Consumo audiovisual entre jóvenes urbanos

Consumo audiovisual entre jóvenes urbanos con estudios universitarios de la generación Y. Predisposición al pago de contenidos en Internet.

Este artículo presenta los resultados de un estudio que analiza el comportamiento, los gustos y las prioridades de consumo audiovisual entre jóvenes nacidos en la década de los 80, con estudios universitarios y que viven en una ciudad española de más de 300.000 habitantes. Además estudia la predisposición al pago de contenidos audiovisuales proponiendo un modelo de negocio basado en una tasa adicional al precio de conexión a Internet para el pago de estos contenidos. El objetivo que se persigue es conocer las preferencias de consumo y la predisposición al pago de un target de la población que los próximos años será clave para la monetización del audiovisual en Internet.

INTRODUCCIÓN Y ESTADO DE LA CUESTIÓN

Con la llegada de Internet “la cadena de valor tradicional ha saltado por los aires” (Álvarez Monzoncillo, 2011: 66). En el pasado, el camino básico de las piezas audiovisuales no se modificaba, los cambios producidos afianzaban el modelo y reforzaban los ingresos de la industria. La llegada de Internet lo cambia todo; “el cambio provocado por el entorno informativo en red es profundo; es estructural y afecta a los mismos cimientos del modo en que los mercados y las democracias liberales han evolucionado conjuntamente durante casi dos siglos” (Benkler, 2006: 1).

La llegada de Internet hace posible al espectador la utopía del anyone, anywhere y anytime (Álvarez Monzoncillo, 2011). Mientras las empresas buscan contentar a este usuario escurridizo, los usuarios exigen a las empresas mayor apertura y participación. “Nos hallamos en un momento crítico de transición, durante el cual las viejas reglas están abiertas a los cambios y las empresas puede verse obligadas a renegociar su relación con los consumidores” (Jenkins, 2006: 242).

La canibalización de ingresos en el sector audiovisual es preocupante, la industria se afana en monetizar Internet en una cultura 2.0 en la que predomina el intercambio gratuito y la compartición (Lessard, 2006). El consumo de audiovisual se ha incrementado espectacularmente en la última década, pero la red sigue sin convertirse en un modelo de negocio estable. “Nadie sabe exactamente qué es lo que va a pasar; lo único seguro es que el modelo de financiación y amortización de los contenidos, la distribución y la difusión ha estallado” (Álvarez Monzoncillo y Menor Sendra, 2010: 4).

El sueño de la biblioteca de Alejandría se hace realidad en la red, una generación ha crecido teniendo la posibilidad de acceder a toda la información con la facilidad de un clic. “El acceso es el mantra de la generación YouTube” (Lessig, 2008: 46).

Los usuarios se han convertido en prosumers, consumen y crean nuevo contenido remezclando lo que otros han hecho (Jenkins, 2006). La participación aumenta, la comunicación es horizontal, los paquetes de datos que circulan por la red tienen el mismo valor. La ética hacker y la compartición son elementos claves de la filosofía en la Red (Himanen, 2001) (Mao, 2009).

Para las empresas que han entendido y se han abierto a la red, la wikinomía –apertura, compartir e interactuar entre iguales y con dimensión global- (Tapscott y Williams, 2007) está potenciando un comercio más activo en el que las empresas ganan en eficiencia sin necesidad de depender únicamente del capital humano disponible. Parece acertado pensar que esta economía híbrida “dominará la arquitectura del comercio en la red y cambiará radicalmente el modo de funcionar de las economías de compartición” (Lessig, 2008: 201).

EL DINERO SIGUE SIN LLEGAR

Pero estas economías no resuelven el problema de monetizar el audiovisual en Internet. El free economics de Andersson “convierte industrias de miles de millones de dólares en industrias de millones de dólares” (Andersson, 2008: 99) y el «achatamiento» de la curva del long tail no lo hace especialmente trascendental para las compañías (Álvarez Monzoncillo, 2011). “La utopía cibernética del gratis total, financiada por la publicidad y con una fuerte producción de contenidos generados por los usuarios (UGC) no se sostiene ni económica, ni social, ni racionalmente” (Álvarez Monzoncillo y Menor Sendra, 2010: 5).

