Shadow of the Colossus: Pelagia

Si no recuerdo mal, el último coloso que derroté fue en mis vacaciones de Navidad. Desde aquel día a hoy, más de siete meses después, han pasado muchas cosas y no sabría decir cuál de ellas más relevante. Me caso el próximo año. Excepto ésta, claro.

Recuero el julio del año pasado pensé en pasarme el Shadow of the Colossus y escribir una entrada al blog por cada uno de los colosos que derrotaba. Cuando descubrí que habían más de diez colosos pensé que… bueno, ninguna prisa en terminar este proyecto.

Pero, sinceramente, nunca pensé que un año después todavía estaría escribiendo sobre este proyecto. Hace un año no lo pensaría y mi yo de hace siete años todavía menos. Ese yo que no jugaba a los videojuegos ni perdía nada de su tiempo en cosas que no fuesen para mi enriquecimiento personal. Cómo he cambiado…

El yo de hace ocho años era un animal político. Alguien que pasaba dos horas diarias leyendo en medios de comunicación independientes para estar informado más allá de las noticias de los grandes medios. Para conocer todos los datos y estar preparado para conversaciones políticas transcendentes que cambiarían el mundo.

Hoy, no sé quién es el Ministro de Interior ni la última ley que debería haberme indignado. La última manipulación informativa que deja en mal lugar a los movimientos sociales… No lo sé. Ni me apetece saberlo. Al menos, hoy.

Pedro Sánchez ganó las primarias del PSOE y vuelve a ser su secretario general. No lo puedo negar, me alegré. Hoy debería ser el presidente del gobierno con el apoyo de Podemos… quizás sea uno de los motivos por el que no me apetece saber nada sobre estos temas… la estupidez política de la izquierda.

El tiempo pasa sin darte cuenta… Parecía ayer cuando iba a ser despedido del trabajo y menos de dos años después soy una pieza importante en mi empresa. Gano más dinero que nunca y quiero más… ¿Qué diría de mí el David de hace ocho años?

Lo importante sigue igual, gracias. Mi novia va a ser mi futura mejor, así de bien. Y mi familia y mis amigos siguen queriéndome como hace ocho años. El David de hace veinte años estaría contento si supiese esto.

Hoy es 9 de julio de 2017. Hoy he matado al decimosegundo coloso. He matado a Pelagia.

Solamente me quedan cinco colosos… El primer contacto con el mando de la Play2 es horrible, ¿me acordaré de jugar? Lo dudo, pero vamos con calma. La clave después de tanto tiempo es no perder la calma.

Agua y móvil. Después de tanto tiempo lo último que me apetece es un coloso complicado de derrotar. Algo fácil por favor…

Compruebo que no recuerdo mucho de jugar cuando estoy casi un minuto para conseguir subir a Atreyu. Pero al momento ya estoy cabalgando en silencio por las llanuras de este extraño lugar.

Creo que es el momento del juego que más me gusta. Ese momento en que buscas al siguiente coloso que vas a matar, porque lo vas a matar por mucho que te cueste, cabalgando a toda velocidad con el único ruido del galope del caballo.

Paso por el desfiladero por detrás del templo. Me equivoco de camino bajando hacia el río. Vuelvo hacia atrás y paso por debajo del puente. A lo lejos, un desfiladero con dos torres a la entrada atraviesa el cañon. Estoy seguro que es el camino. Después de cruzarlo, llego a un bosque frondoso donde no veo prácticamente nada.

Estoy seguro que estoy en el lugar que tengo que estar. Pero el camino termina y no sé por dónde seguir.

Llego a todas las esquinas del bosque y está claro, el camino no sigue por aquí. Bajo del caballo y pruebo a saltar al vacío por la cascada… no es el camino. Muero y vuelvo a revivir en el templo.

Después de morir, recuerdo que no puedo guardar la partida en el juego. Con la de veces que la he guardado en juegos como Deus Ex… matar a un personaje y matar la partida. En verdad, prefiero no tener que guardar la partida ni tener que empezar un nivel desde cero. Como lo hace la tercera parte de Bioshock, que puedes apagar la Play en cualquier momento con la seguridad de no haber perdido prácticamente nada de lo que has avanzado.

Llego con bastante rapidez al bosque frondoso. Bajo del caballo para investigar todos los rincones del bosque. Salgo a un mirador por el que puedo ver el desfiladero que llega al bosque. No sé por dónde seguir y estoy perdiendo mucho tiempo… El tiempo, ya estamos pensando en el tiempo y todavía ni he empezado a pelearme con el coloso.

