Shadow of the Colossus: Celosia

Han pasado tantas cosas desde mi último coloso que no sabría por dónde empezar. Y lo mejor, o peor, es que cada cosa que pasaba dejaba en más irrelevante la anterior.

Estuve una semana de fiestas en el pueblo, y en aquel momento, me parecía que debía hablar de ello. Es más, lo haré; porque por primera vez en mi vida he podido tener sentimientos que nunca antes había tenido.

Pero esto es personal, en el plano social ha muerto Rita Barberá, Fidel Castro y Leonard Cohen. El PSOE se hizo una especie de harakiri para cargarse a Pedro Sánchez y permitir que Mariano Rajoy sea presidente del gobierno. Y el Valencia está coqueteando con el descenso en un año en el que me he vuelto a aficionar al fútbol, al Valencia, como hacía años que no hacía.

Y sí, durante todo este tiempo no he derrotado a un solo coloso cuando probablemente haya sido el periodo de tiempo que más he jugado a los vídeojuegos de los últimos tres años: The Division tiene la culpa.

¿Qué puedo contar? ¿Qué importaría que contase? Nada.

¿Qué quiero decir? Que gracias a las fiestas de Moros i Cristians entiendo a la gente que llora cuando se quema una falla o no puede sacar a su santo en Semana Santa. Que lo del PSOE me da mucha vergüenza ajena, a mí, Largo Caballero, Indalecio Prieto y a Pablo Iglesias. Que estoy convencido de que el Valencia terminará bien la Liga y el próximo año será todavía mejor. Y que a los muertos, mejor dejarlos estar.

Y sí, lo último, como europeo de izquierdas, ¿cómo no voy a sentir cierta admiración por Fidel Castro? Es como si Aragorn terminase siendo un rey totalitario en Gondor, ¿qué importa? Si es el tipo que derrotó a Saruon. Eso siempre estará ahí por muchas tropelías que cometa como gobernante.

Hoy es 8 de diciembre de 2017. Hoy he derrotado a mí onceavo coloso. Hoy he derrotado a Celosia.

Mi pantalla de carga muestra que ya he derrotado a diez colosos. Mi novia está acostada viendo vídeos de gatos en Internet y temo que no me acordaré de jugar. De la voz que me habla sobre el próximo coloso me quedo con “llama viva”. Fuego, algo tendrá que ver con el coloso.

Llamo a Atreyu, cuánto tiempo sin verte amigo. Lo monto y rodeamos el templo para seguir el camino por debajo del puente. Me sigue gustando cabalgar con Atreyu por el paisaje. ¿Quién será el coloso?

Encuentro una torre por el camino y decido subirla para ver si recuerdo los controles. No mucho, está claro por lo que me ha costado subir a la torre. Mala cosa.

Sigo el camino por la parte inferior del puente. Un paisaje desértico en comparación con los últimos paisajes que recuerdo. Algo me indica que he llegado, un cambio en el paisaje, un enorme acantilado que se abre debajo del puente. Saco la espada y me indica que el coloso está debajo de tierra, tendré que bajar al desfiladero.

Recorro el borde del acantilado y encuentro la senda que me llevará al coloso. No me permiten continuar con Atreyu, lo dejo atrás y bajo por la senda hasta llegar a un lago. Lo paso nadando mientras pienso en que tendrá que ver con el coloso, fuego y agua. ¿Tirará fuego el coloso y tendré que protegerme en el agua?

Sigo adelante en dirección al templo que veo al final del desfiladero. Es el lugar, estoy seguro.
Entro despacio esperando a que en cualquier momento aparezca el coloso y… nada; no aparece nadie. ¿Qué pasa aquí? ¿Dónde está el coloso?

Veo las cuatro grandes antorchas que escuchaba antes de entrar al templo pero el coloso no está. Y sé que es el lugar. Salto de nuevo hacia el cuadrilátero… y ahí está…

Lo primero que pienso es en un toro mezclado con armadillo. Es pequeño en comparación a los anteriores colosos derrotados. Tiene cuernos y un fuerte caparazón. Y el escenario es un cuadrilátero en el que cada esquina hay una gran antorcha a la que se puede subir para que el coloso no te alcance.

Lo primero que pienso es en subirme a una de las antorchas, pero el coloso me alcanza dándome un buen golpe y dejándome inconsciente un buen rato. No me hace mucho daño, pero tardo mucho tiempo en recuperarme.

Consigo subirme a una de las grandes antorchas que el coloso golpea y hace saltar una pequeña madera quemándose. Una pequeña antorcha que puedo coger: algo tendrá que ver.

La voz me confirma que el coloso “teme a las llamas”. Ya lo imaginaba, pero he saltado al pequeño desfiladero que hay en el medio del escenario y para volver al cuadrilátero tengo que saltar con el triángulo. Con el triángulo David, no con la equis, con el triángulo David…

A la tercera, consigo llegar al escenario. Vuelvo a subir a una de las grandes antorchas y salto encima del coloso. Imposible, no puedo cogerme y caigo al suelo. El coloso aprovecha para golpearme y dejarme medio inconsciente. Pero quién peor lo pasa cuando me golpea es la cámara del juego que se vuelve loca y termina con un plano del jugador sin sentido.

Finalmente, consigo coger el palo y me subo con él a la antorcha para encenderlo. Bien, estoy avanzando. Bajo y me acerco al coloso. Le aterra el fuego y retrocede como un perro asustado. Me siento incluso mal.

La idea está clara, lo voy a dejar caer en el foso que hay en medio del escenario para ver si cae de espaldas y veo alguna cosa. Pero no, el coloso cae pero no me deja ver nada que me dé una idea sobre cómo matarlo.

