Shadow of the Colosus: Basaran

Rajoy no va a volver ser elegido presidente del gobierno. Al menos, por ahora. Y aunque toda la prensa seria, sí; ésa que no vale ni para limpiarse la mierda del culo, se empeñan en decir que es catastrófico volver a votar por tercera vez consecutiva. Personalmente, estaría votando de manera indefinida siempre que haya una oportunidad de que el señor Rajoy no sea el próximo presidente del gobierno.

Ni Rajoy, ni nadie del Partido Popular. Ni de derechas. Ni del PSOE.
Ya, me he pasado.

Hoy es domingo 4 de septiembre de 2016. He derrotado al noveno coloso. He derrotado a Basaran.

Empiezo con una cinemática de la princesa (digo yo que será una princesa), despierta; levantándose del altar en el que se encuentra y mirándome. Es una ensoñación. Al momento, despierto rodeado de las sombra que voy dejando en el camino.

Después de observarla subo al caballo y cabalgamos buscando al siguiente coloso. Voy en una dirección por la que nunca había pasado antes. Una enorme llanura verde con pequeñas colinas que voy atravesando en el más absoluto silencio. No veo nada en este camino, ninguna ruina a la que subirme ni rastro de vida por ningún lugar.

De repente, la verde llanura queda atrás y todo se vuelve oscuro. Delante mío veo unos géiseres y me invade una gran sensación de tristeza.

El coloso está cerca, lo sé. Saco mi espada y me indica que debo seguir el camino de la oscuridad. Vamos Atreyu, que hemos venido a esto.

Estoy atravesando unos árboles y al fondo veo algo… ¿Es una roca? No, es el coloso que se levanta ante mí. No es demasiado grande, va a cuatro patas y me recuerda a una especie de tortuga con patas de cangrejo. Empieza a sonar la música. Empieza la batalla.

Lo primero que hace Basaran es lanzarme unos rayos por la boca. Me alcanza y compruebo que hace daño, mucho daño. Veo que por la parte trasera tiene una cola que toca casi el suelo. Voy directo y consigo subirme a la cola. Pero no consigo avanzar y caigo todas la veces que intento subirme por ella.

Sigo sin conocer sus puntos débiles y por la parte trasera no hay nada que hacer. Recuerdo los géiseres que he pasado y recuerdo la importancia de los elementos del entorno para derrotar a los anteriores colosos. Subo al caballo e intento sacar al coloso de la oscuridad en la que se encuentra. Lo consigo, me sigue a la luz y bajo del caballo para mirarlo bien.

Rápidamente me alcanza con los rayos y está a punto de matarme. Tiene un ataque poderoso Basaran. Tanto, que al siguiente ataque me mata sin poder hacer nada.

Primer asalto terminado, me ha matado pero ya sé que tengo que sacarlo del rincón de oscuridad en el que se encuentra. Además, tengo seguro que los géiseres son un punto importante para derrotar al coloso. Así que vamos a volver a intentarlo.

Saco al coloso rápidamente y veo que cuando se coloca encima del géiser su movimiento cambia: se levanta sobre dos patas traseras provocando un temblor de tierra al caer. El problema es que no he visto ningún punto débil mientras hace ese movimiento.

Lo intento otra vez. Estoy por delante suyo y descubro que repite el movimiento sin necesidad de estar encima del géiser. La voz me avisa de que apunte a las piernas sobre las que se apoya. Creo saber cómo tumbarlo: en el momento que se queda de pie le disparo flechas en sus patas traseras.

Lo intento un par de veces pero no veo que provoque ningún dolor ni movimiento diferente cuando le disparo a sus patas traseras. Normalmente suele haber una luz que indica un debilidad, pero en esta ocasión no veo nada y las flechas impactan sobre su coraza sin provocar ninguna reacción en el coloso.