Finalmente, encuentro una senda que permite ver a lo lejos una enorme cascada con un templo a lo fondo. Es el lugar. Saco la espada y me lo confirma.

Llamo a Atreyu y seguimos el camino. Llegamos al final de la senda donde tengo que dejar a Atreyu, volveré amigo. Escalo un pilar por el que puedo colgarme y me alegra comprobar que no he olvidado tanto las mecánicas del juego.

Sigo corriendo hasta que solo me permite continuar a nado… Me echo al lago y me doy cuenta que estoy en el lugar en que pelearé contra el coloso. Un lago enorme con tres edificaciones de dos plantas a ras del agua y una pequeña islita delante de ellas.

Me subo a la isla… y aparece el coloso. Una enorme montaña aparece de debajo del agua… Tiene dos cuernos blancos y parece que flote sobre sus cuatro patas. No se mueve muy rápido ni bucea sobre el agua. Y su ataque son los rayos que me lanza por sus cuernos y consiguen impactarme quitándome un cuarto de vida. A por él.

Intento subirme un par de veces por su pata trasera. Aunque consigo correr sobre ella, siempre termino en el agua. Lo sigue intentando un par de veces maldiciendo los controles del juego. Pero lo único que consigo es dar vueltas sin parar detrás del coloso. Él aparta la pata y yo intento alcanzarle sin éxito.

Vamos a lo lógico. Hay tres edificios de doble planta sobre el agua donde está el coloso… no será casualidad. Nado hacia ellas y al pasar por detrás del coloso me doy cuenta que es muy fácil subir por su cola al coloso.

Estoy arriba. Qué fácil ha sido.

El coloso se mueve para echarme, pero es tan grande que es muy fácil no caerse. Qué fácil ha sido este coloso… ¿sí? Llego a su cabeza y… no hay nada. Su punto débil no está en la cabeza.

Saco un par de veces la espada y la voz me dice que busque un lugar elevado… Tengo que ir al edificio. Así que finalmente salto al agua y nado hacia el edificio.

Al llegar, empiezo a lanzarle flechas al coloso. Consigo su atención y lo veo acercarse poco a poco… Lo que agradecerá este juego una nueva remasterización en PS4. Ver esos enormes ojos fijándose en ti mientras se acerca lanzándote rayos casi más por instinto que por ganas de hacerte daño.

Hay una piedra que permite esconderme para que los rayos no me alcancen pero la voz me repite que tengo que buscar un lugar elevado y descubro que desde aquí no puedo subir a la parte superior del edificio…

Así que el coloso termina por ignorarme y marcharse cuando me doy cuenta que el único modo de subir a la parte superior del edificio es a través del coloso.

Subir al coloso es relativamente sencillo. Lo complicado es alcanzarlo cuando te ha sacado unos metros y sabe que estás detrás suyo. Pero finalmente subo al coloso y llego de nuevo a su cabeza.

Encima de su cabeza tiene una especie de piedras blancas (o dientes) que golpeo con la espada. El coloso se queja y después de unos cuantos golpes descubro que puedo guiar la dirección del coloso dependiendo de la piedra que golpeo.

Consigo llevarle hasta uno de los edificios y salto sobre él. El coloso me achicharra con uno de sus rayos que me deja la barra de vida a la mitad… No sé si conseguiré matarlo sin morir y ya llevo un buen rato con él.

Pero al momento el coloso se levanta dejando su punto débil situado en su parte inferior al descubierto… Voy corriendo hacia él y salto sobre su tripa. Preparo la espada y consigo hacerlo sangrar una sola vez. Vuelvo a caer al agua y… vaya coñazo tener que repetir la operación, mínimo, tres veces más.

Después de un minuto persiguiéndolo consigo subir arriba… pero cuando estoy en la cabeza un movimiento del coloso me vuelve a enviar al agua. ¡Carbón! Y tonto de mí que no estoy en lo que tenía que estar…

Vuelvo a subirme al coloso y… vuelvo a caerme. No me lo puedo creer. Calma. Tranquilidad. ¿Pero cómo he podido caer de un modo tan estúpido? Puto juego.

Al tercer intento consigo darle una nueva estocada… ¡pero no la segunda! Vuelvo a caer al agua y pienso en la pereza de tener que repetir la operación dos veces más…

Desconecto del juego y pienso en el derecho del lector. El derecho a dejar un libro sin terminar si no te está gustando. Y lo mismo podemos aplicar a una película, serie o videojuego. Si no me gusta lo que estoy haciendo… ¿por qué no dejarlo? ¿Qué me obliga a tener que terminar una obra si no la estoy disfrutando?