De todos modos, continúo asustando al coloso sin un objetivo claro hasta que me quedo sin fuego. Inmediatamente el coloso recupera su compostura y me suelta un zarpazo que me deja inconsciente. Esto sí que ha dolido.

Quedo atrapado en una esquina del foso. Cada vez que me levanto el coloso me golpea y vuelve a dejarme inconsciente. Creo que el juego está rallado, no puedo salir de dónde estoy. El protagonista se levanta y es golpeado por el coloso. Y así, hasta que muero.

No tiene sentido, no me gusta este juego.
Pero pienso en positivo: tengo la clave para derrotar al coloso.

Vuelvo a repetir la acción pero ahora hacía al lado contrario. Poco a poco el coloso retrocede hasta caer por el barranco. Lo veo con una cinemática y sé que voy bien. Su caparazón queda destrozado y deja al descubierto su punto débil. Ya lo tengo…

Salto desde arriba pero no consigo caer sobre el coloso. Caigo justo a su lado en el momento que vuelve en sí… Estoy entre el coloso y la pared. No tengo nada que hacer. Me levanto y soy golpeado… lo intento un par de veces y me dejo morir.

Vuelvo a empezar, pero creo que ya sé qué hacer a continuación… Quizás hay que volver corriendo hasta el templo para dejar al coloso en el foso y saltar sobre él de manera cómoda. Vamos a ello…

Vuelvo a repetir una vez más la acción: subo a la antorcha, cae la astilla de madera, la cojo y subo de nuevo para encenderla. Bajo sobre el coloso y lo asusto para que retroceda. Qué mono es cuando está asustado…

Todo ok, vuelvo a saltar sobre el coloso y fallo… mierda. Intento subir corriendo por el camino para seguir la estrategia de dejarlo en el fuego pero es imposible. El protagonista queda inconsciente cuando es golpeado y cuando vuelve en sí vuelve a quedar inconsciente… y así hasta quedar muerto.

Nada, volver de nuevo al templo es imposible.

Una vez más, volvemos a empezar… Y, ¿adivina? Cuando salto sobre el coloso… no lo consigo. Éste se despierta y lo de siempre. Muerto.

En este punto, el juego me parece una mierda y mal diseñado. Porque, ¿qué sentido tiene esperar dos minutos para morir? ¿Por qué tiene que golpearte tantas veces para matarte? ¿No sería más lógico que te matase en un par de golpes para volver a empezar? Ya sé lo que tengo que hacer, déjame intentarlo más rápido.

Pienso en una nueva estrategia: no saltar sobre el coloso y esperar que vuelva al cuadrilátero por su cuenta. Que venga por el foso y saltar sobre él desde una distancia más cercana. Todo parece lógico y fácil.

Repito una vez más todo y veo al coloso caer por el desfiladero. Y me quedo buscándolo desde arriba esperando a que vuelva a subir. Pero el coloso no se levanta… esto sí que me jode. Silbo y nada, ahí está en el suelo tumbado sin moverse.

Vale, tendré que saltar, pero ahora hay un cambio: lo veo desde arriba. No he tenido prisa en saltar y puedo ver al coloso, puedo atinar el salto.

Salto… ¡y caigo encima del coloso! ¡Vamos!

El coloso despierta y empieza a correr como un loco hacía el templo. Estoy encima de él sin soltarme, perdiendo fuerza, y el coloso no para de correr.

Intento cargar la fuerza pero no puedo, el coloso se mueve y hago bastante en no caerme.
En un momento consigo cargar la fuerza y asesto el primero golpe, ¡cae la mitad de la vida del coloso! Lo tengo…

Estoy casi sin fuerza, me suelto un poco y consigo quedarme encima del coloso sin caerme. Cuando recupero un poco de fuerza, vuelvo a cogerme fuerte y cargo el golpe… se carga y le asesto el segundo golpe: muerto.

Ya está.

Me vuelve a encantar esta mierda de juego… El final ha sido buenísimo. Veo la luz blanca y escucho voces…  quedan cinco colosos.

Cómo me alegra volver a verte Shadow of the Colossus.

Shadow of the Colosus: Hydrus

Hoy es domingo 31 de julio. Estoy de vacaciones.

En verdad, oficialmente, mis vacaciones empezarían mañana lunes. Será el primer lunes en cinco meses que no programo el despertador, ya era hora.

Una de las cosas que echo de menos de ser niño eran esas vacaciones en que despertabas a la hora que te daba la gana. No había ningún día en que tuvieses nada que hacer por obligación, acostarte a la hora que quisieras y levantarte a hora de comer. Más que vacaciones, vida de rico.

Ahí están las sombras a mi alrededor. Por algún motivo, las siento mías. Todas a mi alrededor mirando mi cuerpo tirado en el suelo, sin fuerzas, sin estamina… ¿sin sombra? Algo hay en este juego que hace que sienta tristeza cada vez que veo estas sombras.

De la voz, me quedo con que el siguiente coloso va por debajo del agua. Siento curiosidad del modo de derrotarlo, ¿tendré que nadar? ¿Saltará fuera del agua? ¿Utilizaré mi arco? Vamos a comprobarlo…

Salto a la llanura sobre mi caballo y me doy cuenta que hay unos rayos de luz que salen de la tierra hacia el cielo. Me fijo dónde están y detecto que aparecen en los lugares que he derrotado a los colosos.

Siguiendo mi camino, cruzo el río dejando el puente a la derecha. Ya conozco el camino, es el mismo que seguí para encontrar a Gaius; el coloso número tres.

Paso el espacio de Gaius bordeando el lago, sigo por un desfiladero muy oscuro, la espada no me indica el camino y llego a un punto equivocado. Estoy perdido. Miro el mapa y estoy casi en una punta.

