Shadow of the Colossus: Phalanx

Este fin de semana estoy tan solo en casa que he decidido volver a mi tarea de derrotar un coloso.

Recuerdo hace como un año que, creo , que escribí que tenía que hablar algún día del sentimiento que me provoca las fiestas de Moros y Cristianos de mi pueblo. Hoy será el día…

Nunca he entendido a las personas que lloran cuando en Semana Santa no pueden sacar un santo de procesión. No lo entiendo.

Tampoco entiendo a las personas que lloran cuando una falla es quemada y se termina la semana fallera. Ni cuando hacen la ofrena a la Mare de Deu. No, no lo entiendo.

Pero para mí, no entenderlo no es una manera de despreciar estos sentimientos hacía una fiesta, una devoción o, ahora que el tema está muy de moda, una bandera…
Para mí, no entenderlo significa sentirme impotente, sin las experiencias necesarias para comprender un sentimiento irracional por pertenecer a una comunidad de afinidades mayor que tú mismo.

Y sí, ahora lo puedo entender. Y lo entiendo gracias a las fiestas de Moros y Cristianos. Mira tú qué tontería diréis alguno… Pues sí, lo es… Pero para un anarquista casi por obligación… tener ese sentimiento irracional me hace sentir más afortunado que a la inmensa mayoría de vosotros que no sabéis, porque no podéis, porque no conocéis… ese sentimiento.

De las fiestas, sólo diré una palabra: germanor. En castellano no existe como tal. Lo más parecido a ella es la palabra fraternidad…

Però sí amics, germanor, i per molts anys.

Hoy es 20 de octubre de 2017. Hoy he derrotado a mi 13º coloso. Hoy he derrotado a Phalanx.

Siempre me invade la misma duda cuando empiezo a jugar: ¿me acordaré de jugar?

Lo que sí que recuerdo eran los jinetes que llegaban al mundo de los colosos. Cuatro caballos negros y uno blanco. El blanco, parece una mujer, lleva una máscara… ¿Será la hermana de la mujer a la que estoy intentando renacer?

Me quedan cuatro colosos y me pregunto cuándo terminaré de derrotarlos… Dentro de un rato solamente me quedarán tres. ¿Después de dos años jugando lo terminaré? Estoy seguro de que sí. ¿Antes de que me case?

Casarme… en ocasiones, no termino de creerlo del todo. El día de la boda digo, pasar todos los días de mi vida con mi futura mujer es algo que solamente pensarlo me hace feliz.

Despierto con las sombras a mi alrededor, una vez más… Monto a mi caballo y descubro que debo seguir recto para encontrar al próximo coloso. Me quedo con la idea de que el próximo coloso volará…

Tengo que jugar a este juego en la PS4. Quiero disfrutarlo del tirón y con una mayor calidad gráfica. Sí. Ahora bien, dudo que llore lo mismo que lloré las pasadas navidades, como pasa el tiempo, cuando me pasé The Last Guardian. Vaya llorera con el final del jueguecito…

Llego a un bosque frondoso y bajo del caballo para subir una atalaya. ¿Cómo se llamará el caballo? Atreyu es buen nombre para un caballo. Yo siempre pensé que era el nombre del caballo, sí; del caballo, no del personaje de La Historia Interminable. Así que seguiré llamándole Atreyu.

Subo a la Atalaya y me tranquilizo al descubrir que sigo recordando bien el tosco manejo de un mando de más de quince años… que se nota.

Al salir del bosque paso por un puente natural y llego a un enorme valle donde el Sol me ciega y el viento sopla con más fuerza de lo normal. Pienso en que el coloso va a volar… y siento que estoy llegando al lugar.

A diferencia de otras ocasiones, siento emoción  de descubrir al próximo coloso… ¿Dónde aparecerá?

La espada me indica que estoy en el lugar correcto. Yo también lo percibo. Tengo esa sensación que ya he experimentado en doce ocasiones durante el último año y medio casi…

El valle parece un enorme cráter de volcán con unas ruinas en la parte central y una pequeña montaña que puedes rodear en uno de los bordes.

Finalmente, entro a las ruinas al descubrir que al pasarlas la espada me indica que voy en dirección equivocada. Y al llegar a las ruinas… una enorme serpiente sale reptando de la arena. Pienso en que finalmente no volará… pero inmediatamente la serpiente coge vuelo con elegancia girando sobre sí misma.

Es larga y su parte inferior parece el tentáculo de un pulpo. Además, tiene unos bultos lo suficientemente luminosos como para saber que tengo que dispararles para poder subirme al coloso.

Disparo al de la parte delantera, pero mi caballo no para y cuando me doy cuenta tengo al coloso muy lejos de mí y no acierto ninguno más. Tiene tres grupos de tres; delante en el centro y detrás.

A la segunda aproximación lo hago más despacio y consigo impactar fácilmente en los tres tentáculos de la serpiente. La música empieza a sonar y veo que las aletas delanteras del coloso tocan el suelo. Empiezo a cabalgar aproximándome a estas aletas… la aproximación es maravillosa. El coloso suelta un montón de arena y en ocasiones no te permite ver absolutamente nada. Lo que molará este juego con gráficos mejorados… Si ya es bueno…

Cuando estoy al lado de la aleta salto y me quedo enganchado de ella. Finalmente, el coloso coge vuelo y corro por encima de la aleta hasta llegar a la parte superior del coloso. Fácilmente encuentro uno de sus puntos débiles y le doy dos espadazos. Uno menos.

Todavía tengo tiempo de estar encima del coloso. Decido correr a la parte delantera buscando otra de sus debilidades… pero no la encuentro. En cambio puedo verle los ojos al monstruo. Monstruo que no intenta deshacerse de mí, monstruo que derrotaré como a todos los demás.

Antes de que el coloso entre en la arena salto y caigo sobre la arena. Me encanta este coloso, creo que es uno de mis preferidos. Pero a la vez, pienso que lo voy a derrotar muy fácilmente y que no experimentaré esa impotencia y ansiedad experimentados en otros colosos.

Pienso en que debería intentar subir por la parte central del coloso para llegar más fácil a sus puntos débiles.

El coloso sale justo delante mío girándose sobre sí mismo y echando toda la arena prácticamente sobre mí. Qué maravilla de juego.

Al momento lo tengo de cara por encima mío. Lo ha puesto muy fácil. Estoy con el caballo parado y voy disparando sin problemas a los tres tentáculos del coloso.

Del mismo modo, salto sobre su aleta delantera y me quedo enganchado en su mismo borde… No consigo verme de la cantidad de arena que suelta el coloso, pero Atreyu ha quedado detrás y la cámara sigue al coloso… lo que significa que estoy en el lugar correcto.

Finalmente, coge el vuelo de nuevo y consigo ver a mi personaje. Subo por la aleta y rápidamente voy a la parte trasera del coloso.

Dos espadazos más. Un punto débil menos.

Intento ir rápido hasta la parte trasera para terminar con el coloso pero me quedo enganchado en una de las aletas que tienen en la parte superior y termino cayendo desde muy alto a la arena. En esta ocasión, sí que me he hecho daño y pierdo media vida.

