Shadow of the Colossus: Gaius

Hoy es domingo 10 de julio. Hace calor.

En Valencia en julio hace calor, mucho calor. Y luego tenemos otros días en los que todavía hace más calor. Hoy es uno de esos últimos días. Un día en el que sudas por vivir, en el que no puedes salir de casa ni estar dentro de ella. Y os lo digo yo, que resisto muy bien el calor.

Cierro todas las persianas para dejar a oscuras la habitación, tampoco corre nada de aire ni necesito el ventilador. Acabo de ver ganar el torneo de Wimbledon a Murray  mientras hacía zapping entre el tour y el tenis. Me he acordado de mi padre. Aunque dudo que hubiese aguando otro set u otro puerto de montaña. Mi padre seguro que sí, él aguantó casi todo lo que le echaron.

Me centro en el juego con una clara idea en mente: no perder el tiempo para intentar derrotar al siguiente coloso. No voy a estar repitiendo acciones si veo que no funcionan de un modo considerable. Es mi tercer coloso, y vengo aprendido.

Cojo los mandos y pienso si habré estado demasiado tiempo sin jugar, se me habrán olvidado los movimientos y voy a sufrir para derrotar al siguiente coloso…

Viene a buscarme mi caballo, buen caballo. Salgo fuera y busco el camino con mi espada. Le doy la vuelta al templo para volver a cruzar el río. Esta vez no bajo hacia el río, sigo recto en una enorme explanada. Hacia la oscuridad… ahí debe estar.

El camino se cierra y cabalgo por el medio de un estrecho cañon, debe estar cerca, estoy seguro… Antes de que pueda pensarlo, suena la música, ahí está la señal. Pero hay algo diferente, una sombra que sube hacia arriba, ¿será el coloso? Vamos a descubrirlo.

Cabalgo hacia el lugar y no puedo seguir. Hay agua, y mi caballo no puede nadar. Tengo que dejar mi caballo e ir nadando hasta el lugar. No me gusta dejar mi caballo.

Llego a la sombra que resulta ser una escalera. En la parte de arriba tengo que saltar y cogerme de un saliente para llegar al destino final. La primera vez que lo intento no puedo cogerme y caigo al agua. He olvidado cómo tenía que engancharme…

Vuelvo nadando al inicio de la escalera. A lo lejos veo a mi caballo mirándome, tranquilo Atreyu, volveré a por ti. Y antes de volver a subir pruebo cómo tengo que engancharme en el saliente de la escalera. Todo claro.

Paso sin dificultad el problema que me plantea el juego y llego a una enorme explanada, es aquí, lo sé.

A lo lejos, lo que parecía una colina, se convierte en un enorme coloso. A comparación del último es enorme. Y viene directamente hacia mí.

Saco rápidamente mi espada para ver sus puntos débiles, arriba del todo, otra vez. El coloso se acerca y me golpea con el mazo que lleva, éste sí que ha podido golpearme. Con el golpe que me ha dado debería haberme matado, pero yo soy fuerte.

La siguiente vez que intenta golpearme lo esquivo, y rápidamente veo el camino que debo llevar para subirme a el coloso.

Me alejo del coloso y le silbo, la cámara lo enfoca cuando le silbas. Mostrándote lo enorme que es en comparación a tu tamaño. ¿Te atreves a desafiarlo? ¿Le silbas para que vaya a tu encuentro? Y cuando llegue, ¿qué vas a hacer?

Pero en esta ocasión lo tengo claro, el coloso intenta golpearme, lo esquivo y subo rápidamente por su mazo. Este coloso tiene más pinta de malo que el anterior, o quizás pienso esto porque ha conseguido golpearme.

Me caigo un par de veces cuando llego al final de su mazo. A la tercera consigo engancharme de su pelo y subo directamente a su cabeza. Ha sido más fácil de lo que pensaba llegar hasta aquí, seguro que tiene más de un punto débil, es muy grande, seguro que sí…

Encima de su cabeza llego muy cansado, me suelto esperando no caerme, recupero fuerzas en el momento en que el coloso mueve su cabeza. Estoy bien cogido y no vas a conseguir tirarme.

Por fin estoy en posición, le doy tres golpes, empieza a sangrar muchísimo y sigue moviendo la cabeza. Caigo por la parte de delante, estoy colgando por delante de su cara, no parece que sea tan malo mirándole de cerca.

Voy por la mitad de su vida, ahora no creo que tenga más puntos débiles, vamos, lo tengo casi conseguido. Le doy otro golpe más y desaparece el punto débil de la cabeza. Tiene otro, ¿dónde? Vamos a buscarlo…

Desciendo con calma hasta su cintura, saco mi espada un par de veces y creo que lo tiene en la parte delantera. Una vez en su cintura, lo rodeo y veo su otro punto débil. ¿Me atacará ahora que me tiene al alcance de la mano?

No doy tiempo a descubrirlo. Voy directo a su punto débil. Le meto la espada en cuatro ocasiones y KO, está hecho.

El coloso cae al suelo.

Su sombra, y también la mía, desaparecen.

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