Vuelvo por el camino andado después de que la espada vuelva a marcarme el camino. Cuando recorres un desfiladero oscuro la espada no funciona, solamente funciona cuando puede reflejar la luz del sol. Cuando está en las sombras la espada no funciona…

El desfiladero termina y encuentro una torre. Sé que estoy de nuevo en el camino.
Subo a la torre con facilidad. A unos pocos pasos veo unas ruinas, es el lugar al que tengo que llegar, lo sé.

Observo el paisaje desde lo alto de la torre.
La cámara gira sola, no se escucha nada, tampoco veo nada de vida… ¿Qué es este lugar?
Es como estar en el fin del mundo… un lugar alejado de toda vida y habitado por enormes seres mágicos. ¿Por qué están aquí? ¿Qué son estas ruinas? ¿Había vida humana antes? ¿Una civilización que veneraba a estos enormes colosos? ¿Me lo explicará el juego en algún momento?

Al llegar a las ruinas suena la música. Voy bien.
Entro por la puerta montado a Atreyu y llego hasta el lugar que me permite avanzar. Descabalgo y salto a la siguiente estructura. Subo hasta lo alto por una rampa que hay alrededor. Llego arriba y no hay camino que seguir.

Pienso en saltar, me asomo al borde y justo en el momento en que iba a saltar veo unas luces en el agua. Las observo con calma y veo que son tres luces que parecen moverse por debajo del agua. Creo que he equivocado el camino.

Bajo rápidamente por la rampa de la torre hasta llegar al agua, antes de que pueda pensar nada; una cinemática me presenta al coloso: una serpiente marina con tres cuernos por la parte superior del cuerpo que desprenden luz.

Me tiro al agua y cuando la serpiente pasa a mi lado me cojo a ella casi sin querer. La serpiente sigue su camino y termino por soltarme. Vale, ya sé que puedo cogerme.

Intento nada, bucear, y me doy cuenta que tengo un control horrible de ello.

Me fijo con el comportamiento del coloso, sin hacer nada, lo veo acercarse a mí pero no me ataca con su cabeza. Si no hago nada, sin intentar cogerme ni nada, se gira y vuelve hacia donde estoy. Siente interés por mí.

Descubro que los cuernos de luz del coloso tienen electricidad. Me quitan un poco de vida pero no me importa, quedándome quieto recupero vida poco a poco.

Ahora sí, el coloso pasa de nuevo cerca de mí y me cojo a él. La música cambia y el coloso se queda surfeando por la superficie. Voy cogiéndome y soltándome para avanzar por encima del coloso y no perderlo cuando se zambulle en el agua.

Me acerco al cuerno y veo la marca del punto débil. Al entrar y salir del agua pierdo vida. Pero no me importa, le doy un golpe a su punto débil y elimino la electricidad de su cuerno, una arma menos.

Llego al segundo punto y repito el movimiento. Solo queda uno. Pienso que va a ser muy fácil eliminar a este coloso, pero cambia su comportamiento y va hacia el fondo del agua. Tengo que soltarme y volver a la superficie, repetirlo una vez más…

El coloso se acerca y me quita algo de vida con el cuerno que le queda. Me vuelvo a coger de su cola, recorro su cuerpo buscando eliminar su último cuerno. Llego a él e intento darle el último golpe… pero el coloso entra y sale del agua con mayor frecuencia.

La electricidad me daña y mi vida baja rápidamente de manera peligrosa. Intento matarlo cuando estoy casi sin vida y fallo. Voy a morir. Pero no lo hago. Tengo una oportunidad más y no la puedo dejar escapar. Preparo un pequeño golpe que me vale para eliminar el último cuerno. Estoy salvado. Solo me falta terminar el trabajo.

Llego a su cabeza. Veo su ojo. Me encanta el momento en que veo la cara del coloso. Ese momento en que se sabe vencido e intenta zafarse de mí desesperadamente. Sé que no va a conseguirlo. Solamente tengo que tener paciencia y esperar el momento justo para matarlo.

El coloso no para de zambullirse, pero cargo mi fuerza rápidamente y consigo golpearlo. Pienso que iba a terminar con él pero todavía le queda una pizca de vida. Cargo levemente mi fuerza y tengo de sobra para eliminarlo.

Está muerto.

Estoy tan débil que llego a pensar que sus sombras conseguirán matarme esta vez… pero no es así. Me atraviesan y me dejan inconsciente.

Quedan nueve colosos. Más de la mitad del juego y no sé cuándo volveré a jugar ni terminaré el juego. Pero me da igual, disfruto del juego.

Shadow of the Colossus: Barba

Hace más de una semana que no derroto a un coloso.

La semana pasada me enteré que tenía que derrotar a un total de 16 colosos cuando estaba convencido de que solo eran diez.
Ya no tengo prisa en terminar el juego durante el mes de julio, jugaré cuando me apetezca y terminaré el juego cuando tenga que terminarlo. Sea julio o noviembre.

Acabo de ver el final de la etapa del Tour, la penúltima. Froome es el campeón, parece el mejor de todos aunque tampoco le hayan atacado mucho.

No entiendo cómo no se puede tener simpatía por el ciclismo. La épica es el Abismo de Helm y la subida al Tourmalet. En una sociedad en la que damos tanta importancia a nuestro estado físico, sería lógico que un deporte que lleva a una persona a su máximo esfuerzo estuviese mejor valorado. Y todo ello, sin olvidar la solidaridad y el compañerismo general que existe entre los ciclistas.

El ciclismo debería ser objeto de admiración y no de burlas.