No pasa nada. El coloso está derrotado y no tiene ningún poder para hacerme daño. Aprovecho para tomar algunos apuntes y ni tan siquiera pongo el juego en pausa. Miro a mi personaje, solamente le falta fumarse un cigarro antes de la última batalla…

Vuelve a pasar por encima mío y le clavo las tres flechas de manera muy sencilla. Pero en esta ocasión me va a costar un poco más subirme al coloso… Cabalgo por debajo de él, de una aleta a otra, intentando salirme de debajo para ver una aleta a la que cogerme…

Pero no lo consigo hasta la séptima ocasión. No lo entiendo. Las dos primeras veces lo he hecho a la primera las dos… y ahora he fallado en seis ocasiones. Serán los nervios de ver el final cerca. Ahora bien, el último acercamiento y salto ha sido perfecto. Tan bueno que me deja en mitad de su aleta y cuando coge el vuelo ya estoy casi encima de su torso.

Me lo cojo con calma, ha estado casi cinco minutos dando vueltas sobre mí esperando a que me subiera… no creo que ahora en treinta segundos intente echarme de encima suyo.

Por lo que calma relativa llego hasta el final de su cola. Su último punto débil. Mis dos últimos golpes… y el coloso se retuerce en el cielo y cae muerto en el suelo… Uno de mis colosos preferidos.

Estoy encima del coloso. Es el primer coloso en el que termino encima suyo después de derrotarlo. Y quedan tres…

Me atraviesan las sombras y cuando vea la luz… ¿escucho una voz de mujer?

Anuncios

Shadow of the Colossus: Pelagia

Si no recuerdo mal, el último coloso que derroté fue en mis vacaciones de Navidad. Desde aquel día a hoy, más de siete meses después, han pasado muchas cosas y no sabría decir cuál de ellas más relevante. Me caso el próximo año. Excepto ésta, claro.

Recuero el julio del año pasado pensé en pasarme el Shadow of the Colossus y escribir una entrada al blog por cada uno de los colosos que derrotaba. Cuando descubrí que habían más de diez colosos pensé que… bueno, ninguna prisa en terminar este proyecto.

Pero, sinceramente, nunca pensé que un año después todavía estaría escribiendo sobre este proyecto. Hace un año no lo pensaría y mi yo de hace siete años todavía menos. Ese yo que no jugaba a los videojuegos ni perdía nada de su tiempo en cosas que no fuesen para mi enriquecimiento personal. Cómo he cambiado…

El yo de hace ocho años era un animal político. Alguien que pasaba dos horas diarias leyendo en medios de comunicación independientes para estar informado más allá de las noticias de los grandes medios. Para conocer todos los datos y estar preparado para conversaciones políticas transcendentes que cambiarían el mundo.

Hoy, no sé quién es el Ministro de Interior ni la última ley que debería haberme indignado. La última manipulación informativa que deja en mal lugar a los movimientos sociales… No lo sé. Ni me apetece saberlo. Al menos, hoy.

Pedro Sánchez ganó las primarias del PSOE y vuelve a ser su secretario general. No lo puedo negar, me alegré. Hoy debería ser el presidente del gobierno con el apoyo de Podemos… quizás sea uno de los motivos por el que no me apetece saber nada sobre estos temas… la estupidez política de la izquierda.

El tiempo pasa sin darte cuenta… Parecía ayer cuando iba a ser despedido del trabajo y menos de dos años después soy una pieza importante en mi empresa. Gano más dinero que nunca y quiero más… ¿Qué diría de mí el David de hace ocho años?

Lo importante sigue igual, gracias. Mi novia va a ser mi futura mejor, así de bien. Y mi familia y mis amigos siguen queriéndome como hace ocho años. El David de hace veinte años estaría contento si supiese esto.

Hoy es 9 de julio de 2017. Hoy he matado al decimosegundo coloso. He matado a Pelagia.

Solamente me quedan cinco colosos… El primer contacto con el mando de la Play2 es horrible, ¿me acordaré de jugar? Lo dudo, pero vamos con calma. La clave después de tanto tiempo es no perder la calma.

Agua y móvil. Después de tanto tiempo lo último que me apetece es un coloso complicado de derrotar. Algo fácil por favor…

Compruebo que no recuerdo mucho de jugar cuando estoy casi un minuto para conseguir subir a Atreyu. Pero al momento ya estoy cabalgando en silencio por las llanuras de este extraño lugar.

Creo que es el momento del juego que más me gusta. Ese momento en que buscas al siguiente coloso que vas a matar, porque lo vas a matar por mucho que te cueste, cabalgando a toda velocidad con el único ruido del galope del caballo.

Paso por el desfiladero por detrás del templo. Me equivoco de camino bajando hacia el río. Vuelvo hacia atrás y paso por debajo del puente. A lo lejos, un desfiladero con dos torres a la entrada atraviesa el cañon. Estoy seguro que es el camino. Después de cruzarlo, llego a un bosque frondoso donde no veo prácticamente nada.

Estoy seguro que estoy en el lugar que tengo que estar. Pero el camino termina y no sé por dónde seguir.

Llego a todas las esquinas del bosque y está claro, el camino no sigue por aquí. Bajo del caballo y pruebo a saltar al vacío por la cascada… no es el camino. Muero y vuelvo a revivir en el templo.

Después de morir, recuerdo que no puedo guardar la partida en el juego. Con la de veces que la he guardado en juegos como Deus Ex… matar a un personaje y matar la partida. En verdad, prefiero no tener que guardar la partida ni tener que empezar un nivel desde cero. Como lo hace la tercera parte de Bioshock, que puedes apagar la Play en cualquier momento con la seguridad de no haber perdido prácticamente nada de lo que has avanzado.

Llego con bastante rapidez al bosque frondoso. Bajo del caballo para investigar todos los rincones del bosque. Salgo a un mirador por el que puedo ver el desfiladero que llega al bosque. No sé por dónde seguir y estoy perdiendo mucho tiempo… El tiempo, ya estamos pensando en el tiempo y todavía ni he empezado a pelearme con el coloso.

Finalmente, encuentro una senda que permite ver a lo lejos una enorme cascada con un templo a lo fondo. Es el lugar. Saco la espada y me lo confirma.

Llamo a Atreyu y seguimos el camino. Llegamos al final de la senda donde tengo que dejar a Atreyu, volveré amigo. Escalo un pilar por el que puedo colgarme y me alegra comprobar que no he olvidado tanto las mecánicas del juego.

Sigo corriendo hasta que solo me permite continuar a nado… Me echo al lago y me doy cuenta que estoy en el lugar en que pelearé contra el coloso. Un lago enorme con tres edificaciones de dos plantas a ras del agua y una pequeña islita delante de ellas.

Me subo a la isla… y aparece el coloso. Una enorme montaña aparece de debajo del agua… Tiene dos cuernos blancos y parece que flote sobre sus cuatro patas. No se mueve muy rápido ni bucea sobre el agua. Y su ataque son los rayos que me lanza por sus cuernos y consiguen impactarme quitándome un cuarto de vida. A por él.

Intento subirme un par de veces por su pata trasera. Aunque consigo correr sobre ella, siempre termino en el agua. Lo sigue intentando un par de veces maldiciendo los controles del juego. Pero lo único que consigo es dar vueltas sin parar detrás del coloso. Él aparta la pata y yo intento alcanzarle sin éxito.

Vamos a lo lógico. Hay tres edificios de doble planta sobre el agua donde está el coloso… no será casualidad. Nado hacia ellas y al pasar por detrás del coloso me doy cuenta que es muy fácil subir por su cola al coloso.

Estoy arriba. Qué fácil ha sido.

El coloso se mueve para echarme, pero es tan grande que es muy fácil no caerse. Qué fácil ha sido este coloso… ¿sí? Llego a su cabeza y… no hay nada. Su punto débil no está en la cabeza.