Si hablamos de los grandes triunfadores de Internet, la rentabilidad que sacan de sus usuarios es muy baja en relación a los clásicos grupos de comunicación. Facebook España, con 17 millones de usuarios, declaró 1’7 millones de euros (Fuente: ElPaís 23-11-12) en comparación con los 50 que facturó Mediaset en el mismo periodo (Fuente: Mediaset 28-2-12). A grandes rasgos, diez céntimos anuales por usuario es la rentabilidad de Facebook.

Uno de los principales afectados con la irrupción de Internet fue la música. La descarga por Internet afectó el modelo tradicional de la industria musical. A día de hoy los sellos discográficos no tienen los beneficios de hace veinte años, pero la descarga de música por Internet provoca que los grupos ganen popularidad y vendan entradas de sus conciertos (Andersson, 2008).

Con la llegada de la banda ancha la facilidad de descargar archivos grandes facilitó la descarga y visionado de películas a través de la red. La industria audiovisual padece los efectos que ya sufrieron periódicos y compañías musicales (Carr, 2009). La música tiene la posibilidad de monetizar el proceso, pero para el campo audiovisual es muy difícil sino imposible monetizar el proceso.

“La lógica del acceso y consumo gratuito de contenidos seguirá siendo una fuerte tendencia en Internet, conjuntamente al surgimiento de nuevos modelos de pago por contenidos” (Calvi y Santini, 2011: 122). Aunque estas nuevas plataformas de pago “no podrán competir con las redes y portales que reproducen la lógica constitutiva de Internet” (Calvi y Santini, 2011: 123).

Lo importante es asegurar unas justas compensaciones a los creadores sin por ello tener que romper Internet (Lessig, 2004). Pero a día de hoy seguimos sin saber cómo monetizar el mercado audiovisual en la red. La cadena de valor tradicional está rota y a excepción de algunos ejemplos; Internet sigue sin poder financiar contenidos que requieran fuerte inversión.

“Sin el mercado de la televisión de pago, sin las entradas de cine y sin los ingresos del vídeo, el sector audiovisual actual no se sostiene” (Álvarez Monzoncillo, 2011: 164). Internet canibaliza estos mercados quitando ingresos a los que a posteriori son sus contenidos. El contenido de todo medio siempre es otro medio (McLuhan, 1964).

La revolución digital para el sector audiovisual consiste en cambiar euros analógicos por céntimos digitales (Álvarez Monzoncillo, 2011). “Sin embargo, parece que no se puede hacer mucho para pararlo: la televisión es un negocio de escasez (sólo hay muchos canales), pero Internet no lo es. No puedes cobrar precios de escasez en un mercado abundante” (Andersson, 2008: 95).

FACTORES PARA EL OPTIMISMO

Pese a todo, hay factores que indican que el futuro del audiovisual en Internet no es tan negro. La inversión en publicidad seguirá creciendo en la red, superando a la prensa escrita y colocándose por detrás de la inversión en televisión (Zenith Optimedia, 2013). Además, el consumo de audiovisual en Internet es una de las actividades más realizadas (Navegantes en la red, 2013), colocando al audiovisual con un consumo masivo en el centro de la red.

Pese a que el pago por contenidos audiovisuales en Internet sigue siendo muy bajo, en torno al 3% (Fundación Telefónica, 2013), el porcentaje de usuarios que pagan sigue aumentando pese a la actual coyuntura económica. En estos pagos el teléfono móvil tendrá un papel destacado, la clave residirá en conseguir que el pago mediante el móvil sea más sencillo que el pago con tarjeta (Fundación Telefónica, 2013).

Y por último la esperada irrupción definitiva de la Smart TV. Posiblemente la mayor esperanza para que muchos usuarios empiecen a pagar por contenidos, con la facilidad y comodidad que tiene acceder al audiovisual desde la principal pantalla del hogar.

¿EXISTEN GARANTÍAS DE QUE LOS CAMBIOS AGRADEN A ESTE NUEVO USUARIO?

Los usuarios actuales de Internet tienen libertad total en cuanto al consumo de audiovisual. “El espectador elige lo que ve, cómo y dónde lo desea. Internet posibilita la interactividad, y la televisión se convierte en contenido de Internet” (Rodríguez Fuentes, 2010: 15). Los prescriptores del pasado también están cuestionados. Internet es el lugar donde encontrar la opinión de tus afinidades globales (Castells, 2004).