Ya, las drogas. Éste también sería un tema interesante, ¿deberían permitirse? Como antes, cuando los ciclistas se atacaban sin parar y subían los puertos dando espectáculo. Que es lo que quiere la gente; que ataquen, que lo intenten. Aunque lleven 3000 kilómetros en tres semanas, que suban cuatro puertos seguidos y que en el último de ellos no paren de atacar. Que voy a estar sentado 40 minutos delante de la tele y no quiero ver a un montón de tíos subiendo un puerto sin que pase nada

Hazlo tú… te dirá el amigo defensor del ciclismo. A lo que tú, seguro de ti mismo, contestarás: a mí no me pagan por ello. Y te sentirás vencedor de la conversación. Tú, y todos los allí presentes.

Hoy es sábado 23 de julio. Hoy he matado a mi sexto coloso.

En menos que me dé cuenta, estoy cabalgando hacía dos torres que veo a la lejanía. Cuando paso por su lado veo que no tienen nada que ver con torres, simplemente son dos construcciones o protuberancias del paisaje con forma de chimenea de una antigua fábrica.
Chimeneas que actualmente están protegidas y no se pueden derribar… Algún día podríamos analizar el motivo de esto, hoy ya hemos tenido bastante con el ciclismo…

Me adentro en un bosque sombrío y descubro una torre a la que puedo subir. Me subo a lo Assasins Creed, juego que nunca me ha interesado, para volver a dejarme caer después de ver el camino que debo seguir.

Antes de salir del bosque me asomo a un precipicio donde puedo ver el lugar al que me dirijo. Es un bonito paisaje que se hubiese disfrutado mucho mejor con gráficos como los de Uncharted 4. Sí, en ocasiones los gráficos importan.

Cabalgo por una enorme llanura con el sol cegando mi visión. Me detengo para ver el camino que debo llevar. La espada me apunta un templo, está claro que es allí.
Cuando me acerco recuerdo las palabras de Dormi, pienso en una enorme serpiente que saldrá de un momento a otro de debajo de la tierra para atacarme…

Tengo que dejar mi caballo en la puerta, el coloso está dentro del templo. Entro por un oscuro pasadizo superando unos sencillos obstáculos. Estoy descendiendo… ¿dónde está escondido el coloso? ¿Es posible que un monstruo tan grande esté debajo de la tierra?

Aprovecho para bajar las persianas y dejar la habitación a oscuras. Llego a una enorme sala vacía y empieza a sonar la música. Sí, es un buen lugar para que se esconda un coloso…

Desciendo por una pared y cuando llego a la parte inferior aparece un enorme coloso con forma humana. Lo único que lo he podido ver de la cara es que lleva barba, una larga barba hipster.

El coloso se gira para buscarme, sabe que estoy aquí… Me mira y le veo la cara. Tiene unos brazos enormes y su cara me recuerda a la de un fauno.

Paso rápidamente por debajo de él. Intento saltar para cogerme por su zapato pero lo único que consigo es que me quite media vida.
Sigo corriendo hasta una especie de muro al que subo sin problemas. Cuando me giro para ver dónde está el coloso veo el muro destrozado por sus puños.

Continúo corriendo pasando por debajo de su mano. Tan solo con dejarla caer le valdría para matarme y dejarme k.o. No, no es el juego con los bosses más complicados de mundo, y éso que solo está compuesto de ellos.

Finalmente, llego a una cueva en la parte inferior de la pared en la que el coloso no puede alcanzarme. ¿Cómo tendré que subirme a él?

Me asomo al borde para sacar mi espada y ver sus puntos débiles y el coloso me da un puñetazo que casi me mata.
Vuelvo a acercarme para ver sus puntos débiles. Uno está en la cabeza seguro… pero no puedo ver si tendrá más, seguro que sí.

El coloso me ve y me grita. Sé que tiene su punto débil en la cabeza, ¿pero cómo llego hasta él? Me vuelvo a esconder para que no pueda atacarme y mientras pienso el modo de subirme veo que se agacha para buscarme dejando la barba a ras de suelo.

Ya está, lo tengo.

Sin pensármelo ni un momento corro hacía él y me subo por la barba… La música cambia y sé que voy a derrotar al coloso.

En algunos colosos me ha costado muchísimo encontrar el modo de subirme. En algunos conocía el modo pero no lo conseguía. En este coloso ha sido completamente automático.
¿Ha sido la suerte o el diseño del nivel?

Llego a su hombro con muy poca fuerza. Me suelto para recuperarme y el coloso empieza a moverse para hacerme caer. Cayendo por su espalda me agarro y reboto contra su cuerpo encontrando un punto débil en su parte posterior. Esto sí que ha sido un golpe de suerte…

Le doy tres golpes sin problemas y vuelvo a subir a su cuello para recuperar mi fuerza. Camino con precaución cogiéndome para no tomar riesgos y llegar hasta su cabeza.

Sin ninguna prisa, le doy tres golpes y termino matándolo.

Los dos caemos al suelo, yo en mejores condiciones que él… Su sombra me atraviesa y me quedo inconsciente en el suelo.

Shadow of the Colossus: Avion

Hay momentos en la vida de toda persona en que eres feliz. Ese momento en los que no te importa nada de lo que pase en el mundo, ese momento en el que el ser humano está cerca de encontrar la lucidez. Sí, ese momento…
Después de ese momento, he jugado a Shadow of the Colossus.

Tengo entradas, y no sé si serán los 30, pero desde que los he cumplido que se han acentuado considerablemente. Tampoco es que me importe mucho, siempre he llevado el pelo corto y no me supondría ningún problema raparlo por completo. Es la edad.

Cuando vuelvo a la Play, veo a mi caballo cabalgar solo por la llanura. Está disfrutando, se ha aburrido de esperarme, y yo disfruto mirándolo durante un momento antes de empezar a jugar.
Quinto coloso, según la lógica, debería costar menos de pasármelo: a los colosos impares los derroto con facilidad.