Saco un par de veces la espada y la voz me dice que busque un lugar elevado… Tengo que ir al edificio. Así que finalmente salto al agua y nado hacia el edificio.

Al llegar, empiezo a lanzarle flechas al coloso. Consigo su atención y lo veo acercarse poco a poco… Lo que agradecerá este juego una nueva remasterización en PS4. Ver esos enormes ojos fijándose en ti mientras se acerca lanzándote rayos casi más por instinto que por ganas de hacerte daño.

Hay una piedra que permite esconderme para que los rayos no me alcancen pero la voz me repite que tengo que buscar un lugar elevado y descubro que desde aquí no puedo subir a la parte superior del edificio…

Así que el coloso termina por ignorarme y marcharse cuando me doy cuenta que el único modo de subir a la parte superior del edificio es a través del coloso.

Subir al coloso es relativamente sencillo. Lo complicado es alcanzarlo cuando te ha sacado unos metros y sabe que estás detrás suyo. Pero finalmente subo al coloso y llego de nuevo a su cabeza.

Encima de su cabeza tiene una especie de piedras blancas (o dientes) que golpeo con la espada. El coloso se queja y después de unos cuantos golpes descubro que puedo guiar la dirección del coloso dependiendo de la piedra que golpeo.

Consigo llevarle hasta uno de los edificios y salto sobre él. El coloso me achicharra con uno de sus rayos que me deja la barra de vida a la mitad… No sé si conseguiré matarlo sin morir y ya llevo un buen rato con él.

Pero al momento el coloso se levanta dejando su punto débil situado en su parte inferior al descubierto… Voy corriendo hacia él y salto sobre su tripa. Preparo la espada y consigo hacerlo sangrar una sola vez. Vuelvo a caer al agua y… vaya coñazo tener que repetir la operación, mínimo, tres veces más.

Después de un minuto persiguiéndolo consigo subir arriba… pero cuando estoy en la cabeza un movimiento del coloso me vuelve a enviar al agua. ¡Carbón! Y tonto de mí que no estoy en lo que tenía que estar…

Vuelvo a subirme al coloso y… vuelvo a caerme. No me lo puedo creer. Calma. Tranquilidad. ¿Pero cómo he podido caer de un modo tan estúpido? Puto juego.

Al tercer intento consigo darle una nueva estocada… ¡pero no la segunda! Vuelvo a caer al agua y pienso en la pereza de tener que repetir la operación dos veces más…

Desconecto del juego y pienso en el derecho del lector. El derecho a dejar un libro sin terminar si no te está gustando. Y lo mismo podemos aplicar a una película, serie o videojuego. Si no me gusta lo que estoy haciendo… ¿por qué no dejarlo? ¿Qué me obliga a tener que terminar una obra si no la estoy disfrutando?

A todo esto, el coloso ha destruido el edificio al que estaba subido. Quedan dos más. Y me doy cuenta de que la vida ha vuelto a cargarse por completo, bien. Empezar ahora desde cero me supondría una pared enorme.

Repetimos la operación. Estoy sobre la cabeza del coloso, salto al edificio… y caigo al agua. ¡No me lo puedo creer! ¡Venga ya! Tranquilo David… no pierdas la paciencia, vamos a ello. Pero por segunda ocasión consecutiva me caigo al agua cuando salto desde la cabeza al edificio. ¡Tu p. madre! ¡Cabrón!

Ya deberías estar muerto Pelagia. En este tiempo que he perdido nadando hasta su cola, subiendo a su cabeza y guiándolo al edificio; ya debería haberlo matado.

A la tercera consigo volver a subirme encima del edificio. El coloso se levanta. Corro hacía él… y no consigo caerme cayendo al agua. No me lo puedo creer. En serio, ¿dejo el juego ahora mismo?

¿Qué reto supone repetir una acción cuando ya la has conseguido con anterioridad? ¿Cuando ya sabes qué tienes que hacer? Sí, he saltado mal en tres ocasiones seguidas. Pero la acción a repetir es la misma que ya he hecho en cinco ocasiones pero solo en dos he conseguido hacerla bien.

¿Qué mérito tiene volver a hacerlo bien? Poco.
Todo lo contrario que el desmérito y la frustración que provoca hacer mal una acción que ya conoces.

Me quedo en la parte inferior del edificio lanzándole flechas desde detrás del pilar. Quizás también se levanta y puedo cogerme al coloso desde aquí mismo… Pero no. Las mecánicas a seguir son las ya conocidas. Así que vamos a volver a subir al coloso… qué pereza de verdad.

Me caigo al agua un par de veces más. Ahora mismo, si pudiera guardar la partida dejaría de jugar. Pero lleva un buen rato con el juego y no quiero volver a pasar por lo mismo. No quiero fracasar joder. Después de medio año sin jugar abandonar ahora sería casi como dejarlo abandonado para siempre… Sé que sería muy complicado volver a jugar de nuevo. Así que vamos a matar de una vez al coloso y terminemos con esto.

Cuando dejas a un lado la frustración, la rabia, la impotencia… Y juegas concentrado y haciendo las cosas que sabes que tienes que hacer… Siempre es más fácil. Es extraño, nunca me pongo nervioso en situaciones del trabajo ni de mi vida personal. Pero en los videojuegos… algún día contaré los cabreos que me provoca perder al PES online.

Repito todos los pasos y consigo golpearle una vez más. ¡Bien! Joder, ¡vamos! Ahora mismo estoy completamente motivado y sin perder un segundo voy de nuevo a subir al coloso.

Ahora no fallo. A la primera subo hasta su cabeza. No fallo al saltar sobre la plataforma. Me escondo para que no me impacte el rayo. Y, es el momento de la verdad, no falles ahora en el salto… El coloso se pone de pie de nuevo, veo mi objetivo… voy corriendo, salto… y consigo engancharme. Es mío.

Cargo de nuevo mi espada y le asesto el último y definitivo golpe. Qué respiro…

El coloso se levanta sobre sí mismo. Derrotado. Y la enorme montaña cae sobre su espalda desapareciendo debajo del agua.

Las sombras, por fin las sombras. Uno menos y quedan cuatro.

Lo voy a terminar. Puede que sea uno de mis pocos proyectos que termine, pero lo voy a terminar. No sé cuándo volveré a jugar, pero lo voy a terminar.

¿Cuándo? No lo sé. Pero lo voy a terminar…

Shadow of the Colosus: Dirge

Llueve.

Sí, llueve. Y que llueva en Valencia es noticia.

Precisamente, esta misma mañana he estado leyendo artículos sobre la sequía que está sufriendo la Comunidad/Regne/Pais Valencià. En los últimos veinte años Valencia ha sufrido tres sequías importantes, y no, la actual no es la más importante.

Además, he estado revisando los niveles de las cuencas hidrográficas de la región. Alicante y el Turia, como siempre; secos. Pero el Xúquer tiene buenos niveles. La terreta tendrá para el riego y que siga habiendo marxeta.

Es un tema que me preocupa mucho, la desertificación y la falta de agua. He llegado a plantearme irme a vivir al norte, ahora que todavía soy joven, para que cuando sea mayor no viva en un desierto y tenga que pelear por un baso de agua.

Cuando lees noticias sobre el tema, pese a los fuegos que rompen el corazón, la situación no parece tan alarmante como parece a simple vista. Curioso.

Hoy es martes 13 de septiembre de 2016. He derrotado a mi décimo coloso.