A todo esto, el coloso ha destruido el edificio al que estaba subido. Quedan dos más. Y me doy cuenta de que la vida ha vuelto a cargarse por completo, bien. Empezar ahora desde cero me supondría una pared enorme.

Repetimos la operación. Estoy sobre la cabeza del coloso, salto al edificio… y caigo al agua. ¡No me lo puedo creer! ¡Venga ya! Tranquilo David… no pierdas la paciencia, vamos a ello. Pero por segunda ocasión consecutiva me caigo al agua cuando salto desde la cabeza al edificio. ¡Tu p. madre! ¡Cabrón!

Ya deberías estar muerto Pelagia. En este tiempo que he perdido nadando hasta su cola, subiendo a su cabeza y guiándolo al edificio; ya debería haberlo matado.

A la tercera consigo volver a subirme encima del edificio. El coloso se levanta. Corro hacía él… y no consigo caerme cayendo al agua. No me lo puedo creer. En serio, ¿dejo el juego ahora mismo?

¿Qué reto supone repetir una acción cuando ya la has conseguido con anterioridad? ¿Cuando ya sabes qué tienes que hacer? Sí, he saltado mal en tres ocasiones seguidas. Pero la acción a repetir es la misma que ya he hecho en cinco ocasiones pero solo en dos he conseguido hacerla bien.

¿Qué mérito tiene volver a hacerlo bien? Poco.
Todo lo contrario que el desmérito y la frustración que provoca hacer mal una acción que ya conoces.

Me quedo en la parte inferior del edificio lanzándole flechas desde detrás del pilar. Quizás también se levanta y puedo cogerme al coloso desde aquí mismo… Pero no. Las mecánicas a seguir son las ya conocidas. Así que vamos a volver a subir al coloso… qué pereza de verdad.

Me caigo al agua un par de veces más. Ahora mismo, si pudiera guardar la partida dejaría de jugar. Pero lleva un buen rato con el juego y no quiero volver a pasar por lo mismo. No quiero fracasar joder. Después de medio año sin jugar abandonar ahora sería casi como dejarlo abandonado para siempre… Sé que sería muy complicado volver a jugar de nuevo. Así que vamos a matar de una vez al coloso y terminemos con esto.

Cuando dejas a un lado la frustración, la rabia, la impotencia… Y juegas concentrado y haciendo las cosas que sabes que tienes que hacer… Siempre es más fácil. Es extraño, nunca me pongo nervioso en situaciones del trabajo ni de mi vida personal. Pero en los videojuegos… algún día contaré los cabreos que me provoca perder al PES online.

Repito todos los pasos y consigo golpearle una vez más. ¡Bien! Joder, ¡vamos! Ahora mismo estoy completamente motivado y sin perder un segundo voy de nuevo a subir al coloso.

Ahora no fallo. A la primera subo hasta su cabeza. No fallo al saltar sobre la plataforma. Me escondo para que no me impacte el rayo. Y, es el momento de la verdad, no falles ahora en el salto… El coloso se pone de pie de nuevo, veo mi objetivo… voy corriendo, salto… y consigo engancharme. Es mío.

Cargo de nuevo mi espada y le asesto el último y definitivo golpe. Qué respiro…

El coloso se levanta sobre sí mismo. Derrotado. Y la enorme montaña cae sobre su espalda desapareciendo debajo del agua.

Las sombras, por fin las sombras. Uno menos y quedan cuatro.

Lo voy a terminar. Puede que sea uno de mis pocos proyectos que termine, pero lo voy a terminar. No sé cuándo volveré a jugar, pero lo voy a terminar.

¿Cuándo? No lo sé. Pero lo voy a terminar…

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Shadow of the Colosus: Dirge

Llueve.

Sí, llueve. Y que llueva en Valencia es noticia.

Precisamente, esta misma mañana he estado leyendo artículos sobre la sequía que está sufriendo la Comunidad/Regne/Pais Valencià. En los últimos veinte años Valencia ha sufrido tres sequías importantes, y no, la actual no es la más importante.

Además, he estado revisando los niveles de las cuencas hidrográficas de la región. Alicante y el Turia, como siempre; secos. Pero el Xúquer tiene buenos niveles. La terreta tendrá para el riego y que siga habiendo marxeta.

Es un tema que me preocupa mucho, la desertificación y la falta de agua. He llegado a plantearme irme a vivir al norte, ahora que todavía soy joven, para que cuando sea mayor no viva en un desierto y tenga que pelear por un baso de agua.