Ahí están otras vez las sombras… ¿formarán parte de mí?
Cada vez estoy más seguro de que sí.

Mi caballo mira a mi amada, bonito plano, mi héroe se acerca para mirarla también. Sí Atreyu, lo hacemos por ella, y debemos continuar por ella. Mi caballo me comprende. Mi caballo es un buen caballo.

Vamos a por el siguiente coloso. Me quedo en que “no es fácil alcanzarlo”… Un pájaro pasa por detrás de mí antes de subir al caballo. Sin perder tiempo me dirijo a la dirección indicada. Por el camino, otro pájaro pasa cerca de mi cabeza… No es fácil alcanzarlo… ¿Volará?

Paso por un bonito desfiladero y cerca de una torre. Bajo de mi caballo e intento subir a lo alto de ella. Consigo subirme sin demasiados problemas y tengo claro que el próximo coloso va a volar.
Saco mi espada para ver el recorrido que debo seguir. A lo lejos me parece ver otra torre… Vamos a averiguarlo.

Llego rápido con mi caballo y entro de cabeza al desfiladero. Veo una especie de ruinas de un castillo. Es aquí, es el lugar…

No puedo seguir con el caballo, no me gusta dejar a mi caballo.
Nado para continuar mi camino. Tengo que bucear para entrar a las ruinas, el juego me está enseñando. Supero un obstáculo más y llego a un largo pasillo… Sé que estoy en el lugar que tengo que estar. Desenvaino mi espada y me preparo para la pelea.

Mi gata me mira. Está cerca, lo sé…
Y ahí está el siguiente coloso: un dragón con una enorme cola; me encanta.

Vuelvo al juego, de lejos veo su cola llegando casi al agua… Quizás si voy por detrás sin que se dé cuenta puedo subirme a ella.
Buceo para que no me vea, me pongo detrás de él e intento saltar para trepar por la cola. No puedo, desde aquí no voy a poder subir.

Saco rápidamente mi arco e intento tirarle una flecha, pero no puedo hacerlo desde el agua. Busco un lugar al que subirme y la voz me dice que llame su atención con una flecha. Es justo lo que pensaba hacer Dormi.

Me subo a un saliente para poder tirarle una flecha. El coloso vuela majestuoso por todo el escenario. Se acerca hacia mí y le lanzo otra flecha. Le he dado, se ha quejado, pero me ignora. Me encanta este coloso.

De repente no sigue su camino, se gira y vuela en mi dirección. ¡Me ataca! Antes de que pueda hacerme nada me tiro al agua. Pero espera, ¿es lo que debería de haber hecho? ¿Y si intento subirme?

Volvemos a hacer lo mismo… Le lanzo un par de flechas para asegurarme. Ven a por mí… Vuelve a girarse para volar bajo y atacarme… pero esta vez no me tiro al agua; salto sobre él  y me subo. ¡A la primera!

Estoy encima del coloso, pero hay un problema; ¿dónde está su punto débil? Al final de su cola, estoy seguro. Miro las plumas a las que estoy agarrado, de las que puedo agarrarme, tiene un solo camino hasta el final de la cola. Está claro que es allí… Pero no será el único, antes voy a intentar llegar a su cabeza…

Lo intento un par de ocasiones sin éxito. Parece complicado llegar hasta allí… Así que decido ir hasta el final de su cola y luego ya veremos.

Llego corriendo y encuentro su punto débil, vamos a por él…
Un golpe, le quito mucha vida, ¿será el único?
Otro golpe, el coloso grita, si es su único punto débil será demasiado fácil…
Un tercer golpe y desaparece, lo que me temía, pero en parte; me alegro.
Vamos a por su cabeza…

Intento subirme a su cabeza saltando y casi me caigo. El coloso va volando y saltar encima de algo en movimiento es lo que tiene… que cuando caes puede que no estés en el mismo lugar. Buen detalle por parte del juego.

No, a la cabeza no se puede llegar. Vuelvo a fijarme en sus plumas, en el único sitio en el que hay más es en la parte final de sus alas… es el único sitio del que puedo cogerme, vamos a comprobarlo…

Llego allí, no sin complicación, y no veo nada. Pero recuerdo sacar mi espada para conocer sus puntos débiles y aparece justo en el lugar donde estoy.
Le doy un golpe y desaparece.

Mueve mucho el ala, va a ser complicado salir de aquí. Me cojo con fuerza pero me quedo sin energías… intento soltarme un momento para recuperarme y no puedo volver a cogerme. Caigo al agua, toca volver a empezar.

Por suerte, estoy cerca de los tres salientes desde los que me he subido al coloso. Tengo claro lo que tengo que hacer. Le tiro más de una flecha… sé que me ha visto, sé que va a cambiar su vuelo, sé que va a atacarme… Y sé cómo subirme.

Por primera vez veo su cara, no parece muy contento, le queda muy poca vida y dentro de poco morirá. Me gusta este coloso, puede que sea mi coloso preferido hasta el momento.

Voy tranquilo por encima, con calma para no volver a caer. Sé dónde tengo que ir y qué tengo que hacer…
Llego al final de su otra ala, no me preocupa volver a caerme y eso me beneficia, juego con tranquilidad. El coloso me ha encantado, pero me ha parecido extremadamente fácil.

Saco mi espada y aparece su punto débil.
Cargo mi fuerza, sé que cuando vuelva a pulsar el botón voy a matar a mi quinto coloso.
Lo pulso y los dos caemos al agua. Él está muerto y yo… ¿¡recupero el control de mi héroe!?
No, llegan las sombras y me atraviesan.

Hoy es sábado 16 de agosto. Y me ha encantado este coloso llamado Avion.