Estos usuarios han abandonado la televisión, o al menos, han abandonado la manera clásica de consumo televisivo. “La idea de ajustar nuestros horarios a los del distribuidor parecerá cada vez más ridícula. La idea de tener que esperar hasta el prime time para ver televisión de primera calidad parecerá simplemente fascista” (Lessig, 2008: 44). Así las cosas, una de las pocas motivaciones que puede tener el usuario para ver un programa en el horario programado es comentarlo vía Twitter.

Esto no significa que la televisión vaya a desaparecer, es poco habitual que un nuevo modelo de comunicación o de expresión suplante completamente a los antiguos (Levy, 1997), pero la televisión tendrá que adaptarse. La era del tag no significará programas de mejor calidad, simplemente consumo de manera distinta; consumo por recomendación y afinidad.

“La convergencia mediática es más que un mero cambio tecnológico. La convergencia altera la relación entre las tecnologías existentes, las industrias, los mercados, los géneros y el público. La convergencia altera la lógica con la que operan las industrias mediáticas y con la que procesan la información y el entretenimiento los consumidores de los medios” (Jenkins, 2006: 26).

Existe la brecha digital entre los que tienen acceso y los que no, pero Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación (Castells, 2008). En Internet la diferencia está en el nivel de alfabetización y la capacidad del usuario de encontrar la información deseada sabiendo filtrar la cacofonía que encontrará por el camino. En la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra (Castells, 2008).

La generación que ha crecido alfabetizándose a la par que el crecimiento de la red ha tenido la oportunidad de disfrutar de la autonomía que le ha proporcionado Internet. La interactividad proporciona poder, la red apertura, la virtualidad ayuda al escapismo, y el P2P aporta autenticidad y supone un desafío a las normas establecidas (López Villanueva, 2009).

Estos usuarios llevan consigo nuevas formas de consumo. La industria se ve obligada a cambiar su modelo de negocio en la búsqueda de estos consumidores exigentes y escurridizos. Pero los cambios que se realizan pueden no servir de nada si esta generación de usuarios no está interesada en contribuir con la industria.

En este artículo presentamos los resultados de una investigación centrada en conocer mejor los gustos y maneras de consumir de estos usuarios. La investigación pone especial énfasis en conocer la predisposición al pago de contenidos audiovisuales de estos usuarios.

MATERIAL Y MÉTODOS

La hipótesis que manejamos es que si se modifica el modelo de negocio actual la actitud ante el pago por parte de los usuarios será distinta, inclinándose hacia ciertas formas de pago.

Para realizar este estudio hemos confeccionado una encuesta en la que además de conocer los gustos de consumo audiovisual, preguntaremos por los motivos de pago y plantearemos un hipotético escenario en que el pago de contenidos audiovisuales se realice mediante una tasa adicional a la conexión de Internet.

El objeto de estudio son los usuarios de Internet, nacidos en la década de los 80, con estudios universitarios finalizados y que vivan habitualmente en una ciudad de más de 300000 habitantes. Todas las respuestas de aquellos encuestados que no cumplen las tres características no han sido tomadas en cuenta.

La investigación pretende conocer a una parte de la población que pueda tener actualmente, o en un futuro cercano, una buena capacidad económica y facilidad de acceso a productos de alta calidad. El estudio se centra en la generación que ha crecido a la par que Internet se expandía hasta convertirse en un indispensable en la sociedad actual, siendo una de las generaciones que más utiliza la red en su día a día y mejor alfabetización tiene de ella.

Pretendemos conocer a esta parte de la población porque, por una parte son uno de los targets más interesantes para la industria audiovisual por su capacidad económica y presumible interés cultural. Pero a la vez son los que mayor facilidad tienen de encontrar esos mismos productos de manera gratuita en Internet. Por este motivo es indispensable conocer la predisposición al pago que tiene esta generación.

Para conocerla hemos confeccionado un cuestionario que pregunta acerca de los gustos de consumo, la cantidad, el canal, el gasto en audiovisual y la predisposición al pago en Internet. El objetivo que se persigue es conocer mejor a un target de la población que los próximos años será clave para la monetización del audiovisual en Internet.