Calma, quiero coger el juego con calma, pero sin pausa. No quiero perder el tiempo matando al coloso, pero tampoco quiero precipitarme y hacerlo mal.
Ahí están las sombras rodeándome, y sí, sigo vivo; pese a que cada vez son más, sigo vivo.

Escucho algo sobre dunas, huella y tierra. Y por alguna razón, me da mal rollo el coloso que me pueda encontrar. Uno de esos colosos que pierdo más tiempo buscando su posición de debilidad que pensando cómo alcanzarla.

Llego al precipicio y lo bordeo cabalgando a Atreyu. Me gusta este juego. En Valencia empiezan a caer rayos mientras paso dunas que me recuerdan a la Mancha. Soy un Quijote japonés en busca de sus demonios. Empieza a llover con más intensidad, será la típica tormenta de verano en la que terminan cayendo cuatro gotas.

Llevo un rato cabalgando en la dirección correcta. Debo estar llegando… Veo una Atalaya a la que subo, pensando que si subo a todas las que tiene el juego conseguiré algún tipo de premio o bonificación… Ignorante de mí.

Desde lo alto de la Atalaya, una cueva se abre ante mí. Es el lugar, lo sé.
Bajo para subirme a Atreyu y recorro la cueva hasta llegar a una enorme obertura debajo de la tierra.

Es un lugar maravilloso para una épica batalla y cada vez llueve con más intensidad.

El coloso aparece serpenteando entrando y saliendo de la arena como si fuese agua. Voy corriendo hasta la parte central para subirme a una roca y observar desde lo alto al coloso. El coloso viene directo hacia mí y destroza la roca en la que estoy subido quitándome la mitad de vida. Mala decisión.

Busco unas grandes protuberancias y me quedo en la parte inferior donde el coloso no puede cogerme. Se acerca y da vueltas sobre la roca son poder alcanzarme.En la parte delantera siempre tiene una parte de su cuerpo que sale a la superficie. Caen relámpagos y le tiro flechas a lo que me gustaría que fuese su punto débil… Pero no, no lo es.

Intento saltar encima de él cuando pasa por mi lado y lo único que consigo es que me quite media vida. De repente, la voz me dice que mis piernas no podrán alejarme del peligro… ¡Atreyu! ¡Necesito a Atreyu para derrotar al coloso!

El coloso pasa cerca de mí y veo que por su parte trasera tiene uno de sus puntos débiles. Ahora necesito saber cómo consigo ponerlo en posición de debilidad… Intento subirme a Atreyu mientras el coloso se acerca rápidamente a la vez que un rayo cae al lado de mi casa acompañado por un fuerte estruendo.

Me doy un susto de muerte y mi gata corre asustada dentro de casa. Me levanto para cerrar todas las ventanas mientras cae un agua torrencial y suena la música de fondo. Parece que el juego se ha puesto de acuerdo para que tenga que realizar otra prueba antes de derrotar al coloso: cerrar todas las ventanas de tu casa. Al menos yo, lo hago al compás de la música.

Vuelvo al juego y cabalgo con Atreyu. Busco al coloso, lo escucho pero no lo veo. Me giro y veo sus ojos justo detrás mío a punto de alcanzarme. Lo tengo claro. Saco mi arco y le disparo en sus ojos. Oigo su dolor, qué maravilla de juego.

No consigo que muestre su posición de debilidad pero el camino no puede ser otro. Así que espero a que esté cerca mío para arrancar a cabalgar con Atreyu. Lo busco con mi arco y empiezo a tirarle flechas intentando golpearle en sus ojos. Lo consigo y el coloso se queda con la cabeza sobre el suelo.

La música me dice que es el momento de ir a por él y hacerle daño de verdad. Me monto por su cuerpo hasta alcanzar con cierta facilidad su punto débil. ¿Me quedaré sin tiempo? Le doy tres espadazos y el coloso vuelve al ataque. Un punto débil menos. Solo debe quedarle uno. Ya es mío.

Vuelvo a repetir la misma situación y cuando le doy en el ojo salto de mi caballo creyendo que ya lo tengo… ¡y el coloso me arrolla matándome! ¡Qué estúpido he sido! Un exceso de confianza y debo volver a empezar…

Pero en fin… ya sé derrotarlo y el modo de hacerlo me parece maravilloso. Me pasaría todo el día cabalgando delante del coloso. Viendo sus ojos a escasos metros míos. Viendo el esfuerzo del coloso intentando alcanzarme para terminar con mi vida.

Parece que la tormenta escampe aunque sigue lloviendo intensamente. Vuelvo al juego y a la primera consigo su posición de debilidad y terminar con su primer punto débil. Tres espadazos. Uno menos. Esto va a ser coser y cantar…

Solo me falta un punto débil. Le tiro tres, cuatro y cinco flechas pero nada; el coloso no se rinde y sigue persiguiéndome. Salta sobre mí y consigue alcanzarme quitándome la mitad de vida. La rabia de saberse muerto ha hecho que el coloso saque toda su fuerza y nos ponga a los dos en la misma situación: una única oportunidad para vivir o morir. La próxima carrera determinará quién vive y quién muere.

Empezamos a correr y empiezo a tirarle flechas. Aguanta Atreyu que ya es nuestro. No parece que consiga alcanzarle aunque le estoy apuntando a los ojos… El espacio termina, sigo disparando flechas, oigo sus quejidos de dolor pero salta sobre mí y lo esquivo estando encima de la misma pared. Me he salvado. Él también.

Casi sin respiro volvemos a cabalgar con el coloso pisándome los talones… ¡Muere ya cabrón! Empiezo a tirarle flechas. Pero noto que no tiene tanta fuerza como antes y a la tercera o cuarta consigo doblegarlo y ponerlo en posición de debilidad. Por fin.

Me acerco cabalgando y salto encima desde mi caballo. Voy corriendo hasta la parte trasera y casi caigo por las prisas. No voy a llegar… no voy a llegar… Finalmente veo su punto débil e intento golpearlo rápidamente. El coloso se resiste a morir y sigue moviéndose intentando tirarme de encima de él.

Le doy dos golpes, me queda nada para matarlo… Que no tenga que volver a intentarlo una vez más… Vuelo a cargar mi fuerza y lo mato. Muerto.

La tormenta ha terminado y llueve débilmente. Mi novia llega a casa. Guardo el juego. Me quedan seis colosos.

Shadow of the Colosus: Basaran

Rajoy no va a volver ser elegido presidente del gobierno. Al menos, por ahora. Y aunque toda la prensa seria, sí; ésa que no vale ni para limpiarse la mierda del culo, se empeñan en decir que es catastrófico volver a votar por tercera vez consecutiva. Personalmente, estaría votando de manera indefinida siempre que haya una oportunidad de que el señor Rajoy no sea el próximo presidente del gobierno.

Ni Rajoy, ni nadie del Partido Popular. Ni de derechas. Ni del PSOE.
Ya, me he pasado.

Hoy es domingo 4 de septiembre de 2016. He derrotado al noveno coloso. He derrotado a Basaran.

Empiezo con una cinemática de la princesa (digo yo que será una princesa), despierta; levantándose del altar en el que se encuentra y mirándome. Es una ensoñación. Al momento, despierto rodeado de las sombra que voy dejando en el camino.

Después de observarla subo al caballo y cabalgamos buscando al siguiente coloso. Voy en una dirección por la que nunca había pasado antes. Una enorme llanura verde con pequeñas colinas que voy atravesando en el más absoluto silencio. No veo nada en este camino, ninguna ruina a la que subirme ni rastro de vida por ningún lugar.