Shadow of the Colossus: Phaedra

Hoy es martes 12 de julio. Y no tengo ganas de jugar a la Play.

Es curioso, hay días en los que no tienes ganas de hacer nada, estás desganado y no te apetece matar colosos. No ha sido un día excesivamente duro en el trabajo, un mal día de curro, pero no duro. Quizás alguna mala noticia que me han comunicado y tú no la has querido entender como tal… o quizás sea tu cabeza que esté cansada y necesita vacaciones. Me quedan menos de tres semanas para las vacaciones. Me quedan menos de tres semanas para terminar Shadow of the Colossus.

Enciendo la Play2 y mi gata se siente especialmente interesada con el aparato. Sí, es verdad Cleo, hace mucho ruido y… Mi gata se acerca demasiado y pulsa el botón de sacar el cd. Gracias Cleo, ahora tengo que volver a comenzar. Mejor que me haya pasado ahora y no en mitad de juego.

Ahora llega la otra gata, ¿qué les pasa hoy? Con la de veces que me han visto jugar… ah, ya, el cable. Sí, Tigris tiene especial predilección por los cables que se mueven. Espero que la casa en la que terminen adoptándola no sean aficionados a las consolas retro.

En fin, allá vamos. Tengo tres sombras a mi alrededor, voy a por la cuarta.

Cabalgo por la llanura en silencio. Lástima que los gráficos sean de la Play2. La escena es preciosa, soy tan pequeño encima de mi caballo… De repente me siento bien, ¿será esto el arte?

Me meto por un desfiladero oscuro y con bruma. Muy muy oscuro… De repente se abre y veo una bonita pradera. Me recuerda a la comarca de El Señor de los Anillos, básicamente por el montículo que está en el medio… el montículo…

Mi caballo sigue solo por la senda que bordea el acantilado, no hace falta que le diga el camino y me permite tomar notas para escribir este texto. ¿Cómo se llamará mi caballo? Lo tengo que buscar.

Al llegar a la casa de Bilbo descabalgo y entro, está muy a oscuras, es simplemente un pasadizo con otras salidas, con un total de cuatro salidas. ¿Tendrá esto algo que ver con el coloso? Seguro que sí… si no fuese así no lo introducirían.

Salgo por otra puerta y ahí está mi caballo esperándome. Qué buen caballo tengo. Saco mi espada, debo estar cerca, ¿dónde estás coloso?

Sigo el camino marcado por la espada, está cerca, tan cerca que al poco de cabalgar lo veo delante mío, ¡es un enorme caballo! De entrada, me gusta este coloso.

Descabalgo y veo su comportamiento. Da diferentes golpes en el suelo con su pata. Recuerdo lo que me ha dicho la voz, Dormi, ¿será realmente inofensivo? No, no lo es. Me da una coz y me quita media vida.

Lo estudio, me acerco a sus patas para intentar subirme… y no, éste no es el camino. Lo sigo estudiando con la espada, parece que tiene dos puntos débiles; uno encima de su cabeza y el otro un poco más abajo. ¿Tendré que subirme por las trenzas que tiene a cada lado de su cabeza? Lo veo complicado, pero muy interesante.

No sé qué hacer. Vuelvo a subir a mi caballo, quizás tengo que matarlo con mi caballo, tendría cierta lógica. Batalla caballo contra caballo… Pero no, tampoco consigo nada.

De repente, la voz me da una pista, “prueba la estrategia de ocultarte bajo tierra”. ¿Bajo tierra? Está claro, los cuatro montículos que hemos visto antes tienen la solución.

Llego allí corriendo, pero no tengo ni idea de qué tengo que hacer.
Me subo a un montículo, no consigo nada.
Vuelvo a subir a mi caballo, ¿y si me marchara? No, no puedo, tengo un objetivo y pasa por matar a este coloso.
¿Pero qué tendré que hacer? No lo sé.

Entro por un sitio y salgo por otro. El coloso está lejos de mí. Le tiro flechas y noto que la parte trasera es vulnerable. Además, me fijo en la parte posterior del todo, ése parece un buen lugar para subirle, ¿pero cómo?

Detesto esta situación, cuando no sé qué tengo que hacer en un videojuego. No entiendo cómo aguantábamos estas situaciones cuando éramos niños. Jugando una y otra vez a lo mismo. Muriendo en el mismo punto una y otra vez. Y no conseguirlo. Y no saber cómo se hacía. Perder horas y horas hasta que por suerte o por probar algo distinto encontrabas la solución.

Subo a mi caballo y cabalgo hacia el coloso. Intento llegar a la parte posterior, saltar del caballo y cogerme a esa especie de herradura que tiene en su parte trasera. Pero no, esta no es la táctica. Odio a todo el mundo.

Vuelvo a probar a tirarle flechas. Tampoco, imposible.

Esto es una pérdida de tiempo, tengo que centrarme; la clave está en los montículos. Pues bien, vamos a él.

Me meto dentro del montículo, me quedo mirando al coloso. Venga, haz algo que me dé una pista. Nada, sigue a lo suyo, dando patadas sin ton ni son.

Vuelvo a salir del montículo y corro en círculos por la parte superior. Quizás en una de esas patadas atraviesa la tierra y pasa algo en la parte inferior… Me parece poco probable, ¿pero qué tengo que hacer?

Entro de nuevo en el montículo, noto cómo da patadas en la superficie. Salgo por la otra parte sin que se dé cuenta y… ¡está agachado! ¡El coloso está agachado!

Voy corriendo por detrás para subir por su parte trasera. No puede ser, salto un par de veces y no consigo engancharme. Maldigo en voz alta y mi novia hace un comentario sobre lo malos que son los gráficos de este juego. Es la Play2, ¡y el juego es la ostia! ¡Déjame! Tengo que matar a este coloso.