Cuando lees noticias sobre el tema, pese a los fuegos que rompen el corazón, la situación no parece tan alarmante como parece a simple vista. Curioso.

Hoy es martes 13 de septiembre de 2016. He derrotado a mi décimo coloso.

Calma, quiero coger el juego con calma, pero sin pausa. No quiero perder el tiempo matando al coloso, pero tampoco quiero precipitarme y hacerlo mal.
Ahí están las sombras rodeándome, y sí, sigo vivo; pese a que cada vez son más, sigo vivo.

Escucho algo sobre dunas, huella y tierra. Y por alguna razón, me da mal rollo el coloso que me pueda encontrar. Uno de esos colosos que pierdo más tiempo buscando su posición de debilidad que pensando cómo alcanzarla.

Llego al precipicio y lo bordeo cabalgando a Atreyu. Me gusta este juego. En Valencia empiezan a caer rayos mientras paso dunas que me recuerdan a la Mancha. Soy un Quijote japonés en busca de sus demonios. Empieza a llover con más intensidad, será la típica tormenta de verano en la que terminan cayendo cuatro gotas.

Llevo un rato cabalgando en la dirección correcta. Debo estar llegando… Veo una Atalaya a la que subo, pensando que si subo a todas las que tiene el juego conseguiré algún tipo de premio o bonificación… Ignorante de mí.

Desde lo alto de la Atalaya, una cueva se abre ante mí. Es el lugar, lo sé.
Bajo para subirme a Atreyu y recorro la cueva hasta llegar a una enorme obertura debajo de la tierra.

Es un lugar maravilloso para una épica batalla y cada vez llueve con más intensidad.

El coloso aparece serpenteando entrando y saliendo de la arena como si fuese agua. Voy corriendo hasta la parte central para subirme a una roca y observar desde lo alto al coloso. El coloso viene directo hacia mí y destroza la roca en la que estoy subido quitándome la mitad de vida. Mala decisión.

Busco unas grandes protuberancias y me quedo en la parte inferior donde el coloso no puede cogerme. Se acerca y da vueltas sobre la roca son poder alcanzarme.En la parte delantera siempre tiene una parte de su cuerpo que sale a la superficie. Caen relámpagos y le tiro flechas a lo que me gustaría que fuese su punto débil… Pero no, no lo es.

Intento saltar encima de él cuando pasa por mi lado y lo único que consigo es que me quite media vida. De repente, la voz me dice que mis piernas no podrán alejarme del peligro… ¡Atreyu! ¡Necesito a Atreyu para derrotar al coloso!

El coloso pasa cerca de mí y veo que por su parte trasera tiene uno de sus puntos débiles. Ahora necesito saber cómo consigo ponerlo en posición de debilidad… Intento subirme a Atreyu mientras el coloso se acerca rápidamente a la vez que un rayo cae al lado de mi casa acompañado por un fuerte estruendo.

Me doy un susto de muerte y mi gata corre asustada dentro de casa. Me levanto para cerrar todas las ventanas mientras cae un agua torrencial y suena la música de fondo. Parece que el juego se ha puesto de acuerdo para que tenga que realizar otra prueba antes de derrotar al coloso: cerrar todas las ventanas de tu casa. Al menos yo, lo hago al compás de la música.

Vuelvo al juego y cabalgo con Atreyu. Busco al coloso, lo escucho pero no lo veo. Me giro y veo sus ojos justo detrás mío a punto de alcanzarme. Lo tengo claro. Saco mi arco y le disparo en sus ojos. Oigo su dolor, qué maravilla de juego.

No consigo que muestre su posición de debilidad pero el camino no puede ser otro. Así que espero a que esté cerca mío para arrancar a cabalgar con Atreyu. Lo busco con mi arco y empiezo a tirarle flechas intentando golpearle en sus ojos. Lo consigo y el coloso se queda con la cabeza sobre el suelo.

La música me dice que es el momento de ir a por él y hacerle daño de verdad. Me monto por su cuerpo hasta alcanzar con cierta facilidad su punto débil. ¿Me quedaré sin tiempo? Le doy tres espadazos y el coloso vuelve al ataque. Un punto débil menos. Solo debe quedarle uno. Ya es mío.