El coloso cae encima mío y me quita la mitad de la vida. Además, si me alejo corriendo no tengo ninguna posibilidad de esquivar los rayos que me lanza. La voz no para de recordarme que apunte sobre sus piernas, pero no consigo provocar una situación ventajosa sobre el coloso y el tiempo pasa…

Vuelvo a intentarlo subido a Atreyu. Doy vueltas sobre el coloso para situarlo exactamente encima del géiser. Sus rayos no consiguen impactarme si estoy cabalgando encima de Atreyu. Ya es algo.

Doy vueltas sobre el coloso y me armo de paciencia. Siempre me pasa lo mismo, intento ir rápidamente por lo que parece el camino más rápido para derrotar al coloso y pierdo mucho tiempo con tácticas que no sirven para nada.

Está claro que el géiser provoca una reacción en el coloso y hace que se ponga de pie. Cuando esté de pie, tendrá que aparecer un punto débil que con la flecha consiga modificar su posición para que pueda subirme.

Pero nada, no hay manera. No consigo ver ningún punto débil y la voz no para de repetirme que apunte a sus piernas. Me da asco la voz y este coloso aparentemente invencible.

Sigo dando vueltas cerca de él para que el géiser le impacte completamente por debajo. ¡Y ahora sí! Veo la posición de debilidad y sus puntos débiles en la planta de sus patas.

No era la posición de subirse sobre sus patas traseras. Cuando el géiser le impacta correctamente por debajo se aguanta sobre dos de sus patas laterales mostrando dos puntos débiles en la planta de sus pies.

He intentado dispararle pero no he conseguido impactar en su punto débil. Creo que el mando me funciona mal porque la cámara no para de moverse y no me permite apuntar correctamente. No, no es el mando, soy yo pulsando un botón que no debo.

Me ha matado. Pero me da igual, ya he visto su posición de debilidad, después de un buen rato jugando por fin he conseguido avanzar algo.

Vuelvo al ataque. Pienso en que el control del juego es muy malo, cuesta horrores que el coloso se sitúe en el lugar exacto y no para de lanzarme rayos. Cuando lo tengo en la posición correcta, bajo del caballo rápidamente y esquivo sus rayos como puedo esperando a que salga el agua del géiser.

El géiser lo vuelve a situar en la posición de debilidad y con dos flechas que impactan en su planta tumbo al coloso. Por fin. Otro paso más para derrotarlo.

Me acerco rápido e intento saltar sobre su caparazón. Nada, no lo consigo.
Voy por su cola y tampoco puedo subir. No me lo puedo creer, no voy a poder subirle.
El coloso está recuperando su posición y me engancho a una de sus piernas. Pero no consigo moverme y me quedo colgando hasta quedarme sin fuerzas y volver a caer.

Vaya coñazo de juego. Después de un buen rato intentando situarlo debajo del géiser consigo ponerlo en posición de debilidad. Pero la cámara me hace una mala pasada y no consigo impactarle con mis flechas. No me lo puedo creer y empiezo a perder la paciencia.

Volvamos otra vez con la acción. Es un coñazo situar al coloso debajo del géiser. En ocasiones, parece que el géiser está impactando sobre el coloso pero no le provoca nada.

Lo vuelvo a tumbar y consigo subir por su parte inferior. Hay piel y puedo cogerme con facilidad. Si es que parezco tonto, el camino siempre está marcado de un modo u otro. Llego a su caparazón y salgo de una obertura a la siguiente. Estoy a punto de llegar arriba, pero doy un salto en el momento que el coloso recupera su posición y vuelvo a caer al suelo.

¿En serio? ¿Esto es una puta broma? No lo puedo creer. ¿No hubiese podido quedarme cogido a una de las muchas protuberancias que tiene en su caparazón? No, tenía que caerme otra vez al suelo. Volver a empezar con el puto rollo de conseguir que el coloso se sitúe encima del géiser. Otra vez encima del géiser.

Me desconcentro y pienso en abandonar el juego. Al igual que hice con el Quijote, que dejé de leerlo cuando llevaba la mitad del libro. Tampoco pasaría nada; como jugadores, lectores o espectadores estamos en nuestro total derecho de abandonar una obra que consideramos que no merece que le dediquemos más tiempo de nuestras vidas.