El coloso se levanta sin que consiga subirle… no puede ser. Este coloso es un coñazo, estoy harto de él…
Y sin hacer nada se vuelve a agachar, ahora sí, es mi oportunidad, no puedo fallar, tengo que subirle… y le subo.

Lo tengo. Es la sensación de saber que ya lo he vencido mientras le subo por su espalda. Retuercete todo lo que quieras, pero ya no tienes nada que hacer: vas a morir.

Ahora me sabe mal matarlo. ¿Por qué? Me cae bien este coloso, es como mi caballo Atreyu. Es un buen coloso.

Empiezo a acuchillarlo por detrás de su espada, sin marcar la posición con la espada. Ya encontraré su punto débil. Y lo encuentro, casi sin querer pero lo encuentro y le quito un cuarto de vida.

Ya, sé dónde está el otro punto débil. Voy a su cabeza, el coloso se retuerce y me tengo que coger. Pero estoy tranquilo, tengo un control total sobre mi barra de fuerza y no voy a caerme.

Al fin, estoy en su cabeza, con lo que me ha costado llegar aquí… y lo fácil que voy a terminar con este coloso.

Se retuerce, lo acuchillo. Se sigue retorciendo, otro más, me quedan dos. Controlo mi fuerza para no quedarme sin ella, le doy dos golpes más y no lo mato. Le queda nada de vida, y a mí de energía. El coloso se está moviendo y no me puedo soltar. Me voy a quedar sin energía. Vamos, un golpe más, le queda absolutamente nada. Ahora, es el momento, cargo un poco de energía y lo acuchillo…

Ahora sí, ya está, el coloso cae al suelo. Respiro aliviado.

La luz blanca parece que se ríe de mí. Y sí, quiero guardar la partida. Ya continuaré otro día…

Shadow of the Colossus: Gaius

Hoy es domingo 10 de julio. Hace calor.

En Valencia en julio hace calor, mucho calor. Y luego tenemos otros días en los que todavía hace más calor. Hoy es uno de esos últimos días. Un día en el que sudas por vivir, en el que no puedes salir de casa ni estar dentro de ella. Y os lo digo yo, que resisto muy bien el calor.

Cierro todas las persianas para dejar a oscuras la habitación, tampoco corre nada de aire ni necesito el ventilador. Acabo de ver ganar el torneo de Wimbledon a Murray  mientras hacía zapping entre el tour y el tenis. Me he acordado de mi padre. Aunque dudo que hubiese aguando otro set u otro puerto de montaña. Mi padre seguro que sí, él aguantó casi todo lo que le echaron.

Me centro en el juego con una clara idea en mente: no perder el tiempo para intentar derrotar al siguiente coloso. No voy a estar repitiendo acciones si veo que no funcionan de un modo considerable. Es mi tercer coloso, y vengo aprendido.

Cojo los mandos y pienso si habré estado demasiado tiempo sin jugar, se me habrán olvidado los movimientos y voy a sufrir para derrotar al siguiente coloso…

Viene a buscarme mi caballo, buen caballo. Salgo fuera y busco el camino con mi espada. Le doy la vuelta al templo para volver a cruzar el río. Esta vez no bajo hacia el río, sigo recto en una enorme explanada. Hacia la oscuridad… ahí debe estar.

El camino se cierra y cabalgo por el medio de un estrecho cañon, debe estar cerca, estoy seguro… Antes de que pueda pensarlo, suena la música, ahí está la señal. Pero hay algo diferente, una sombra que sube hacia arriba, ¿será el coloso? Vamos a descubrirlo.

Cabalgo hacia el lugar y no puedo seguir. Hay agua, y mi caballo no puede nadar. Tengo que dejar mi caballo e ir nadando hasta el lugar. No me gusta dejar mi caballo.

Llego a la sombra que resulta ser una escalera. En la parte de arriba tengo que saltar y cogerme de un saliente para llegar al destino final. La primera vez que lo intento no puedo cogerme y caigo al agua. He olvidado cómo tenía que engancharme…

Vuelvo nadando al inicio de la escalera. A lo lejos veo a mi caballo mirándome, tranquilo Atreyu, volveré a por ti. Y antes de volver a subir pruebo cómo tengo que engancharme en el saliente de la escalera. Todo claro.

Paso sin dificultad el problema que me plantea el juego y llego a una enorme explanada, es aquí, lo sé.

A lo lejos, lo que parecía una colina, se convierte en un enorme coloso. A comparación del último es enorme. Y viene directamente hacia mí.

Saco rápidamente mi espada para ver sus puntos débiles, arriba del todo, otra vez. El coloso se acerca y me golpea con el mazo que lleva, éste sí que ha podido golpearme. Con el golpe que me ha dado debería haberme matado, pero yo soy fuerte.

La siguiente vez que intenta golpearme lo esquivo, y rápidamente veo el camino que debo llevar para subirme a el coloso.

Me alejo del coloso y le silbo, la cámara lo enfoca cuando le silbas. Mostrándote lo enorme que es en comparación a tu tamaño. ¿Te atreves a desafiarlo? ¿Le silbas para que vaya a tu encuentro? Y cuando llegue, ¿qué vas a hacer?

Pero en esta ocasión lo tengo claro, el coloso intenta golpearme, lo esquivo y subo rápidamente por su mazo. Este coloso tiene más pinta de malo que el anterior, o quizás pienso esto porque ha conseguido golpearme.

