quejidos de dolor pero salta sobre mí y lo esquivo estando encima de la misma pared. Me he salvado. Él también.

Casi sin respiro volvemos a cabalgar con el coloso pisándome los talones… ¡Muere ya cabrón! Empiezo a tirarle flechas. Pero noto que no tiene tanta fuerza como antes y a la tercera o cuarta consigo doblegarlo y ponerlo en posición de debilidad. Por fin.

Me acerco cabalgando y salto encima desde mi caballo. Voy corriendo hasta la parte trasera y casi caigo por las prisas. No voy a llegar… no voy a llegar… Finalmente veo su punto débil e intento golpearlo rápidamente. El coloso se resiste a morir y sigue moviéndose intentando tirarme de encima de él.

Le doy dos golpes, me queda nada para matarlo… Que no tenga que volver a intentarlo una vez más… Vuelo a cargar mi fuerza y lo mato. Muerto.

La tormenta ha terminado y llueve débilmente. Mi novia llega a casa. Guardo el juego. Me quedan seis colosos.

Shadow of the Colosus: Basaran

Rajoy no va a volver ser elegido presidente del gobierno. Al menos, por ahora. Y aunque toda la prensa seria, sí; ésa que no vale ni para limpiarse la mierda del culo, se empeñan en decir que es catastrófico volver a votar por tercera vez consecutiva. Personalmente, estaría votando de manera indefinida siempre que haya una oportunidad de que el señor Rajoy no sea el próximo presidente del gobierno.

Ni Rajoy, ni nadie del Partido Popular. Ni de derechas. Ni del PSOE.
Ya, me he pasado.

Hoy es domingo 4 de septiembre de 2016. He derrotado al noveno coloso. He derrotado a Basaran.

Empiezo con una cinemática de la princesa (digo yo que será una princesa), despierta; levantándose del altar en el que se encuentra y mirándome. Es una ensoñación. Al momento, despierto rodeado de las sombra que voy dejando en el camino.

Después de observarla subo al caballo y cabalgamos buscando al siguiente coloso. Voy en una dirección por la que nunca había pasado antes. Una enorme llanura verde con pequeñas colinas que voy atravesando en el más absoluto silencio. No veo nada en este camino, ninguna ruina a la que subirme ni rastro de vida por ningún lugar.

De repente, la verde llanura queda atrás y todo se vuelve oscuro. Delante mío veo unos géiseres y me invade una gran sensación de tristeza.

El coloso está cerca, lo sé. Saco mi espada y me indica que debo seguir el camino de la oscuridad. Vamos Atreyu, que hemos venido a esto.

Estoy atravesando unos árboles y al fondo veo algo… ¿Es una roca? No, es el coloso que se levanta ante mí. No es demasiado grande, va a cuatro patas y me recuerda a una especie de tortuga con patas de cangrejo. Empieza a sonar la música. Empieza la batalla.

Lo primero que hace Basaran es lanzarme unos rayos por la boca. Me alcanza y compruebo que hace daño, mucho daño. Veo que por la parte trasera tiene una cola que toca casi el suelo. Voy directo y consigo subirme a la cola. Pero no consigo avanzar y caigo todas la veces que intento subirme por ella.

Sigo sin conocer sus puntos débiles y por la parte trasera no hay nada que hacer. Recuerdo los géiseres que he pasado y recuerdo la importancia de los elementos del entorno para derrotar a los anteriores colosos. Subo al caballo e intento sacar al coloso de la oscuridad en la que se encuentra. Lo consigo, me sigue a la luz y bajo del caballo para mirarlo bien.

Rápidamente me alcanza con los rayos y está a punto de matarme. Tiene un ataque poderoso Basaran. Tanto, que al siguiente ataque me mata sin poder hacer nada.

Primer asalto terminado, me ha matado pero ya sé que tengo que sacarlo del rincón de oscuridad en el que se encuentra. Además, tengo seguro que los géiseres son un punto importante para derrotar al coloso. Así que vamos a volver a intentarlo.

Saco al coloso rápidamente y veo que cuando se coloca encima del géiser su movimiento cambia: se levanta sobre dos patas traseras provocando un temblor de tierra al caer. El problema es que no he visto ningún punto débil mientras hace ese movimiento.

Lo intento otra vez. Estoy por delante suyo y descubro que repite el movimiento sin necesidad de estar encima del géiser. La voz me avisa de que apunte a las piernas sobre las que se apoya. Creo saber cómo tumbarlo: en el momento que se queda de pie le disparo flechas en sus patas traseras.

Lo intento un par de veces pero no veo que provoque ningún dolor ni movimiento diferente cuando le disparo a sus patas traseras. Normalmente suele haber una luz que indica un debilidad, pero en esta ocasión no veo nada y las flechas impactan sobre su coraza sin provocar ninguna reacción en el coloso.