La metodología utilizada fue pasar una encuesta con el fin de conocer la opinión del perfil seleccionado. La encuesta fue pasada por correo electrónico y mensaje privado de Facebook a contactos que podían encajar en el perfil buscado. Asimismo se pidió a estos contactos que pasaran la encuesta a amigos y conocidos con un perfil similar al suyo. También se colgó en muros de Facebook y se crearon eventos en la misma web para que la gente se animase a contestarla, aunque de este modo las contestaciones recogidas fueron muchas menos que en comparación a la gente que contestó habiendo recibido un mensaje privado.

Se utilizó esta metodología por considerar oportuno realizar la encuesta a través de los canales de comunicación actuales de mayor uso entre el target seleccionado. La encuesta tuvo la posibilidad de ser contestada durante un mes (abril del 2013). Fue respondida por un total de 198 personas, de las que solamente 87 cumplían las tres características buscadas. Las demás respuestas fueron desechadas.

ANÁLISIS Y RESULTADOS

En esta primera parte se presentan los resultados obtenidos en relación a los gustos y canales de consumo audiovisual de los encuestados. Se preguntaba que eligiesen sus preferencias y canales de consumo.

En la pregunta de preferencias en el consumo audiovisual las series internacionales (91%) son la opción más demandada seguida de las películas y documentales que no están en cartelera (74%). Tanto las películas y documentales en cartelera como los programas de televisión son vistos por el 56% de los encuestados. Por último, las series nacionales son vistas por el 31%, solamente 1 de cada 3 encuestados ve series nacionales. Prácticamente la totalidad de los encuestados (98%) eligieron series internacionales o películas y documentales que no están en cartelera.

En cuanto a los canales por los que los encuestados consumen audiovisual la primera opción para el 97% es Internet. El segundo canal más utilizado es la televisión generalista (62%). A continuación, la mitad de encuestados eligió el cine como el tercer canal por el que más consume audiovisual. El 37% utiliza un reproductor para ver audiovisual y el 23% la televisión de pago.

En el segundo apartado se preguntan cuestiones relacionadas con el pago de contenidos audiovisuales, tanto en la red como fuera de ella. También se pedía que valorasen los principales motivos de consumir audiovisual a través de Internet y las razones por las que pagan o no por estos contenidos.

En la pregunta del dinero que gastan mensualmente en el total de audiovisual que consumen (exceptuando el deporte). El 31% de los encuestados no gasta nada en audiovisual. Y un porcentaje parecido, el 33%, menos de 10 euros. El 29% gasta de 10 a 30 euros y solamente el 7% más de 30 euros. Lo que significa que el 64%, casi dos de cada tres, o no gastan nada o menos de 10 euros mensuales en audiovisual.

A continuación la pregunta se refería al gasto en audiovisual realizado solamente a través de Internet. De los encuestados el 76% no gasta nada y el 13% menos de 6 euros mensuales. El 5% de 6 a 15 euros mensuales y finalmente el 6% más de 15 euros. El 89%, nueve de cada diez encuestados, no gastan nada o menos de 6 euros mensuales en el audiovisual que consume por Internet.

Opciones más valoradas de consumir audiovisual a través de Internet.
Opciones más valoradas de consumir audiovisual a través de Internet.

Después se ofrecía a los encuestados una serie de alternativas para que eligiesen las dos que más valoraban de consumir audiovisual a través de Internet. De ellas la opción más valorada (56%) es el amplio catálogo al que se tiene acceso. La segunda opción más valorada con el 40% es decidir cuándo verlo. El 35% de los encuestados eligen decidir qué ver (relacionada con el catálogo disponible) y el 33%, uno de cada tres, el precio (relacionada con la facilidad de acceso a contenidos gratuitos). Por último el 19% lo que más valora es su facilidad de acceso y el 15% verlo en cualquier lugar.

El 81% de los encuestados eligieron el amplio catálogo al que tienen acceso o decidir cuándo verlo. El mismo porcentaje de encuestados que han elegido una de las dos respuestas relacionadas con el catálogo (qué ver o el amplio catálogo al que tienen acceso). Si sumamos las dos respuestas relacionadas con el catálogo y los usuarios que han elegido la opción de cuándo verlo; el porcentaje de encuestados que han elegido alguna de estas tres opciones es el 93%.

