Shadow of the Colossus: Celosia

Han pasado tantas cosas desde mi último coloso que no sabría por dónde empezar. Y lo mejor, o peor, es que cada cosa que pasaba dejaba en más irrelevante la anterior.

Estuve una semana de fiestas en el pueblo, y en aquel momento, me parecía que debía hablar de ello. Es más, lo haré; porque por primera vez en mi vida he podido tener sentimientos que nunca antes había tenido.

Pero esto es personal, en el plano social ha muerto Rita Barberá, Fidel Castro y Leonard Cohen. El PSOE se hizo una especie de harakiri para cargarse a Pedro Sánchez y permitir que Mariano Rajoy sea presidente del gobierno. Y el Valencia está coqueteando con el descenso en un año en el que me he vuelto a aficionar al fútbol, al Valencia, como hacía años que no hacía.

Y sí, durante todo este tiempo no he derrotado a un solo coloso cuando probablemente haya sido el periodo de tiempo que más he jugado a los vídeojuegos de los últimos tres años: The Division tiene la culpa.

¿Qué puedo contar? ¿Qué importaría que contase? Nada.

¿Qué quiero decir? Que gracias a las fiestas de Moros i Cristians entiendo a la gente que llora cuando se quema una falla o no puede sacar a su santo en Semana Santa. Que lo del PSOE me da mucha vergüenza ajena, a mí, Largo Caballero, Indalecio Prieto y a Pablo Iglesias. Que estoy convencido de que el Valencia terminará bien la Liga y el próximo año será todavía mejor. Y que a los muertos, mejor dejarlos estar.

Y sí, lo último, como europeo de izquierdas, ¿cómo no voy a sentir cierta admiración por Fidel Castro? Es como si Aragorn terminase siendo un rey totalitario en Gondor, ¿qué importa? Si es el tipo que derrotó a Saruon. Eso siempre estará ahí por muchas tropelías que cometa como gobernante.

Hoy es 8 de diciembre de 2017. Hoy he derrotado a mí onceavo coloso. Hoy he derrotado a Celosia.

Mi pantalla de carga muestra que ya he derrotado a diez colosos. Mi novia está acostada viendo vídeos de gatos en Internet y temo que no me acordaré de jugar. De la voz que me habla sobre el próximo coloso me quedo con “llama viva”. Fuego, algo tendrá que ver con el coloso.

Llamo a Atreyu, cuánto tiempo sin verte amigo. Lo monto y rodeamos el templo para seguir el camino por debajo del puente. Me sigue gustando cabalgar con Atreyu por el paisaje. ¿Quién será el coloso?

Encuentro una torre por el camino y decido subirla para ver si recuerdo los controles. No mucho, está claro por lo que me ha costado subir a la torre. Mala cosa.

Sigo el camino por la parte inferior del puente. Un paisaje desértico en comparación con los últimos paisajes que recuerdo. Algo me indica que he llegado, un cambio en el paisaje, un enorme acantilado que se abre debajo del puente. Saco la espada y me indica que el coloso está debajo de tierra, tendré que bajar al desfiladero.

Recorro el borde del acantilado y encuentro la senda que me llevará al coloso. No me permiten continuar con Atreyu, lo dejo atrás y bajo por la senda hasta llegar a un lago. Lo paso nadando mientras pienso en que tendrá que ver con el coloso, fuego y agua. ¿Tirará fuego el coloso y tendré que protegerme en el agua?

Sigo adelante en dirección al templo que veo al final del desfiladero. Es el lugar, estoy seguro.
Entro despacio esperando a que en cualquier momento aparezca el coloso y… nada; no aparece nadie. ¿Qué pasa aquí? ¿Dónde está el coloso?

Veo las cuatro grandes antorchas que escuchaba antes de entrar al templo pero el coloso no está. Y sé que es el lugar. Salto de nuevo hacia el cuadrilátero… y ahí está…

Lo primero que pienso es en un toro mezclado con armadillo. Es pequeño en comparación a los anteriores colosos derrotados. Tiene cuernos y un fuerte caparazón. Y el escenario es un cuadrilátero en el que cada esquina hay una gran antorcha a la que se puede subir para que el coloso no te alcance.

Lo primero que pienso es en subirme a una de las antorchas, pero el coloso me alcanza dándome un buen golpe y dejándome inconsciente un buen rato. No me hace mucho daño, pero tardo mucho tiempo en recuperarme.

Consigo subirme a una de las grandes antorchas que el coloso golpea y hace saltar una pequeña madera quemándose. Una pequeña antorcha que puedo coger: algo tendrá que ver.