De repente, la verde llanura queda atrás y todo se vuelve oscuro. Delante mío veo unos géiseres y me invade una gran sensación de tristeza.

El coloso está cerca, lo sé. Saco mi espada y me indica que debo seguir el camino de la oscuridad. Vamos Atreyu, que hemos venido a esto.

Estoy atravesando unos árboles y al fondo veo algo… ¿Es una roca? No, es el coloso que se levanta ante mí. No es demasiado grande, va a cuatro patas y me recuerda a una especie de tortuga con patas de cangrejo. Empieza a sonar la música. Empieza la batalla.

Lo primero que hace Basaran es lanzarme unos rayos por la boca. Me alcanza y compruebo que hace daño, mucho daño. Veo que por la parte trasera tiene una cola que toca casi el suelo. Voy directo y consigo subirme a la cola. Pero no consigo avanzar y caigo todas la veces que intento subirme por ella.

Sigo sin conocer sus puntos débiles y por la parte trasera no hay nada que hacer. Recuerdo los géiseres que he pasado y recuerdo la importancia de los elementos del entorno para derrotar a los anteriores colosos. Subo al caballo e intento sacar al coloso de la oscuridad en la que se encuentra. Lo consigo, me sigue a la luz y bajo del caballo para mirarlo bien.

Rápidamente me alcanza con los rayos y está a punto de matarme. Tiene un ataque poderoso Basaran. Tanto, que al siguiente ataque me mata sin poder hacer nada.

Primer asalto terminado, me ha matado pero ya sé que tengo que sacarlo del rincón de oscuridad en el que se encuentra. Además, tengo seguro que los géiseres son un punto importante para derrotar al coloso. Así que vamos a volver a intentarlo.

Saco al coloso rápidamente y veo que cuando se coloca encima del géiser su movimiento cambia: se levanta sobre dos patas traseras provocando un temblor de tierra al caer. El problema es que no he visto ningún punto débil mientras hace ese movimiento.

Lo intento otra vez. Estoy por delante suyo y descubro que repite el movimiento sin necesidad de estar encima del géiser. La voz me avisa de que apunte a las piernas sobre las que se apoya. Creo saber cómo tumbarlo: en el momento que se queda de pie le disparo flechas en sus patas traseras.

Lo intento un par de veces pero no veo que provoque ningún dolor ni movimiento diferente cuando le disparo a sus patas traseras. Normalmente suele haber una luz que indica un debilidad, pero en esta ocasión no veo nada y las flechas impactan sobre su coraza sin provocar ninguna reacción en el coloso.

El coloso cae encima mío y me quita la mitad de la vida. Además, si me alejo corriendo no tengo ninguna posibilidad de esquivar los rayos que me lanza. La voz no para de recordarme que apunte sobre sus piernas, pero no consigo provocar una situación ventajosa sobre el coloso y el tiempo pasa…

Vuelvo a intentarlo subido a Atreyu. Doy vueltas sobre el coloso para situarlo exactamente encima del géiser. Sus rayos no consiguen impactarme si estoy cabalgando encima de Atreyu. Ya es algo.

Doy vueltas sobre el coloso y me armo de paciencia. Siempre me pasa lo mismo, intento ir rápidamente por lo que parece el camino más rápido para derrotar al coloso y pierdo mucho tiempo con tácticas que no sirven para nada.

Está claro que el géiser provoca una reacción en el coloso y hace que se ponga de pie. Cuando esté de pie, tendrá que aparecer un punto débil que con la flecha consiga modificar su posición para que pueda subirme.

Pero nada, no hay manera. No consigo ver ningún punto débil y la voz no para de repetirme que apunte a sus piernas. Me da asco la voz y este coloso aparentemente invencible.

Sigo dando vueltas cerca de él para que el géiser le impacte completamente por debajo. ¡Y ahora sí! Veo la posición de debilidad y sus puntos débiles en la planta de sus patas.

No era la posición de subirse sobre sus patas traseras. Cuando el géiser le impacta correctamente por debajo se aguanta sobre dos de sus patas laterales mostrando dos puntos débiles en la planta de sus pies.

He intentado dispararle pero no he conseguido impactar en su punto débil. Creo que el mando me funciona mal porque la cámara no para de moverse y no me permite apuntar correctamente. No, no es el mando, soy yo pulsando un botón que no debo.

Me ha matado. Pero me da igual, ya he visto su posición de debilidad, después de un buen rato jugando por fin he conseguido avanzar algo.

Vuelvo al ataque. Pienso en que el control del juego es muy malo, cuesta horrores que el coloso se sitúe en el lugar exacto y no para de lanzarme rayos. Cuando lo tengo en la posición correcta, bajo del caballo rápidamente y esquivo sus rayos como puedo esperando a que salga el agua del géiser.

El géiser lo vuelve a situar en la posición de debilidad y con dos flechas que impactan en su planta tumbo al coloso. Por fin. Otro paso más para derrotarlo.

Me acerco rápido e intento saltar sobre su caparazón. Nada, no lo consigo.
Voy por su cola y tampoco puedo subir. No me lo puedo creer, no voy a poder subirle.
El coloso está recuperando su posición y me engancho a una de sus piernas. Pero no consigo moverme y me quedo colgando hasta quedarme sin fuerzas y volver a caer.

Vaya coñazo de juego. Después de un buen rato intentando situarlo debajo del géiser consigo ponerlo en posición de debilidad. Pero la cámara me hace una mala pasada y no consigo impactarle con mis flechas. No me lo puedo creer y empiezo a perder la paciencia.

Volvamos otra vez con la acción. Es un coñazo situar al coloso debajo del géiser. En ocasiones, parece que el géiser está impactando sobre el coloso pero no le provoca nada.

Lo vuelvo a tumbar y consigo subir por su parte inferior. Hay piel y puedo cogerme con facilidad. Si es que parezco tonto, el camino siempre está marcado de un modo u otro. Llego a su caparazón y salgo de una obertura a la siguiente. Estoy a punto de llegar arriba, pero doy un salto en el momento que el coloso recupera su posición y vuelvo a caer al suelo.

¿En serio? ¿Esto es una puta broma? No lo puedo creer. ¿No hubiese podido quedarme cogido a una de las muchas protuberancias que tiene en su caparazón? No, tenía que caerme otra vez al suelo. Volver a empezar con el puto rollo de conseguir que el coloso se sitúe encima del géiser. Otra vez encima del géiser.

Me desconcentro y pienso en abandonar el juego. Al igual que hice con el Quijote, que dejé de leerlo cuando llevaba la mitad del libro. Tampoco pasaría nada; como jugadores, lectores o espectadores estamos en nuestro total derecho de abandonar una obra que consideramos que no merece que le dediquemos más tiempo de nuestras vidas.

Y al igual que abandoné uno de los libros más importantes de la historia. Tampoco pasaría nada en abandonar uno de los vídeojuegos más importantes de la historia.

No. Por ahora, voy a seguir un poco más.

El coloso está encima del géiser. Pero no le está impactando correctamente y no le da la gana tumbarse para que pueda matarlo.

No sé si en un golpe de suerte o por estar bien colocado encima del géiser… consigo volver a tumbar al coloso y vuelvo corriendo a su parte inferior para subir por su piel.