El coloso cae encima mío y me quita la mitad de la vida. Además, si me alejo corriendo no tengo ninguna posibilidad de esquivar los rayos que me lanza. La voz no para de recordarme que apunte sobre sus piernas, pero no consigo provocar una situación ventajosa sobre el coloso y el tiempo pasa…

Vuelvo a intentarlo subido a Atreyu. Doy vueltas sobre el coloso para situarlo exactamente encima del géiser. Sus rayos no consiguen impactarme si estoy cabalgando encima de Atreyu. Ya es algo.

Doy vueltas sobre el coloso y me armo de paciencia. Siempre me pasa lo mismo, intento ir rápidamente por lo que parece el camino más rápido para derrotar al coloso y pierdo mucho tiempo con tácticas que no sirven para nada.

Está claro que el géiser provoca una reacción en el coloso y hace que se ponga de pie. Cuando esté de pie, tendrá que aparecer un punto débil que con la flecha consiga modificar su posición para que pueda subirme.

Pero nada, no hay manera. No consigo ver ningún punto débil y la voz no para de repetirme que apunte a sus piernas. Me da asco la voz y este coloso aparentemente invencible.

Sigo dando vueltas cerca de él para que el géiser le impacte completamente por debajo. ¡Y ahora sí! Veo la posición de debilidad y sus puntos débiles en la planta de sus patas.

No era la posición de subirse sobre sus patas traseras. Cuando el géiser le impacta correctamente por debajo se aguanta sobre dos de sus patas laterales mostrando dos puntos débiles en la planta de sus pies.

He intentado dispararle pero no he conseguido impactar en su punto débil. Creo que el mando me funciona mal porque la cámara no para de moverse y no me permite apuntar correctamente. No, no es el mando, soy yo pulsando un botón que no debo.

Me ha matado. Pero me da igual, ya he visto su posición de debilidad, después de un buen rato jugando por fin he conseguido avanzar algo.

Vuelvo al ataque. Pienso en que el control del juego es muy malo, cuesta horrores que el coloso se sitúe en el lugar exacto y no para de lanzarme rayos. Cuando lo tengo en la posición correcta, bajo del caballo rápidamente y esquivo sus rayos como puedo esperando a que salga el agua del géiser.

El géiser lo vuelve a situar en la posición de debilidad y con dos flechas que impactan en su planta tumbo al coloso. Por fin. Otro paso más para derrotarlo.

Me acerco rápido e intento saltar sobre su caparazón. Nada, no lo consigo.
Voy por su cola y tampoco puedo subir. No me lo puedo creer, no voy a poder subirle.
El coloso está recuperando su posición y me engancho a una de sus piernas. Pero no consigo moverme y me quedo colgando hasta quedarme sin fuerzas y volver a caer.

Vaya coñazo de juego. Después de un buen rato intentando situarlo debajo del géiser consigo ponerlo en posición de debilidad. Pero la cámara me hace una mala pasada y no consigo impactarle con mis flechas. No me lo puedo creer y empiezo a perder la paciencia.

Volvamos otra vez con la acción. Es un coñazo situar al coloso debajo del géiser. En ocasiones, parece que el géiser está impactando sobre el coloso pero no le provoca nada.

Lo vuelvo a tumbar y consigo subir por su parte inferior. Hay piel y puedo cogerme con facilidad. Si es que parezco tonto, el camino siempre está marcado de un modo u otro. Llego a su caparazón y salgo de una obertura a la siguiente. Estoy a punto de llegar arriba, pero doy un salto en el momento que el coloso recupera su posición y vuelvo a caer al suelo.

¿En serio? ¿Esto es una puta broma? No lo puedo creer. ¿No hubiese podido quedarme cogido a una de las muchas protuberancias que tiene en su caparazón? No, tenía que caerme otra vez al suelo. Volver a empezar con el puto rollo de conseguir que el coloso se sitúe encima del géiser. Otra vez encima del géiser.

Me desconcentro y pienso en abandonar el juego. Al igual que hice con el Quijote, que dejé de leerlo cuando llevaba la mitad del libro. Tampoco pasaría nada; como jugadores, lectores o espectadores estamos en nuestro total derecho de abandonar una obra que consideramos que no merece que le dediquemos más tiempo de nuestras vidas.

Y al igual que abandoné uno de los libros más importantes de la historia. Tampoco pasaría nada en abandonar uno de los vídeojuegos más importantes de la historia.

No. Por ahora, voy a seguir un poco más.

El coloso está encima del géiser. Pero no le está impactando correctamente y no le da la gana tumbarse para que pueda matarlo.

No sé si en un golpe de suerte o por estar bien colocado encima del géiser… consigo volver a tumbar al coloso y vuelvo corriendo a su parte inferior para subir por su piel.

Y sí, para colmo de mi desesperación, vuelvo a quedarme colgado sin poder seguir ningún camino hasta que quedo sin fuerzas y caigo al suelo. No me lo puedo creer. No tengo ni ganas de jugar y el coloso vuelve a matarme.

Ahora mismo, considero el juego un coñazo insoportable. Quizás con 14 años y tres meses de vacaciones sería el reto más bueno al que me hubiese enfrentado. Pero con 30 años y muy poco tiempo libre para disfrutar, la sensación que tengo es que estoy perdiendo el tiempo en un juego mal diseñado que no aporta nada a mis experiencias culturales.