A continuación se preguntaba a los encuestados que contestasen de manera libre los principales motivos por los que están dispuestos a pagar por contenidos audiovisuales en Internet y los motivos por los que no lo hacen. Algunos encuestados señalaron más de un motivo.

El principal motivo por el que los usuarios pagan, o puedan hacerlo, es la calidad del producto. El 36% de los encuestados señalan este motivo como el principal para pagar por un producto audiovisual en Internet.

Motivos por los que pagan por productos audiovisuales en Internet.
Motivos por los que pagan por productos audiovisuales en Internet.

El segundo motivo para un 20% de los encuestados es que no pueda encontrar lo que busca en ningún otro lugar de la red. Otros motivos indicados son que al usuario le guste el producto que va a comprar (11%), que exista facilidad de acceso y pago por el producto (11%) o tener el archivo de manera perenne en el ordenador (8%). Por último el 12% indica que nunca paga por audiovisual en Internet.

En cuanto a los motivos por los que no pagan por audiovisual en Internet, el principal para el 44%, casi la mitad de los encuestados, es poder encontrar el mismo producto de manera gratuita en la red. El segundo motivo (16%) es el hecho de que el producto sea muy caro y la tercera razón (14%) la baja calidad.

Motivos por los que NO pagan por productos audiovisuales en Internet.
Motivos por los que NO pagan por productos audiovisuales en Internet.

La principal razón para el 8% es no tener mucho dinero para poder dedicar al consumo de audiovisual. Otros motivos indicados son que algunos productos ya han sido largamente amortizados y se sigue pidiendo un precio excesivo por ellos, la escasa oferta de las páginas de pago y el hecho de que Internet debería ser más barato y así pagar un plus por los contenidos audiovisuales. Cada una de estos motivos han sido señalados para el 5% de los encuestados.

Para finalizar, el último bloque de preguntas se centraba en la predisposición al pago de los encuestados en el caso que se cambiase el modelo de negocio audiovisual en Internet. Para ello las preguntas planteaban hipotéticos escenarios de pago así como diferentes modalidades de facturación.

La primera de estas preguntas era si estarían dispuestos a cargar el pago de los productos audiovisuales en su factura de Internet. El 56% de los encuestados contestó que sí estaría dispuesto mientras que el 44% dijo que no.

A los que contestaron que no se le preguntó que explicasen los motivos de manera libre. Los principales, 20% cada uno de ellos, son que no se fían de su compañía de Internet y que no se lo pueden permitir. Otro de los motivos (12%) es que el precio de Internet en España es demasiado caro y que deberían ser las operadoras las que dieran una parte de sus beneficios para financiar las industrias culturales.

A continuación se preguntaba si estaría dispuesto a pagar más por su conexión a Internet si de este modo mantuviese intacto todo el catálogo audiovisual al que actualmente tiene acceso en la red. El 67% de los encuestados contestó que sí estaría dispuesto a pagar más por su conexión mientras que el 33% contestó que no.

Al 33% que contestó no se le planteó si estaría dispuesto a pagar más por su conexión a Internet si de este modo pudiese conseguir que no se cerrasen webs de descargas o enlaces (tipo seriesyonkis, piratebay), descargas torrents o el intercambio de archivos P2P y que el acceso a la mayor parte del catálogo audiovisual en Internet fuese totalmente de pago.

Bajo este supuesto, del 33% de los encuestados que no estaban dispuestos a pagar más por su conexión para mantener el catálogo actual, el 36% sí estaría dispuesto a pagar más si de este modo no se cerrasen las webs o el intercambio de archivos indicados. El 64% restante seguiría sin estar dispuesto a pagar más.

Los principales motivos por los que no pagarían son que no se lo pueden permitir o que actualmente Internet ya es demasiado caro (18% cada uno). Aunque la principal razón por la que no pagarían (23%) es por el convencimiento de que siempre existiría algún modo de acceso gratuito a los contenidos a través de la red.

Motivos por los que no pagaría más por su conexión a Internet aunque cerrasen webs de descarga directa, torrents o P2P.
Motivos por los que no pagaría más por su conexión a Internet aunque cerrasen webs de descarga directa, torrents o P2P.