Y sí, para colmo de mi desesperación, vuelvo a quedarme colgado sin poder seguir ningún camino hasta que quedo sin fuerzas y caigo al suelo. No me lo puedo creer. No tengo ni ganas de jugar y el coloso vuelve a matarme.

Ahora mismo, considero el juego un coñazo insoportable. Quizás con 14 años y tres meses de vacaciones sería el reto más bueno al que me hubiese enfrentado. Pero con 30 años y muy poco tiempo libre para disfrutar, la sensación que tengo es que estoy perdiendo el tiempo en un juego mal diseñado que no aporta nada a mis experiencias culturales.

Es la historia de mi vida: la falta de constancia. Esta misma semana he tenido noticia de dos excompañeros de estudios que están teniendo éxito en algunas de las obras que han realizado en los últimos años. No tenía nada que envidiarles cuando estudiábamos juntos, es más; había otros compañeros que tenían ideas mucho más interesantes que las suyas. Yo también.

Pero hay una cosa que ellos han tenido y que yo no: la constancia de seguir trabajando. En cambio yo, nunca he sido capaz de terminar ninguno de los muchos proyectos que tengo empezados. Empiezas las cosas con mucha fuerza y las abandonas al poco tiempo, cuánta razón tenía mi padre.

Tengo al coloso situado encima del géiser pero no consigo que se sitúe en su posición de debilidad. Estoy casi muerto y decido separarme para recuperar vida montando a mi caballo. La voz me dice ahora que la fuerza de la tierra puede ayudarme. Me dice lo que hace un buen rato que ya conozco y me entra la risa tonta. Pienso incluso en consultar una guía, pero… ¿para qué? ¿Qué va a decirme que no sepa ya?

Consigo que un géiser vuelva a situarlo en una posición de debilidad y cuando voy a lanzar las flechas el coloso recupera su posición. La desesperación. No lo puedo creer.

Por suerte, el coloso no se ha movido mucho y me quedo por su parte inferior para que no se mueva. De este modo, consigo que el siguiente géiser lo vuelva a poner en posición de debilidad e impacto fácilmente dos flechas que lo tumban.

Cae muy lejos de mí, no sé si voy a llegar a tiempo… Consigo trepar por su piel inferior, estoy otra vez colgado sobre el lugar al que he llegado antes y he caído. Aguanto sin hacer nada mientras el coloso recupera su posición y termino encima del coloso.

Por fin.

Voy directo a su cabeza sin parar de soltar el botón de cogerme a cualquier cosa que pueda. En su cabeza veo inmediatamente su punto débil. El coloso se mueve con mucha fuerza y yo no paro ni un segundo de soltarme. Por favor, que no me caiga ahora…

Le doy un golpe. Espero que no tenga que buscar otro punto débil para derrotarlo. Sería muy frustrante tener que volver a repetir la operación de subirme encima de él. Le doy unos cuantos golpes más y veo que su punto débil sigue sin desaparecer… debe ser el único.

Respiro aliviado. No me suelto por nada del mundo. El coloso no para de moverse. No me fijo en nada de él. No le tengo ninguna lástima. Lo desprecio con toda mi alma. Lo golpeo un par de veces más y lo mato. Muere. Ya todo me da igual.

Sin lugar a dudas, ha sido el coloso más complicado que he tenido que batir hasta el momento. O eso dice la sensación de frustración que tengo en estos momentos.

Un coloso menos. Doy un trago a la cerveza y empiezo a escribir estas líneas.

Shadow of the Colosus: Kuromori

Acabo de derrotar a mi octavo coloso. Mientras escribo estas líneas doy el primer trago a una cerveza, me sienta igual de bien como si hubiese estado todo el día en una dura jornada laboral. Kuromori ha sido duro.

Hoy es jueves 18 de agosto. Hace mucho que no mato un coloso; he estado de vacaciones.

Para cada uno las vacaciones significan una cosa, sí; descansar, relax, desconectar… eso para todos. Para mí las vacaciones son no hacer lo mismo que hago habitualmente. Y eso es precisamente lo que he hecho; no jugar a la Play, no trabajar, no ver series ni cine… Bueno, quizás soy demasiado optimista, digamos que todo lo anterior lo he hecho en menor medida. Sí, todo ello en menor medida… Sí, trabajar también, poco, muy poco.

La vuelta al trabajo no ha sido tan dura. La mayor parte del tiempo me gusta mi trabajo y mis compañeros. Importante, muy importante, digo de los compañeros…

Estamos en la última semana de olimpiadas, España está genial; pocas medallas pero muchas de oro que son las realmente importantes. Ni plata ni bronce: oro es lo que vale. Y que nadie se equivoque, que estar entre los 10 primeros de cualquier competición me parece un honor impresionante. Pero si hablamos de medallas, prefiero 1 de oro que 10 platas.

La Play 2 está encendida. Voy a por mi octavo coloso, la mitad del juego, y quiero jugarlo con calma. No hay prisa. Llevo mucho tiempo sin jugar y no pienso hacerlo con prisas. ¿Me acordaré de cómo se juega?

Las sombras me rodean y la voz me dice que el próximo coloso es un lagarto escondido en un bosque que trepa por las paredes. Me gusta.

Al salir del templo saco la espada y me indica que es en línea recta. Paso un desfiladero y llego a una pradera que me recuerda a Irlanda. La espada me indica que debo atravesar una cueva y eso mismo hago. Al pasar al otro lado llego a un precipicio donde parece terminar el camino.

Veo una senda a la derecha que lo bordea y bajo de mi caballo para seguirla. Empiezo a caminar y me doy cuenta que podría pasarla con mi caballo, me giro a buscarlo y ya estaba detrás mío esperándome. Quiero a mi caballo. Lo miro y me despierta un sentimiento de humanidad. Tranquilo Atreyu, no pensaba abandonarte.

La senda conduce a unas ruinas. Tengo la sensación de estar llegando al lugar en el que tengo que estar. Al lugar en el que derrotaré a mi octavo coloso.

El templo derruido en la verde pradera me recuerda un lugar místico. Uno de esos paraísos naturales que al pisarlos sientes una energía especial en el ambiente. Siento lástima de los que no sepáis de lo que estoy hablando.

Ahora sí, dejo a mi caballo y me adentro solo en el templo abandonado. Después de un poco de plataformeo Uncharted llego a una obertura. Suena la música, sé que he llegado.

Una especie de foso romano con pisos en los que hay enormes ventanales. En la parte inferior un lagarto grita molestado por mi presencia. A mi mente viene el foso del segundo episodio de Star Wars: El Ataque de los Clones. En el que Obi-Wan, Padme y Anakin luchan contra una bestia dentro de un foso.

El lagarto me busca rápidamente y la música empieza a sonar. ¿Será peligroso?
Mientras sube saco mi arco y le disparo dos flechas que no le hacen nada. Lo imaginaba…

El lagarto me encuentra, veo su cabeza mirándome y casi sin que me dé cuenta me dispara un rayo que me quita un tercio de vida. Ahora ya sé que es peligroso.

Por la parte trasera de los diferentes pasillos que rodean el foso hay unas escaleras para subir y bajar de nivel. Al bajar, veo delante mío el punto débil del coloso. Voy corriendo a golpearlo pero me espada se estrella contra la reja. No puedo.

Inmediatamente saco el arco y le disparo dos flechazos en el lugar que se encuentra el punto débil que acabo de ver. Pero no consigo hacerle ningún daño. Parece que todavía no he aprendido que solamente puedo derrotarlos con mi espada.