Es la historia de mi vida: la falta de constancia. Esta misma semana he tenido noticia de dos excompañeros de estudios que están teniendo éxito en algunas de las obras que han realizado en los últimos años. No tenía nada que envidiarles cuando estudiábamos juntos, es más; había otros compañeros que tenían ideas mucho más interesantes que las suyas. Yo también.

Pero hay una cosa que ellos han tenido y que yo no: la constancia de seguir trabajando. En cambio yo, nunca he sido capaz de terminar ninguno de los muchos proyectos que tengo empezados. Empiezas las cosas con mucha fuerza y las abandonas al poco tiempo, cuánta razón tenía mi padre.

Tengo al coloso situado encima del géiser pero no consigo que se sitúe en su posición de debilidad. Estoy casi muerto y decido separarme para recuperar vida montando a mi caballo. La voz me dice ahora que la fuerza de la tierra puede ayudarme. Me dice lo que hace un buen rato que ya conozco y me entra la risa tonta. Pienso incluso en consultar una guía, pero… ¿para qué? ¿Qué va a decirme que no sepa ya?

Consigo que un géiser vuelva a situarlo en una posición de debilidad y cuando voy a lanzar las flechas el coloso recupera su posición. La desesperación. No lo puedo creer.

Por suerte, el coloso no se ha movido mucho y me quedo por su parte inferior para que no se mueva. De este modo, consigo que el siguiente géiser lo vuelva a poner en posición de debilidad e impacto fácilmente dos flechas que lo tumban.

Cae muy lejos de mí, no sé si voy a llegar a tiempo… Consigo trepar por su piel inferior, estoy otra vez colgado sobre el lugar al que he llegado antes y he caído. Aguanto sin hacer nada mientras el coloso recupera su posición y termino encima del coloso.

Por fin.

Voy directo a su cabeza sin parar de soltar el botón de cogerme a cualquier cosa que pueda. En su cabeza veo inmediatamente su punto débil. El coloso se mueve con mucha fuerza y yo no paro ni un segundo de soltarme. Por favor, que no me caiga ahora…

Le doy un golpe. Espero que no tenga que buscar otro punto débil para derrotarlo. Sería muy frustrante tener que volver a repetir la operación de subirme encima de él. Le doy unos cuantos golpes más y veo que su punto débil sigue sin desaparecer… debe ser el único.

Respiro aliviado. No me suelto por nada del mundo. El coloso no para de moverse. No me fijo en nada de él. No le tengo ninguna lástima. Lo desprecio con toda mi alma. Lo golpeo un par de veces más y lo mato. Muere. Ya todo me da igual.

Sin lugar a dudas, ha sido el coloso más complicado que he tenido que batir hasta el momento. O eso dice la sensación de frustración que tengo en estos momentos.

Un coloso menos. Doy un trago a la cerveza y empiezo a escribir estas líneas.

Shadow of the Colosus: Kuromori

Acabo de derrotar a mi octavo coloso. Mientras escribo estas líneas doy el primer trago a una cerveza, me sienta igual de bien como si hubiese estado todo el día en una dura jornada laboral. Kuromori ha sido duro.

Hoy es jueves 18 de agosto. Hace mucho que no mato un coloso; he estado de vacaciones.

Para cada uno las vacaciones significan una cosa, sí; descansar, relax, desconectar… eso para todos. Para mí las vacaciones son no hacer lo mismo que hago habitualmente. Y eso es precisamente lo que he hecho; no jugar a la Play, no trabajar, no ver series ni cine… Bueno, quizás soy demasiado optimista, digamos que todo lo anterior lo he hecho en menor medida. Sí, todo ello en menor medida… Sí, trabajar también, poco, muy poco.

La vuelta al trabajo no ha sido tan dura. La mayor parte del tiempo me gusta mi trabajo y mis compañeros. Importante, muy importante, digo de los compañeros…

Estamos en la última semana de olimpiadas, España está genial; pocas medallas pero muchas de oro que son las realmente importantes. Ni plata ni bronce: oro es lo que vale. Y que nadie se equivoque, que estar entre los 10 primeros de cualquier competición me parece un honor impresionante. Pero si hablamos de medallas, prefiero 1 de oro que 10 platas.

La Play 2 está encendida. Voy a por mi octavo coloso, la mitad del juego, y quiero jugarlo con calma. No hay prisa. Llevo mucho tiempo sin jugar y no pienso hacerlo con prisas. ¿Me acordaré de cómo se juega?

Las sombras me rodean y la voz me dice que el próximo coloso es un lagarto escondido en un bosque que trepa por las paredes. Me gusta.

Al salir del templo saco la espada y me indica que es en línea recta. Paso un desfiladero y llego a una pradera que me recuerda a Irlanda. La espada me indica que debo atravesar una cueva y eso mismo hago. Al pasar al otro lado llego a un precipicio donde parece terminar el camino.