Y al igual que abandoné uno de los libros más importantes de la historia. Tampoco pasaría nada en abandonar uno de los vídeojuegos más importantes de la historia.

No. Por ahora, voy a seguir un poco más.

El coloso está encima del géiser. Pero no le está impactando correctamente y no le da la gana tumbarse para que pueda matarlo.

No sé si en un golpe de suerte o por estar bien colocado encima del géiser… consigo volver a tumbar al coloso y vuelvo corriendo a su parte inferior para subir por su piel.

Y sí, para colmo de mi desesperación, vuelvo a quedarme colgado sin poder seguir ningún camino hasta que quedo sin fuerzas y caigo al suelo. No me lo puedo creer. No tengo ni ganas de jugar y el coloso vuelve a matarme.

Ahora mismo, considero el juego un coñazo insoportable. Quizás con 14 años y tres meses de vacaciones sería el reto más bueno al que me hubiese enfrentado. Pero con 30 años y muy poco tiempo libre para disfrutar, la sensación que tengo es que estoy perdiendo el tiempo en un juego mal diseñado que no aporta nada a mis experiencias culturales.

Es la historia de mi vida: la falta de constancia. Esta misma semana he tenido noticia de dos excompañeros de estudios que están teniendo éxito en algunas de las obras que han realizado en los últimos años. No tenía nada que envidiarles cuando estudiábamos juntos, es más; había otros compañeros que tenían ideas mucho más interesantes que las suyas. Yo también.

Pero hay una cosa que ellos han tenido y que yo no: la constancia de seguir trabajando. En cambio yo, nunca he sido capaz de terminar ninguno de los muchos proyectos que tengo empezados. Empiezas las cosas con mucha fuerza y las abandonas al poco tiempo, cuánta razón tenía mi padre.

Tengo al coloso situado encima del géiser pero no consigo que se sitúe en su posición de debilidad. Estoy casi muerto y decido separarme para recuperar vida montando a mi caballo. La voz me dice ahora que la fuerza de la tierra puede ayudarme. Me dice lo que hace un buen rato que ya conozco y me entra la risa tonta. Pienso incluso en consultar una guía, pero… ¿para qué? ¿Qué va a decirme que no sepa ya?

Consigo que un géiser vuelva a situarlo en una posición de debilidad y cuando voy a lanzar las flechas el coloso recupera su posición. La desesperación. No lo puedo creer.

Por suerte, el coloso no se ha movido mucho y me quedo por su parte inferior para que no se mueva. De este modo, consigo que el siguiente géiser lo vuelva a poner en posición de debilidad e impacto fácilmente dos flechas que lo tumban.

Cae muy lejos de mí, no sé si voy a llegar a tiempo… Consigo trepar por su piel inferior, estoy otra vez colgado sobre el lugar al que he llegado antes y he caído. Aguanto sin hacer nada mientras el coloso recupera su posición y termino encima del coloso.

Por fin.

Voy directo a su cabeza sin parar de soltar el botón de cogerme a cualquier cosa que pueda. En su cabeza veo inmediatamente su punto débil. El coloso se mueve con mucha fuerza y yo no paro ni un segundo de soltarme. Por favor, que no me caiga ahora…

Le doy un golpe. Espero que no tenga que buscar otro punto débil para derrotarlo. Sería muy frustrante tener que volver a repetir la operación de subirme encima de él. Le doy unos cuantos golpes más y veo que su punto débil sigue sin desaparecer… debe ser el único.

Respiro aliviado. No me suelto por nada del mundo. El coloso no para de moverse. No me fijo en nada de él. No le tengo ninguna lástima. Lo desprecio con toda mi alma. Lo golpeo un par de veces más y lo mato. Muere. Ya todo me da igual.

Sin lugar a dudas, ha sido el coloso más complicado que he tenido que batir hasta el momento. O eso dice la sensación de frustración que tengo en estos momentos.

Un coloso menos. Doy un trago a la cerveza y empiezo a escribir estas líneas.

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