Después de intentarlo unas cuantas veces más del mismo modo el coloso vuelve al foso y la música descansa. Yo lo observo desde arriba pensando el modo de matarlo.

Doy un respingo cuando me alcanza otra vez uno de los rayos que me ha lanzado. Pensaba que no llegaría tan lejos con su arma. Vuelve a subir buscándome y cuando veo su cabeza aparecer por las ventanas bajo corriendo a la parte inferior para intentar golpearle en su punto débil. Nada, no hay manera de hacerle ningún daño.

Dejo que el coloso baje de nuevo al foso y compruebo si desde la arena encuentro el modo de hacerle daño. Intento subirle encima, pasar por debajo y lo que consigo es que me dé un golpe con su cola que me deja medio inconsciente. Estoy muy débil y el coloso me lanza otro rayo que termina por matarme.

He muerto. Creo que es la primera vez que muero en el juego. Si tenía alguna ilusión de conseguir pasarme el juego sin morir ninguna vez ya no lo conseguiré.
El coloso más pequeño al que me he enfrentado es el más rápido, tiene el arma más peligrosa y no tengo la menor idea de cómo matarlo.

Vuelvo a intentarlo una vez más. Recapitulo lo que sé seguro. Tengo que matarlo con mi espada y sus puntos débiles, ya sé que tiene dos; están en su parte inferior. Tengo que golpearlo de algún modo que no he probado hasta el momento.

Así que subo a la parte más alta de todas y lo vuelvo a llamar. El coloso se acerca y empiezo a golpearlo sin conseguir nada. Bajo al nivel inferior, veo su punto débil y me acerco para golpearlo: tampoco consigo nada.

Voy a la ventana siguiente y golpeo cualquier parte que pueda del coloso. Lo admito, empiezo a estar desesperado y casi paso por alto que al golpear la pata del coloso ha soltado un grito de queja. Le he golpeado a su pata y se ha quejado. No creo que sea casualidad.

Me escabullo del lugar en el que está y lo observo con calma. Sus piernas tienen una luz que me recuerda a uno de los primeros colosos que derroté. Es un punto débil y la clave para derrotarlo.

Saco mi arco y le disparo una flecha en una de las patas. El coloso protesta, aparta la pata y rápidamente le disparo otra flecha que hace que el coloso caiga de espaldas sobre el suelo. Ya está, lo he conseguido. Todavía tengo que matarlo pero tengo la sensación de que ya lo he derrotado.

Bajo lo más rápido que puedo pero al llegar al foso el coloso ya se está poniendo de pie. Vuelvo a subir y me quedo en el segundo nivel. Lo llamo por una de las oberturas y voy corriendo a la obertura del lado contrario para dispararle cómodamente dos flechas que lo hacen caer. Bajo y cuando llego al coloso intento subir saltando sobre él. No lo consigo. Finalmente, subo por la cola y cuando tengo el punto débil a mi alcance el coloso se levanta y no permite golpearle.

¡Qué rabia joder!

Pero tranquilo, la mecánica está clara:
– Subo al segundo nivel.
– Lo silbo desde una obertura sin parar de correr a la del otro lado.
– Cuento las ocho ventanas que hay entre ambas oberturas y preparo mi arco
– Antes de llegar al otro lado, salto directamente para bajar rápidamente al foso.
– Cargo mis flechas y le disparo en ambas piernas para hacerlo caer.

Esta vez sí que consigo alcanzarle y golpearle dos veces para dejar finiquitado su punto débil más inferior. ¡VAMOS! Suelto un grito de rabia. Ya lo tengo. Una vez más y es mío.

Repito una vez más la mecánica y descubro que todavía no he terminado con su primer punto débil. Lo termino y voy directo al punto débil superior. Le doy un golpe. Me queda uno, estoy cargando, voy a lanzarlo y creo que pulso el botón… pero el coloso ha empezado a moverse y no he podido terminar con él. ¡Mierda!

Una vez más repito la mecánica. En esta ocasión el coloso ha caído dejando la cola en mi dirección para que tenga una placentera subida. Con lo desquiciado que estaba hace veinte minutos y lo dócil que terminará muriendo: como una cucaracha panza arriba completamente indefensa.

Llego sin problemas a su punto débil. Cargo mi fuerza y lo golpeo. Muerto. Lo celebro con el puño y un Vamos. Serán las olimpiadas…

Las sombras me atraviesan y no les hago ningún caso. Sí, guardemos.

Guía (de sensaciones) de Gone Home

1

Llegas a casa, no hay nadie.

Entro en el vestíbulo de casa, encuentro una factura de una mudanza.¿Es la primera vez que visito mi casa? ¿Mi familia se ha mudado a esta casa o se está mudando a una nueva?

Hay una ruta a una casa forestal y una chaqueta del uniforme. Vale, mi madre trabaja en el servicio forestal.

Voy por el pasillo de la izquierda, con cierta tensión, esperando alguna aparición que me dé un susto, un respingo sobre la silla. Encuentro información sobre el anterior inquilino de la casa, un adinerado farmacéutico que rara vez salía de casa antes de su muerte. Genial, su espíritu todavía seguirá presente en la casa…

Entro en la oficina de mi padre, descubro que escribe sobre JFK y… ¿sobre viajes en el tiempo? Me descoloco, no entiendo nada, sólo sé que necesito una combinación para abrir un cajón.

Sigo a la habitación contigua, entro en la biblioteca, sigo con tensión. He estudiado biblioteconomía, sí, pero las bibliotecas vacías son el lugar ideal para la aparición de algún fantasma… Veo el libro de mi padre y revistas para adultos también. Además, el editor de mi padre no parece demasiado contento con su último trabajo.

2

Vuelvo al pasillo, entro en la habitación de la televisión, de la televisión encendida. La habitación está llena de vídeos sobre teorías de la conspiración. Pero, ¿por qué está la televisión encendida?  Alguien debe de haberse ido corriendo, ¿por qué? ¿Qué ha pasado?

Seguimos, he pasado la biblioteca y la sala de la televisión encendida, si tiene que aparecer algo… éste debe ser el momento, que ya llevo un rato y aquí no pasa nada. No pasa nada, pero… ¿es que ya ha pasado? ¿Qué tengo que descubrir? Éso es, lo tengo… ¿qué ha pasado? ¿Dónde está mi familia?

Entro en la sala de música y encuentro una camisa ensangrentada con una nota de una amiga de mi hermana que juega al Street Fighter. Lo del Street Fighter no sé si será importante, pero ya ves, cada uno se queda con lo que se queda. Una cosa queda clara, confirmo que mi padre escribe sobre la muerte de JFK. Pero, ¿y la camisa con sangre?

4

Sigo adelante, llego al sótano y está cerrado. Mejor.

Vuelvo al vestíbulo e intento entrar por la puerta derecha, cerrada. Subo por las escaleras y encuentro referencias a un fuego que mi madre ha controlado.

Llego a la habitación de mi hermana, vale, es la típica alternativa-marginada que escucha Kurt Cobain y tiene una amiga alternativa-marginada que también escucha Kurt Cobain. Lo admito, me aburre el rollo de mi hermana. Paso rápido y salgo de la habitación.

Entro en el cuarto de baño y descubro que mi hermana tiene una relación con su amiga. Mi hermana es lesbiana. Pues vale. Me alejo de las primeras preguntas que tenía, ya no estoy tensionado ni espero la aparición de nada extraño a la vuelta del pasillo, pero ahora mismo no sé muy bien qué tengo que encontrar. Bueno sí, ¿dónde está mi familia?