Veo una senda a la derecha que lo bordea y bajo de mi caballo para seguirla. Empiezo a caminar y me doy cuenta que podría pasarla con mi caballo, me giro a buscarlo y ya estaba detrás mío esperándome. Quiero a mi caballo. Lo miro y me despierta un sentimiento de humanidad. Tranquilo Atreyu, no pensaba abandonarte.

La senda conduce a unas ruinas. Tengo la sensación de estar llegando al lugar en el que tengo que estar. Al lugar en el que derrotaré a mi octavo coloso.

El templo derruido en la verde pradera me recuerda un lugar místico. Uno de esos paraísos naturales que al pisarlos sientes una energía especial en el ambiente. Siento lástima de los que no sepáis de lo que estoy hablando.

Ahora sí, dejo a mi caballo y me adentro solo en el templo abandonado. Después de un poco de plataformeo Uncharted llego a una obertura. Suena la música, sé que he llegado.

Una especie de foso romano con pisos en los que hay enormes ventanales. En la parte inferior un lagarto grita molestado por mi presencia. A mi mente viene el foso del segundo episodio de Star Wars: El Ataque de los Clones. En el que Obi-Wan, Padme y Anakin luchan contra una bestia dentro de un foso.

El lagarto me busca rápidamente y la música empieza a sonar. ¿Será peligroso?
Mientras sube saco mi arco y le disparo dos flechas que no le hacen nada. Lo imaginaba…

El lagarto me encuentra, veo su cabeza mirándome y casi sin que me dé cuenta me dispara un rayo que me quita un tercio de vida. Ahora ya sé que es peligroso.

Por la parte trasera de los diferentes pasillos que rodean el foso hay unas escaleras para subir y bajar de nivel. Al bajar, veo delante mío el punto débil del coloso. Voy corriendo a golpearlo pero me espada se estrella contra la reja. No puedo.

Inmediatamente saco el arco y le disparo dos flechazos en el lugar que se encuentra el punto débil que acabo de ver. Pero no consigo hacerle ningún daño. Parece que todavía no he aprendido que solamente puedo derrotarlos con mi espada.

Después de intentarlo unas cuantas veces más del mismo modo el coloso vuelve al foso y la música descansa. Yo lo observo desde arriba pensando el modo de matarlo.

Doy un respingo cuando me alcanza otra vez uno de los rayos que me ha lanzado. Pensaba que no llegaría tan lejos con su arma. Vuelve a subir buscándome y cuando veo su cabeza aparecer por las ventanas bajo corriendo a la parte inferior para intentar golpearle en su punto débil. Nada, no hay manera de hacerle ningún daño.

Dejo que el coloso baje de nuevo al foso y compruebo si desde la arena encuentro el modo de hacerle daño. Intento subirle encima, pasar por debajo y lo que consigo es que me dé un golpe con su cola que me deja medio inconsciente. Estoy muy débil y el coloso me lanza otro rayo que termina por matarme.

He muerto. Creo que es la primera vez que muero en el juego. Si tenía alguna ilusión de conseguir pasarme el juego sin morir ninguna vez ya no lo conseguiré.
El coloso más pequeño al que me he enfrentado es el más rápido, tiene el arma más peligrosa y no tengo la menor idea de cómo matarlo.

Vuelvo a intentarlo una vez más. Recapitulo lo que sé seguro. Tengo que matarlo con mi espada y sus puntos débiles, ya sé que tiene dos; están en su parte inferior. Tengo que golpearlo de algún modo que no he probado hasta el momento.

Así que subo a la parte más alta de todas y lo vuelvo a llamar. El coloso se acerca y empiezo a golpearlo sin conseguir nada. Bajo al nivel inferior, veo su punto débil y me acerco para golpearlo: tampoco consigo nada.

Voy a la ventana siguiente y golpeo cualquier parte que pueda del coloso. Lo admito, empiezo a estar desesperado y casi paso por alto que al golpear la pata del coloso ha soltado un grito de queja. Le he golpeado a su pata y se ha quejado. No creo que sea casualidad.

Me escabullo del lugar en el que está y lo observo con calma. Sus piernas tienen una luz que me recuerda a uno de los primeros colosos que derroté. Es un punto débil y la clave para derrotarlo.

Saco mi arco y le disparo una flecha en una de las patas. El coloso protesta, aparta la pata y rápidamente le disparo otra flecha que hace que el coloso caiga de espaldas sobre el suelo. Ya está, lo he conseguido. Todavía tengo que matarlo pero tengo la sensación de que ya lo he derrotado.

Bajo lo más rápido que puedo pero al llegar al foso el coloso ya se está poniendo de pie. Vuelvo a subir y me quedo en el segundo nivel. Lo llamo por una de las oberturas y voy corriendo a la obertura del lado contrario para dispararle cómodamente dos flechas que lo hacen caer. Bajo y cuando llego al coloso intento subir saltando sobre él. No lo consigo. Finalmente, subo por la cola y cuando tengo el punto débil a mi alcance el coloso se levanta y no permite golpearle.

¡Qué rabia joder!