Para finalizar, planteamos a los encuestados una situación hipotética en la que pudieran contratar una tarifa que le aumentase el 20% de su factura de Internet y de este modo poder contratar diferentes paquetes audiovisuales. Los paquetes que se plantearon fueron los siguientes: todas las series de estreno, series de más de un año, películas y documentales de estreno, y películas y documentales de más de cuatro años.

Por ejemplo, actualmente paga 50 euros por su conexión a Internet, pagando un 20% más (10 euros), podría tener acceso a todas las películas y documentales que están en cartelera.

Bajo este supuesto hipotético, el 65% de los encuestados contrataría películas y documentales de estreno. El 50% capítulos de series de estreno. El 35% películas y documentales de más de 4 años y el 26% capítulos de series de más de un año. El 18% de los encuestados no contrataría nada.

De los encuestados que no contratarían nada las principales razones indicadas han sido no estar dispuesto a pagar más y tener la certeza de que podría conseguir el producto gratuitamente (25% cada una). Otros motivos señalados han sido preferir gastar el dinero en otras cosas (17%) o no poder permitírselo (8%).

Opciones de paquetes contratadas.
Opciones de paquetes contratadas.

En cuanto a las opciones más elegidas; para el 24% de los encuestados sería contratar películas, documentales y series de estreno. La segunda opción más elegida (13%) sería contratar los cuatro paquetes (todas las películas, documentales y series, tanto nuevas como antiguas). El mismo porcentaje que contrataría solamente películas y documentales de estreno.

DISCUSIÓN

La preferencia por las series internacionales (uno de los productos de mayor calidad que se está haciendo a nivel global) en comparación a la producción amateur; indica que ésta última se considera como un complemento al consumo de audiovisual. La idea de que en Internet “la cultura amateur, la cultura construida desde abajo, la cultura que vive al margen de transacciones comerciales” (Lessig, 2006: 195) sustituya la producción audiovisual industrial no parece que tenga visos de convertirse en realidad.

Un dato más preocupante arroja la cantidad de encuestados que consume series españolas. El producto nacional siempre ha sido el preferido por los telespectadores españoles ocupando el  prime time televisivo en contraposición al estadounidense. “La búsqueda desesperada de audiencias mediante la frivolización y la banalización, la avaricia por captar publicidad hasta el hartazgo y la falta de racionalización a la hora de programar están matando al actual modelo de televisión” (Calvo-Gutiérrez, 2011: 9). Si a esto le sumamos la manera de consumir audiovisual del perfil seleccionado, con la misma facilidad de acceso a la producción internacional que a la nacional, hace que la mayoría de los encuestados se decante por la primera y que la ficción nacional interese menos.

Otro dato interesante es la visión que los usuarios tienen de la televisión de pago. Los encuestados que contestaron que utilizan la televisión de pago para consumir audiovisual (23%), cuando se les pidió que ordenasen sus canales de consumo preferidos, consideraron la televisión de pago como la cuarta opción. Situándola por detrás de Internet, la televisión generalista y el reproductor. Si los encuestados que tienen acceso a contenidos audiovisuales de mayor calidad no consideran la televisión de pago como una de sus primeras opciones, el futuro para este canal debería ser preocupante si la situación actual se mantiene.

INTERNET CENTRO DEL CONSUMO AUDIOVISUAL

La opción más valorada por los usuarios que consumen audiovisual en Internet es el catálogo al que tienen acceso. El contenido es el rey. Mientras la oferta de pago no tenga un amplio catálogo es poco probable que su consumo aumente. Internet es con mucha diferencia el canal de consumo audiovisual que más utilizan los encuestados. Encontrar modelos de negocio en Internet se presenta indispensable para poder seguir financiando productos audiovisuales.

El porcentaje de encuestados que pagan por el audiovisual en Internet, es mucho más alto que el porcentaje de usuarios de Internet que pagan por contenidos audiovisuales ofrecido por la Fundación Telefónica: un 3% en la modalidad de streaming y un 3% en la de descarga.

En cuanto al precio, relacionado directamente con el hecho de que una gran parte del consumo audiovisual en Internet sea gratuito, no es uno de los apartados más valorados por los usuarios. Además, solamente el 12%[1] de los encuestados pagarían más por su conexión a Internet si de este modo se mantuvieran las opciones de piratear contenidos audiovisuales.