La voz me confirma que el coloso “teme a las llamas”. Ya lo imaginaba, pero he saltado al pequeño desfiladero que hay en el medio del escenario y para volver al cuadrilátero tengo que saltar con el triángulo. Con el triángulo David, no con la equis, con el triángulo David…

A la tercera, consigo llegar al escenario. Vuelvo a subir a una de las grandes antorchas y salto encima del coloso. Imposible, no puedo cogerme y caigo al suelo. El coloso aprovecha para golpearme y dejarme medio inconsciente. Pero quién peor lo pasa cuando me golpea es la cámara del juego que se vuelve loca y termina con un plano del jugador sin sentido.

Finalmente, consigo coger el palo y me subo con él a la antorcha para encenderlo. Bien, estoy avanzando. Bajo y me acerco al coloso. Le aterra el fuego y retrocede como un perro asustado. Me siento incluso mal.

La idea está clara, lo voy a dejar caer en el foso que hay en medio del escenario para ver si cae de espaldas y veo alguna cosa. Pero no, el coloso cae pero no me deja ver nada que me dé una idea sobre cómo matarlo.

De todos modos, continúo asustando al coloso sin un objetivo claro hasta que me quedo sin fuego. Inmediatamente el coloso recupera su compostura y me suelta un zarpazo que me deja inconsciente. Esto sí que ha dolido.

Quedo atrapado en una esquina del foso. Cada vez que me levanto el coloso me golpea y vuelve a dejarme inconsciente. Creo que el juego está rallado, no puedo salir de dónde estoy. El protagonista se levanta y es golpeado por el coloso. Y así, hasta que muero.

No tiene sentido, no me gusta este juego.
Pero pienso en positivo: tengo la clave para derrotar al coloso.

Vuelvo a repetir la acción pero ahora hacía al lado contrario. Poco a poco el coloso retrocede hasta caer por el barranco. Lo veo con una cinemática y sé que voy bien. Su caparazón queda destrozado y deja al descubierto su punto débil. Ya lo tengo…

Salto desde arriba pero no consigo caer sobre el coloso. Caigo justo a su lado en el momento que vuelve en sí… Estoy entre el coloso y la pared. No tengo nada que hacer. Me levanto y soy golpeado… lo intento un par de veces y me dejo morir.

Vuelvo a empezar, pero creo que ya sé qué hacer a continuación… Quizás hay que volver corriendo hasta el templo para dejar al coloso en el foso y saltar sobre él de manera cómoda. Vamos a ello…

Vuelvo a repetir una vez más la acción: subo a la antorcha, cae la astilla de madera, la cojo y subo de nuevo para encenderla. Bajo sobre el coloso y lo asusto para que retroceda. Qué mono es cuando está asustado…

Todo ok, vuelvo a saltar sobre el coloso y fallo… mierda. Intento subir corriendo por el camino para seguir la estrategia de dejarlo en el fuego pero es imposible. El protagonista queda inconsciente cuando es golpeado y cuando vuelve en sí vuelve a quedar inconsciente… y así hasta quedar muerto.

Nada, volver de nuevo al templo es imposible.

Una vez más, volvemos a empezar… Y, ¿adivina? Cuando salto sobre el coloso… no lo consigo. Éste se despierta y lo de siempre. Muerto.

En este punto, el juego me parece una mierda y mal diseñado. Porque, ¿qué sentido tiene esperar dos minutos para morir? ¿Por qué tiene que golpearte tantas veces para matarte? ¿No sería más lógico que te matase en un par de golpes para volver a empezar? Ya sé lo que tengo que hacer, déjame intentarlo más rápido.

Pienso en una nueva estrategia: no saltar sobre el coloso y esperar que vuelva al cuadrilátero por su cuenta. Que venga por el foso y saltar sobre él desde una distancia más cercana. Todo parece lógico y fácil.

Repito una vez más todo y veo al coloso caer por el desfiladero. Y me quedo buscándolo desde arriba esperando a que vuelva a subir. Pero el coloso no se levanta… esto sí que me jode. Silbo y nada, ahí está en el suelo tumbado sin moverse.

Vale, tendré que saltar, pero ahora hay un cambio: lo veo desde arriba. No he tenido prisa en saltar y puedo ver al coloso, puedo atinar el salto.

Salto… ¡y caigo encima del coloso! ¡Vamos!

El coloso despierta y empieza a correr como un loco hacía el templo. Estoy encima de él sin soltarme, perdiendo fuerza, y el coloso no para de correr.

Intento cargar la fuerza pero no puedo, el coloso se mueve y hago bastante en no caerme.
En un momento consigo cargar la fuerza y asesto el primero golpe, ¡cae la mitad de la vida del coloso! Lo tengo…

Estoy casi sin fuerza, me suelto un poco y consigo quedarme encima del coloso sin caerme. Cuando recupero un poco de fuerza, vuelvo a cogerme fuerte y cargo el golpe… se carga y le asesto el segundo golpe: muerto.

Ya está.

Me vuelve a encantar esta mierda de juego… El final ha sido buenísimo. Veo la luz blanca y escucho voces…  quedan cinco colosos.

Cómo me alegra volver a verte Shadow of the Colossus.

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