Pero tranquilo, la mecánica está clara:
– Subo al segundo nivel.
– Lo silbo desde una obertura sin parar de correr a la del otro lado.
– Cuento las ocho ventanas que hay entre ambas oberturas y preparo mi arco
– Antes de llegar al otro lado, salto directamente para bajar rápidamente al foso.
– Cargo mis flechas y le disparo en ambas piernas para hacerlo caer.

Esta vez sí que consigo alcanzarle y golpearle dos veces para dejar finiquitado su punto débil más inferior. ¡VAMOS! Suelto un grito de rabia. Ya lo tengo. Una vez más y es mío.

Repito una vez más la mecánica y descubro que todavía no he terminado con su primer punto débil. Lo termino y voy directo al punto débil superior. Le doy un golpe. Me queda uno, estoy cargando, voy a lanzarlo y creo que pulso el botón… pero el coloso ha empezado a moverse y no he podido terminar con él. ¡Mierda!

Una vez más repito la mecánica. En esta ocasión el coloso ha caído dejando la cola en mi dirección para que tenga una placentera subida. Con lo desquiciado que estaba hace veinte minutos y lo dócil que terminará muriendo: como una cucaracha panza arriba completamente indefensa.

Llego sin problemas a su punto débil. Cargo mi fuerza y lo golpeo. Muerto. Lo celebro con el puño y un Vamos. Serán las olimpiadas…

Las sombras me atraviesan y no les hago ningún caso. Sí, guardemos.

Shadow of the Colosus: Hydrus

Hoy es domingo 31 de julio. Estoy de vacaciones.

En verdad, oficialmente, mis vacaciones empezarían mañana lunes. Será el primer lunes en cinco meses que no programo el despertador, ya era hora.

Una de las cosas que echo de menos de ser niño eran esas vacaciones en que despertabas a la hora que te daba la gana. No había ningún día en que tuvieses nada que hacer por obligación, acostarte a la hora que quisieras y levantarte a hora de comer. Más que vacaciones, vida de rico.

Ahí están las sombras a mi alrededor. Por algún motivo, las siento mías. Todas a mi alrededor mirando mi cuerpo tirado en el suelo, sin fuerzas, sin estamina… ¿sin sombra? Algo hay en este juego que hace que sienta tristeza cada vez que veo estas sombras.

De la voz, me quedo con que el siguiente coloso va por debajo del agua. Siento curiosidad del modo de derrotarlo, ¿tendré que nadar? ¿Saltará fuera del agua? ¿Utilizaré mi arco? Vamos a comprobarlo…

Salto a la llanura sobre mi caballo y me doy cuenta que hay unos rayos de luz que salen de la tierra hacia el cielo. Me fijo dónde están y detecto que aparecen en los lugares que he derrotado a los colosos.

Siguiendo mi camino, cruzo el río dejando el puente a la derecha. Ya conozco el camino, es el mismo que seguí para encontrar a Gaius; el coloso número tres.

Paso el espacio de Gaius bordeando el lago, sigo por un desfiladero muy oscuro, la espada no me indica el camino y llego a un punto equivocado. Estoy perdido. Miro el mapa y estoy casi en una punta.

Vuelvo por el camino andado después de que la espada vuelva a marcarme el camino. Cuando recorres un desfiladero oscuro la espada no funciona, solamente funciona cuando puede reflejar la luz del sol. Cuando está en las sombras la espada no funciona…

El desfiladero termina y encuentro una torre. Sé que estoy de nuevo en el camino.
Subo a la torre con facilidad. A unos pocos pasos veo unas ruinas, es el lugar al que tengo que llegar, lo sé.

Observo el paisaje desde lo alto de la torre.
La cámara gira sola, no se escucha nada, tampoco veo nada de vida… ¿Qué es este lugar?
Es como estar en el fin del mundo… un lugar alejado de toda vida y habitado por enormes seres mágicos. ¿Por qué están aquí? ¿Qué son estas ruinas? ¿Había vida humana antes? ¿Una civilización que veneraba a estos enormes colosos? ¿Me lo explicará el juego en algún momento?

Al llegar a las ruinas suena la música. Voy bien.
Entro por la puerta montado a Atreyu y llego hasta el lugar que me permite avanzar. Descabalgo y salto a la siguiente estructura. Subo hasta lo alto por una rampa que hay alrededor. Llego arriba y no hay camino que seguir.

Pienso en saltar, me asomo al borde y justo en el momento en que iba a saltar veo unas luces en el agua. Las observo con calma y veo que son tres luces que parecen moverse por debajo del agua. Creo que he equivocado el camino.

Bajo rápidamente por la rampa de la torre hasta llegar al agua, antes de que pueda pensar nada; una cinemática me presenta al coloso: una serpiente marina con tres cuernos por la parte superior del cuerpo que desprenden luz.

Me tiro al agua y cuando la serpiente pasa a mi lado me cojo a ella casi sin querer. La serpiente sigue su camino y termino por soltarme. Vale, ya sé que puedo cogerme.

Intento nada, bucear, y me doy cuenta que tengo un control horrible de ello.