A partir de este momento mi juego cambia, ya no voy con pies de plomo, más bien lo contrario; paso rápido por las habitaciones para ir descubriendo detalles que me den pistas sobre el paradero de mi familia.

Entro en la habitación de mis padres, su relación no parece estar en su mejor momento. Es más, creo que mi madre tiene un rollo con un ranger con el que trabaja.

5

En la habitación de invitados mi hermana dice que en la casa hay fantasmas. No sé, no me lo creo mucho, ya no… me parece más un juego de mi hermana que otra cosa. Además, la camisa ensangrentada resulta que es una camisa manchada de pintura roja.

En la sala de costura encuentro una nota con un pasaje secreto en la biblioteca, vale, aquí hay algo interesante, vamos avanzando. Y no solo éso, en el mapa aparecen marcadas unas escaleras en el piso de arriba.

Antes de ir a ver el pasadizo intento subir al ático pero no puedo. Hay algo ahí arriba, está claro, pero supongo que el juego lo abrirá en el momento que lo tenga que abrir…

Voy al pasadizo de la habitación de mis padres y bajo hasta la biblioteca. Descubro más pasadizos secretos en la casa, vale, esto empieza a rodar. En la biblioteca (ya no da ningún miedo) hay un panel que en su interior encuentro información sobre la relación de mi hermana con su amiga. Su amiga la quiere, y yo me alegro pues.

En otro panel de la planta baja encuentro la mitad de la combinación de la caja fuerte de la oficina de mi padre.

Vuelvo arriba, hay otro panel, lo abro y encuentro  la otra mitad de la combinación de la caja fuerte y una ouija en la que nos dicen que han contactado con el anterior inquilino de la casa. ¿Tendrá algo que ver el fantasma con la desaparición de mi familia? Lo dudo, a estas alturas no le doy demasiada importancia al rollo sobrenatural.

Bajo nuevamente y abro la caja fuerte de la oficina de mi padre, está el testamento del anterior propietario y… y nada. Ya no sé qué hacer.

3

Sinceramente, no recuerdo bien cómo continué, supongo que le pregunté al Sr. Google cómo seguir y descubrí que tenía una taquilla muy bonita y grande que no vi en la habitación de mi hermana… Pero he perdido mucho tiempo dando vueltas por la casa y no recuerdo muy bien las preguntas que me planteaba el juego.

Consigo entrar en el sótano, en otro momento podría tener algo de tensión, pero llevo un rato jugando y dudo que el juego me dé algún susto a estas alturas. En el sótano encuentro poca cosa, básicamente que el juego sigue apartándome del rollo misterioso y sigue centrándose en la relación de mi hermana.

Volvemos arriba y entramos a una habitación llena de fanzines rollo punk. Vale, mi hermana será una marginada, pero al menos tiene buen gusto. Desbloqueamos la puerta del vestíbulo y seguimos avanzando por la parte inexplorada de la casa.

Encontramos poca información relevante, se confirma la relación extramatrimonial de mi madre con el ranger (Rick se llama) y que mis padres descubren la relación de mi hermana con su novia, aunque no terminan de creérsela.

En esta fase la información está muy bien narrada, empezamos con unos padres que sospechan algo hasta que descubren por completo la relación.

En el garaje descubro, por fin, dónde están mis padres. Se han ido de camping el fin de semana, vuelven a estar mejor… supongo que mi madre habrá dejado su rollo con el ranger.

En el invernadero veo que mi padre ha vuelto a escribir. El anterior libro no funcionó del todo bien y vuelve a estar motivado para la escritura. ¿De qué está escribiendo? Exacto, una historia de viajes en el tiempo para salvar la vida del presidente JFK. Atamos cabos y vamos cerrando historias.

Por fin volvemos arriba después de leer una nota que me dice que mi hermana y su amiga han pasado el último día juntas. En la habitación de invitados encuentro una nota con el número 19-63 y pienso rápidamente en la caja fuerte del sótano.

Bajo corriendo y… ¡bingo!. En la caja fuerte hay una carta del anterior propietario pidiendo perdón a su hermana y veneno para quitarse la vida. El anterior propietario se suicidó, pero a estas alturas no me interesa su muerte y no tengo el menor temor de encontrarme con su espíritu.

Antes de volver arriba entro por una puerta que se ha abierto al lado de las escaleras. Hay una habitación muy pequeña en la que han hecho ouija y… la llave del ático…

6

Sé que es el final, las grandes revelaciones siempre se dan en lo sitios elevados. Entramos en el ático y descubrimos que mi hermana ha huido con su novia. Juntas, a escuchar a Kurt Cobain por el mundo entero. Yo saco mi mochila y pienso que la protagonista (mi hermana) terminará en las protestas antiglobalización de Seattle… En fin, la cabra siempre tira al monte…

Por último, leemos la última carta que es la primera de la historia y se acabó, final.

No hay nada, absolutamente nada tétrico en el juego. Solo es la historia de amor de dos adolescentes.

El padre no es un pirado que piensa viajar en el tiempo o que espera descubrir la verdad conspiranoide detrás del asesinato de John F. Kennedy. Sólo un escritor que vuelve a escribir después de una mala racha.

Su madre, lo mismo, ha tenido una relación fuera del matrimonio pero todo parece volver a la normalidad.

La única historia que no me queda clara es la del anterior inquilino. No entiendo qué le pasó… ¿La muerte de su madre tuvo algo que ver? ¿La asesinó? ¿Eutanasia?

El juego está bien, disfrutable, una experiencia narrativa diferente, interesante. Cuando empiezas a jugar, supongo que por la ambientación y tu experiencia previa en los videojuegos, parece una cosa. Pero finalmente termina siendo una historia completamente distinta.

Un consejo para un mejor disfrute: bajen el hype, que no es ninguna experiencia vital.

P.S.: estoy seguro que hay muchas cosas que se me han escapado, historias que no he terminado de explorar. Pero como dije en el título, esto es una guía de sensaciones, o más bien; una guía de recuerdos de sensaciones.

Audiencias televisivas de candidatos políticos

Las encuestas están muy bien… pero realmente, ¿qué dicen las audiencias de los candidatos que más seducen a los telespectadores?

La calle pregunta
Audiencia media temporada 4 (13 primeros programas): 9.7%.
Entrevista Pedro Piqueras
Audiencia media octubre 2015: 17.2%.
El Hormiguero
Audiencia media noviembre 2015: 16.8%.
¡Qué tiempo tan feliz!
Audiencia media noviembre 2015: 12.9%.
Al rincón de pensar
Audiencia media temporada 2 (11 primeros programas): 9.8%.
En la tuya o en la mía
Audiencia media (13 primeros programas): 18.5%.
El objetivo
Audiencia media temporada 5 (12 primeros programas): 8.8%.

Pablo Iglesias, o “Mr. Share”, es el candidato preferido por los telespectadores superado solamente por el presidente Mariano Rajoy.

Asimismo, es obvio que los políticos suben la audiencia de los programas a los que acuden. Incluso en aquellos programas que no son específicamente de política.

Pese al desplome de Podemos que indican las encuestas, Pablo Iglesias sigue siendo el candidato que más interés despierta. En contra, el despegue de Ciudadanos no viene acompañado por un mayor interés en las apariciones televisivas de Albert Rivera.

El próximo 20D comprobaremos si las encuestas electorales aciertan más que las audiencias televisivas.