De todos modos, aunque la gratuidad no es lo más se valora de consumir audiovisual en la red, sí que es el principal motivo por el que los usuarios no pagan por este consumo. Esto no significa que no quieran hacerlo, pero que ante la opción de pagar o no hacerlo, eligen no pagar.

Los que bajo ningún concepto están interesados en pagar por el audiovisual que consumen son muy pocos, aproximadamente un 5%[2] de los encuestados. Lo que indica que hay multitud de usuarios con buena predisposición al pago de audiovisual por Internet que actualmente no lo hacen o pagan muy poco.

En la disposición a cargar en sus facturas el pago de productos y pagar más por su conexión para mantener el catálogo disponible; los encuestados que más consumen y más gastan en audiovisual son también los más dispuestos a aceptar este modelo de negocio.

Además, los que aceptarían estos modelos de negocio son los que más productos audiovisuales contratarían. En cambio, aquellos que actualmente no gastan nada son los menos interesados en estos modelos de negocio.

En la última pregunta, cuando hemos planteado a los usuarios la situación hipotética de pagar más en su conexión a Internet para poder contratar diferentes paquetes audiovisuales. Poniendo como ejemplo que cada paquete costase diez euros, el posible gasto medio mensual del 100% de los encuestados sería 17’60 euros de gasto audiovisual al mes por Internet.

Si exceptuamos al 18% de los encuestados no interesados en contratar nada, el gasto medio del 83% de los encuestados que al menos contratarían un paquete sería de 21’44 euros mensuales. Estos datos indican que la predisposición al pago audiovisual a través de Internet bajo el modelo de negocio planteado es muy alto. Los mismos encuestados que no gastan nada o muy poco en audiovisual por Internet, cuando se les plantea una situación con facilidad de acceso a un enorme catálogo y a precio reducido, están dispuestos a gastar una cantidad de dinero mensual considerable.

Por último, los que únicamente estarían interesados en contratar productos long tail (series de más de un año o películas de más de cuatro años) son el 9% de los encuestados, en comparación al 39% que solamente estarían interesado en contratar productos de estreno.

Ofrecer contenidos de estreno a un precio reducido en Internet, aun a riesgo de canibalizar otras ventanas, parece ser necesario para monetizar eficientemente el audiovisual que se consume en la red.

En definitiva, los usuarios interesados en disponer de un amplio catálogo y que actualmente ya gastan en audiovisual, están predispuestos a pagar por los contenidos audiovisuales que consumen por Internet. En contra, aquellos que consumen poco y no gastan nada no están interesados en pagar.

CONCLUSIÓN

La clave fundamental por la que a día de hoy no se monetiza el audiovisual en Internet es la facilidad de encontrar el mismo producto de manera gratuita. El catálogo es el rey y el usuario está dispuesto a pagar por él. Ahora bien, mientras lo pueda encontrar gratis, seguirá consumiéndolo sin pagar.

Es cuestión de tiempo que el gran consumo de audiovisual que existe actualmente a través de Internet sea monetizado. A diferencia de la mayoría de industrias, la audiovisual no tiene que preocuparse por motivar el consumo y pago de su producto, el consumo ya lo tiene, solamente debe encontrar un manera de monetizarlo.

En el modelo de negocio planteado la predisposición al pago es alta. Ahora bien, para que este modelo de negocio funcionase, es indispensable que la conexión a Internet sea insignificante y que la mayor parte del dinero sea destinado al pago del contenido consumido. Si es así, se podría exigir al usuario un mayor pago del que actualmente parece estar dispuesto a realizar por el consumo de audiovisual en Internet.

El contenido es el rey. Internet es el contenido, no la conexión. La conexión sin contenido no sirve a nadie. Los usuarios deben seguir pagando por la conexión, pero la mayor parte de ese pago debe ir destinado a financiar contenidos. Eliminar la tarifa plana y que pague quien más consume sería lo más lógico para implementar este modelo de negocio.

[1] Porcentaje extraído del total de encuestados que contestaron estar dispuestos a pagar más por su conexión a Internet para mantener el catálogo audiovisual existente y evitar que cerrasen webs de descarga (seriesyonkis), torrent o intercambio P2P.

[2] Porcentaje de encuestados que habiendo contestado no estar dispuestos a pagar más bajo ninguna circunstancia, al preguntarles por los motivos indicaron que no les interesaba.

REFERENCIAS

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JUNIO 2013

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