Me fijo con el comportamiento del coloso, sin hacer nada, lo veo acercarse a mí pero no me ataca con su cabeza. Si no hago nada, sin intentar cogerme ni nada, se gira y vuelve hacia donde estoy. Siente interés por mí.

Descubro que los cuernos de luz del coloso tienen electricidad. Me quitan un poco de vida pero no me importa, quedándome quieto recupero vida poco a poco.

Ahora sí, el coloso pasa de nuevo cerca de mí y me cojo a él. La música cambia y el coloso se queda surfeando por la superficie. Voy cogiéndome y soltándome para avanzar por encima del coloso y no perderlo cuando se zambulle en el agua.

Me acerco al cuerno y veo la marca del punto débil. Al entrar y salir del agua pierdo vida. Pero no me importa, le doy un golpe a su punto débil y elimino la electricidad de su cuerno, una arma menos.

Llego al segundo punto y repito el movimiento. Solo queda uno. Pienso que va a ser muy fácil eliminar a este coloso, pero cambia su comportamiento y va hacia el fondo del agua. Tengo que soltarme y volver a la superficie, repetirlo una vez más…

El coloso se acerca y me quita algo de vida con el cuerno que le queda. Me vuelvo a coger de su cola, recorro su cuerpo buscando eliminar su último cuerno. Llego a él e intento darle el último golpe… pero el coloso entra y sale del agua con mayor frecuencia.

La electricidad me daña y mi vida baja rápidamente de manera peligrosa. Intento matarlo cuando estoy casi sin vida y fallo. Voy a morir. Pero no lo hago. Tengo una oportunidad más y no la puedo dejar escapar. Preparo un pequeño golpe que me vale para eliminar el último cuerno. Estoy salvado. Solo me falta terminar el trabajo.

Llego a su cabeza. Veo su ojo. Me encanta el momento en que veo la cara del coloso. Ese momento en que se sabe vencido e intenta zafarse de mí desesperadamente. Sé que no va a conseguirlo. Solamente tengo que tener paciencia y esperar el momento justo para matarlo.

El coloso no para de zambullirse, pero cargo mi fuerza rápidamente y consigo golpearlo. Pienso que iba a terminar con él pero todavía le queda una pizca de vida. Cargo levemente mi fuerza y tengo de sobra para eliminarlo.

Está muerto.

Estoy tan débil que llego a pensar que sus sombras conseguirán matarme esta vez… pero no es así. Me atraviesan y me dejan inconsciente.

Quedan nueve colosos. Más de la mitad del juego y no sé cuándo volveré a jugar ni terminaré el juego. Pero me da igual, disfruto del juego.

Shadow of the Colossus: Barba

Hace más de una semana que no derroto a un coloso.

La semana pasada me enteré que tenía que derrotar a un total de 16 colosos cuando estaba convencido de que solo eran diez.
Ya no tengo prisa en terminar el juego durante el mes de julio, jugaré cuando me apetezca y terminaré el juego cuando tenga que terminarlo. Sea julio o noviembre.

Acabo de ver el final de la etapa del Tour, la penúltima. Froome es el campeón, parece el mejor de todos aunque tampoco le hayan atacado mucho.

No entiendo cómo no se puede tener simpatía por el ciclismo. La épica es el Abismo de Helm y la subida al Tourmalet. En una sociedad en la que damos tanta importancia a nuestro estado físico, sería lógico que un deporte que lleva a una persona a su máximo esfuerzo estuviese mejor valorado. Y todo ello, sin olvidar la solidaridad y el compañerismo general que existe entre los ciclistas.

El ciclismo debería ser objeto de admiración y no de burlas.

Ya, las drogas. Éste también sería un tema interesante, ¿deberían permitirse? Como antes, cuando los ciclistas se atacaban sin parar y subían los puertos dando espectáculo. Que es lo que quiere la gente; que ataquen, que lo intenten. Aunque lleven 3000 kilómetros en tres semanas, que suban cuatro puertos seguidos y que en el último de ellos no paren de atacar. Que voy a estar sentado 40 minutos delante de la tele y no quiero ver a un montón de tíos subiendo un puerto sin que pase nada

Hazlo tú… te dirá el amigo defensor del ciclismo. A lo que tú, seguro de ti mismo, contestarás: a mí no me pagan por ello. Y te sentirás vencedor de la conversación. Tú, y todos los allí presentes.

Hoy es sábado 23 de julio. Hoy he matado a mi sexto coloso.

En menos que me dé cuenta, estoy cabalgando hacía dos torres que veo a la lejanía. Cuando paso por su lado veo que no tienen nada que ver con torres, simplemente son dos construcciones o protuberancias del paisaje con forma de chimenea de una antigua fábrica.
Chimeneas que actualmente están protegidas y no se pueden derribar… Algún día podríamos analizar el motivo de esto, hoy ya hemos tenido bastante con el ciclismo…

Me adentro en un bosque sombrío y descubro una torre a la que puedo subir. Me subo a lo Assasins Creed, juego que nunca me ha interesado, para volver a dejarme caer después de ver el camino que debo seguir.