Me caigo un par de veces cuando llego al final de su mazo. A la tercera consigo engancharme de su pelo y subo directamente a su cabeza. Ha sido más fácil de lo que pensaba llegar hasta aquí, seguro que tiene más de un punto débil, es muy grande, seguro que sí…

Encima de su cabeza llego muy cansado, me suelto esperando no caerme, recupero fuerzas en el momento en que el coloso mueve su cabeza. Estoy bien cogido y no vas a conseguir tirarme.

Por fin estoy en posición, le doy tres golpes, empieza a sangrar muchísimo y sigue moviendo la cabeza. Caigo por la parte de delante, estoy colgando por delante de su cara, no parece que sea tan malo mirándole de cerca.

Voy por la mitad de su vida, ahora no creo que tenga más puntos débiles, vamos, lo tengo casi conseguido. Le doy otro golpe más y desaparece el punto débil de la cabeza. Tiene otro, ¿dónde? Vamos a buscarlo…

Desciendo con calma hasta su cintura, saco mi espada un par de veces y creo que lo tiene en la parte delantera. Una vez en su cintura, lo rodeo y veo su otro punto débil. ¿Me atacará ahora que me tiene al alcance de la mano?

No doy tiempo a descubrirlo. Voy directo a su punto débil. Le meto la espada en cuatro ocasiones y KO, está hecho.

El coloso cae al suelo.

Su sombra, y también la mía, desaparecen.

Shadow of the Colossus: Quadratus

Es martes 5 de julio. Y extrañamente, he terminado muy pronto de trabajar.

Ya casi no recordaba lo que se sentía al salir a tu hora, si es que éso tiene algún significado hoy en día.

Termino las papas que compré ayer para empezar Vynil, buena serie, pero tiene difícil reemplazar a Juego de Tronos, palabras mayores. Abro un refresco y enciendo la Play. Allá vamos.

Cargo la partida y me doy cuenta que tengo una sombra a mi lado, de cuando he matado al primer coloso. Lo dicho, creo que me costará la muerte terminar con todos los colosos. Subo a mi caballo, ¿cómo se llama? Atreyu, debería llamarse Atreyu. No lo sé, lo buscaré por Internet.

Tenía miedo de si me había olvidado manejar a mi personaje, y no, he mejorado incluso en el manejo del caballo. Veo el puente por el que llegó mi héroe a la derecha y el camino se estrecha.

Se hace oscuro, bajo a la playa y sigue haciéndose oscuro, con mucha sombra, me gusta. Sé que el coloso está cerca, y me gusta mucho.

Parece que estoy donde tengo que estar, pero aquí no hay nadie. Recuerdo levantar la espada, me indica la dirección y me acerco. Veo una cueva enorme, venga aparece… estás cerca, lo sé…

Y finalmente aparece un enorme ¿perro? No, tiene cuernos, es un toro, o eso parece. Da igual, vamos a por él.

Lo primero que hago es dejar a mi caballo e intentar subir al coloso, pero no, esto no funciona. El coloso va hacia mi caballo y temo por su vida, pero tranquilo, se cuida solo. Es un buen caballo.

Le tiro flechas, pero no sirven de nada. Me encanta la música de este juego. Recuerdo sacar mi espada para que me indique su punto débil; la luz aparece en la parte superior de su cabeza, otra vez. Le tiro unas cuantas flechas más, no parece que le haga mucho daño.

Pero un momento, su planta del pie también está iluminada… le disparo una flecha y el coloso cae de lado, vale, ya tengo algo.

No sé muy bien cómo seguir, pero una cosa está clara, el coloso es inofensivo. Me he paseado por debajo de él y no me ha pisado ni una sola vez.

Creo que encuentro la táctica: tumbarlo y cuando esté en el suelo tirarle flechas a la parte de arriba de su cabeza. Funciona, minimamente; su barra de vida baja muy poco. ¿Lo tengo que matar así? Puedo estar horas para terminar de matarlo por completo.

Lo sigo intentando. Si mantienes pulsado el botón L1 la cámara se centra en el coloso en todo momento. Corro a su lado mientras él camina mirándome, no para de mirarme. Me gusta este coloso.

Lo vuelvo a tumbar y le meto un flechazo en su ojo, oscurece pero no le quita vida. Lo siento amigo. No puede ser que para matarte tenga que hacer lo que estoy haciendo, algo funciona mal.

Vuelvo a pensar en el manejo, temo que lastre mi experiencia en el juego. Veo la colina que queda en medio del escenario. La subo e intento disparar con mayor altura al coloso, no le hago nada, pero me encanta este bicho.

Finalmente, me doy cuenta que puedo subirle cuando está tumbado. Bien, ahora ya está claro, solo me queda encontrar el camino para llegar a su cabeza.

Lo intento, me caigo tres veces seguida, ¿cómo puedo ser tan inútil? Pienso que el juego es un coñazo, y el coloso lo piensa de mí. La música para y el coloso se aleja, ya no quiere saber nada de mí, le aburro.

Lo persigo, le silbo, suena la música otra vez. Esta vez no volveré a caer.

Subo a su cabeza, la machaco, le he quitado la mitad de vida, debe tener más de un punto débil. Por si no me había dado cuenta, la IA me lo confirma. Vale, ¿pero dónde está? Lo voy acuchillando por todo el cuerpo, el coloso se retuerce e intenta tirarme, pero ya no lo va a conseguir.

Encuentro su otro punto débil en la parte trasera, llego tranquilo, con fuerzas; tres golpes más y muerto.

Caigo al lado del coloso, como él, parece que esté perdiendo mi alma, creo que moriré al final del juego. No puede ser un final bonito, ¿pagaré mi vida por la de mi amada?

Cuando despierto, tengo dos sombras a mi lado. ¿Quiénes serán? No lo sé, tampoco sé si hago bien en derrotar un coloso al día. Pero quiero hacer durar la experiencia, quiero disfrutarla, no hay prisa, julio es largo.