Antes de salir del bosque me asomo a un precipicio donde puedo ver el lugar al que me dirijo. Es un bonito paisaje que se hubiese disfrutado mucho mejor con gráficos como los de Uncharted 4. Sí, en ocasiones los gráficos importan.

Cabalgo por una enorme llanura con el sol cegando mi visión. Me detengo para ver el camino que debo llevar. La espada me apunta un templo, está claro que es allí.
Cuando me acerco recuerdo las palabras de Dormi, pienso en una enorme serpiente que saldrá de un momento a otro de debajo de la tierra para atacarme…

Tengo que dejar mi caballo en la puerta, el coloso está dentro del templo. Entro por un oscuro pasadizo superando unos sencillos obstáculos. Estoy descendiendo… ¿dónde está escondido el coloso? ¿Es posible que un monstruo tan grande esté debajo de la tierra?

Aprovecho para bajar las persianas y dejar la habitación a oscuras. Llego a una enorme sala vacía y empieza a sonar la música. Sí, es un buen lugar para que se esconda un coloso…

Desciendo por una pared y cuando llego a la parte inferior aparece un enorme coloso con forma humana. Lo único que lo he podido ver de la cara es que lleva barba, una larga barba hipster.

El coloso se gira para buscarme, sabe que estoy aquí… Me mira y le veo la cara. Tiene unos brazos enormes y su cara me recuerda a la de un fauno.

Paso rápidamente por debajo de él. Intento saltar para cogerme por su zapato pero lo único que consigo es que me quite media vida.
Sigo corriendo hasta una especie de muro al que subo sin problemas. Cuando me giro para ver dónde está el coloso veo el muro destrozado por sus puños.

Continúo corriendo pasando por debajo de su mano. Tan solo con dejarla caer le valdría para matarme y dejarme k.o. No, no es el juego con los bosses más complicados de mundo, y éso que solo está compuesto de ellos.

Finalmente, llego a una cueva en la parte inferior de la pared en la que el coloso no puede alcanzarme. ¿Cómo tendré que subirme a él?

Me asomo al borde para sacar mi espada y ver sus puntos débiles y el coloso me da un puñetazo que casi me mata.
Vuelvo a acercarme para ver sus puntos débiles. Uno está en la cabeza seguro… pero no puedo ver si tendrá más, seguro que sí.

El coloso me ve y me grita. Sé que tiene su punto débil en la cabeza, ¿pero cómo llego hasta él? Me vuelvo a esconder para que no pueda atacarme y mientras pienso el modo de subirme veo que se agacha para buscarme dejando la barba a ras de suelo.

Ya está, lo tengo.

Sin pensármelo ni un momento corro hacía él y me subo por la barba… La música cambia y sé que voy a derrotar al coloso.

En algunos colosos me ha costado muchísimo encontrar el modo de subirme. En algunos conocía el modo pero no lo conseguía. En este coloso ha sido completamente automático.
¿Ha sido la suerte o el diseño del nivel?

Llego a su hombro con muy poca fuerza. Me suelto para recuperarme y el coloso empieza a moverse para hacerme caer. Cayendo por su espalda me agarro y reboto contra su cuerpo encontrando un punto débil en su parte posterior. Esto sí que ha sido un golpe de suerte…

Le doy tres golpes sin problemas y vuelvo a subir a su cuello para recuperar mi fuerza. Camino con precaución cogiéndome para no tomar riesgos y llegar hasta su cabeza.

Sin ninguna prisa, le doy tres golpes y termino matándolo.

Los dos caemos al suelo, yo en mejores condiciones que él… Su sombra me atraviesa y me quedo inconsciente en el suelo.

Shadow of the Colossus: Avion

Hay momentos en la vida de toda persona en que eres feliz. Ese momento en los que no te importa nada de lo que pase en el mundo, ese momento en el que el ser humano está cerca de encontrar la lucidez. Sí, ese momento…
Después de ese momento, he jugado a Shadow of the Colossus.

Tengo entradas, y no sé si serán los 30, pero desde que los he cumplido que se han acentuado considerablemente. Tampoco es que me importe mucho, siempre he llevado el pelo corto y no me supondría ningún problema raparlo por completo. Es la edad.

Cuando vuelvo a la Play, veo a mi caballo cabalgar solo por la llanura. Está disfrutando, se ha aburrido de esperarme, y yo disfruto mirándolo durante un momento antes de empezar a jugar.
Quinto coloso, según la lógica, debería costar menos de pasármelo: a los colosos impares los derroto con facilidad.

Ahí están otras vez las sombras… ¿formarán parte de mí?
Cada vez estoy más seguro de que sí.

Mi caballo mira a mi amada, bonito plano, mi héroe se acerca para mirarla también. Sí Atreyu, lo hacemos por ella, y debemos continuar por ella. Mi caballo me comprende. Mi caballo es un buen caballo.

Vamos a por el siguiente coloso. Me quedo en que “no es fácil alcanzarlo”… Un pájaro pasa por detrás de mí antes de subir al caballo. Sin perder tiempo me dirijo a la dirección indicada. Por el camino, otro pájaro pasa cerca de mi cabeza… No es fácil alcanzarlo… ¿Volará?

Paso por un bonito desfiladero y cerca de una torre. Bajo de mi caballo e intento subir a lo alto de ella. Consigo subirme sin demasiados problemas y tengo claro que el próximo coloso va a volar.
Saco mi espada para ver el recorrido que debo seguir. A lo lejos me parece ver otra torre… Vamos a averiguarlo.

Llego rápido con mi caballo y entro de cabeza al desfiladero. Veo una especie de ruinas de un castillo. Es aquí, es el lugar…

No puedo seguir con el caballo, no me gusta dejar a mi caballo.
Nado para continuar mi camino. Tengo que bucear para entrar a las ruinas, el juego me está enseñando. Supero un obstáculo más y llego a un largo pasillo… Sé que estoy en el lugar que tengo que estar. Desenvaino mi espada y me preparo para la pelea.

Mi gata me mira. Está cerca, lo sé…
Y ahí está el siguiente coloso: un dragón con una enorme cola; me encanta.

Vuelvo al juego, de lejos veo su cola llegando casi al agua… Quizás si voy por detrás sin que se dé cuenta puedo subirme a ella.
Buceo para que no me vea, me pongo detrás de él e intento saltar para trepar por la cola. No puedo, desde aquí no voy a poder subir.

Saco rápidamente mi arco e intento tirarle una flecha, pero no puedo hacerlo desde el agua. Busco un lugar al que subirme y la voz me dice que llame su atención con una flecha. Es justo lo que pensaba hacer Dormi.

Me subo a un saliente para poder tirarle una flecha. El coloso vuela majestuoso por todo el escenario. Se acerca hacia mí y le lanzo otra flecha. Le he dado, se ha quejado, pero me ignora. Me encanta este coloso.

De repente no sigue su camino, se gira y vuela en mi dirección. ¡Me ataca! Antes de que pueda hacerme nada me tiro al agua. Pero espera, ¿es lo que debería de haber hecho? ¿Y si intento subirme?

Volvemos a hacer lo mismo… Le lanzo un par de flechas para asegurarme. Ven a por mí… Vuelve a girarse para volar bajo y atacarme… pero esta vez no me tiro al agua; salto sobre él  y me subo. ¡A la primera!

Estoy encima del coloso, pero hay un problema; ¿dónde está su punto débil? Al final de su cola, estoy seguro. Miro las plumas a las que estoy agarrado, de las que puedo agarrarme, tiene un solo camino hasta el final de la cola. Está claro que es allí… Pero no será el único, antes voy a intentar llegar a su cabeza…

Lo intento un par de ocasiones sin éxito. Parece complicado llegar hasta allí… Así que decido ir hasta el final de su cola y luego ya veremos.

Llego corriendo y encuentro su punto débil, vamos a por él…
Un golpe, le quito mucha vida, ¿será el único?
Otro golpe, el coloso grita, si es su único punto débil será demasiado fácil…
Un tercer golpe y desaparece, lo que me temía, pero en parte; me alegro.
Vamos a por su cabeza…

Intento subirme a su cabeza saltando y casi me caigo. El coloso va volando y saltar encima de algo en movimiento es lo que tiene… que cuando caes puede que no estés en el mismo lugar. Buen detalle por parte del juego.

No, a la cabeza no se puede llegar. Vuelvo a fijarme en sus plumas, en el único sitio en el que hay más es en la parte final de sus alas… es el único sitio del que puedo cogerme, vamos a comprobarlo…

Llego allí, no sin complicación, y no veo nada. Pero recuerdo sacar mi espada para conocer sus puntos débiles y aparece justo en el lugar donde estoy.
Le doy un golpe y desaparece.

Mueve mucho el ala, va a ser complicado salir de aquí. Me cojo con fuerza pero me quedo sin energías… intento soltarme un momento para recuperarme y no puedo volver a cogerme. Caigo al agua, toca volver a empezar.

Por suerte, estoy cerca de los tres salientes desde los que me he subido al coloso. Tengo claro lo que tengo que hacer. Le tiro más de una flecha… sé que me ha visto, sé que va a cambiar su vuelo, sé que va a atacarme… Y sé cómo subirme.

Por primera vez veo su cara, no parece muy contento, le queda muy poca vida y dentro de poco morirá. Me gusta este coloso, puede que sea mi coloso preferido hasta el momento.

Voy tranquilo por encima, con calma para no volver a caer. Sé dónde tengo que ir y qué tengo que hacer…
Llego al final de su otra ala, no me preocupa volver a caerme y eso me beneficia, juego con tranquilidad. El coloso me ha encantado, pero me ha parecido extremadamente fácil.

Saco mi espada y aparece su punto débil.
Cargo mi fuerza, sé que cuando vuelva a pulsar el botón voy a matar a mi quinto coloso.
Lo pulso y los dos caemos al agua. Él está muerto y yo… ¿¡recupero el control de mi héroe!?
No, llegan las sombras y me atraviesan.

Hoy es sábado 16 de agosto. Y me ha encantado este coloso llamado Avion.