Vuelvo a repetir la misma situación y cuando le doy en el ojo salto de mi caballo creyendo que ya lo tengo… ¡y el coloso me arrolla matándome! ¡Qué estúpido he sido! Un exceso de confianza y debo volver a empezar…

Pero en fin… ya sé derrotarlo y el modo de hacerlo me parece maravilloso. Me pasaría todo el día cabalgando delante del coloso. Viendo sus ojos a escasos metros míos. Viendo el esfuerzo del coloso intentando alcanzarme para terminar con mi vida.

Parece que la tormenta escampe aunque sigue lloviendo intensamente. Vuelvo al juego y a la primera consigo su posición de debilidad y terminar con su primer punto débil. Tres espadazos. Uno menos. Esto va a ser coser y cantar…

Solo me falta un punto débil. Le tiro tres, cuatro y cinco flechas pero nada; el coloso no se rinde y sigue persiguiéndome. Salta sobre mí y consigue alcanzarme quitándome la mitad de vida. La rabia de saberse muerto ha hecho que el coloso saque toda su fuerza y nos ponga a los dos en la misma situación: una única oportunidad para vivir o morir. La próxima carrera determinará quién vive y quién muere.

Empezamos a correr y empiezo a tirarle flechas. Aguanta Atreyu que ya es nuestro. No parece que consiga alcanzarle aunque le estoy apuntando a los ojos… El espacio termina, sigo disparando flechas, oigo sus quejidos de dolor pero salta sobre mí y lo esquivo estando encima de la misma pared. Me he salvado. Él también.

Casi sin respiro volvemos a cabalgar con el coloso pisándome los talones… ¡Muere ya cabrón! Empiezo a tirarle flechas. Pero noto que no tiene tanta fuerza como antes y a la tercera o cuarta consigo doblegarlo y ponerlo en posición de debilidad. Por fin.

Me acerco cabalgando y salto encima desde mi caballo. Voy corriendo hasta la parte trasera y casi caigo por las prisas. No voy a llegar… no voy a llegar… Finalmente veo su punto débil e intento golpearlo rápidamente. El coloso se resiste a morir y sigue moviéndose intentando tirarme de encima de él.

Le doy dos golpes, me queda nada para matarlo… Que no tenga que volver a intentarlo una vez más… Vuelo a cargar mi fuerza y lo mato. Muerto.

La tormenta ha terminado y llueve débilmente. Mi novia llega a casa. Guardo el juego. Me quedan seis colosos.

Shadow of the Colosus: Basaran

Rajoy no va a volver ser elegido presidente del gobierno. Al menos, por ahora. Y aunque toda la prensa seria, sí; ésa que no vale ni para limpiarse la mierda del culo, se empeñan en decir que es catastrófico volver a votar por tercera vez consecutiva. Personalmente, estaría votando de manera indefinida siempre que haya una oportunidad de que el señor Rajoy no sea el próximo presidente del gobierno.

Ni Rajoy, ni nadie del Partido Popular. Ni de derechas. Ni del PSOE.
Ya, me he pasado.

Hoy es domingo 4 de septiembre de 2016. He derrotado al noveno coloso. He derrotado a Basaran.

Empiezo con una cinemática de la princesa (digo yo que será una princesa), despierta; levantándose del altar en el que se encuentra y mirándome. Es una ensoñación. Al momento, despierto rodeado de las sombra que voy dejando en el camino.

Después de observarla subo al caballo y cabalgamos buscando al siguiente coloso. Voy en una dirección por la que nunca había pasado antes. Una enorme llanura verde con pequeñas colinas que voy atravesando en el más absoluto silencio. No veo nada en este camino, ninguna ruina a la que subirme ni rastro de vida por ningún lugar.

De repente, la verde llanura queda atrás y todo se vuelve oscuro. Delante mío veo unos géiseres y me invade una gran sensación de tristeza.

El coloso está cerca, lo sé. Saco mi espada y me indica que debo seguir el camino de la oscuridad. Vamos Atreyu, que hemos venido a esto.

Estoy atravesando unos árboles y al fondo veo algo… ¿Es una roca? No, es el coloso que se levanta ante mí. No es demasiado grande, va a cuatro patas y me recuerda a una especie de tortuga con patas de cangrejo. Empieza a sonar la música. Empieza la batalla.

Lo primero que hace Basaran es lanzarme unos rayos por la boca. Me alcanza y compruebo que hace daño, mucho daño. Veo que por la parte trasera tiene una cola que toca casi el suelo. Voy directo y consigo subirme a la cola. Pero no consigo avanzar y caigo todas la veces que intento subirme por ella.

Sigo sin conocer sus puntos débiles y por la parte trasera no hay nada que hacer. Recuerdo los géiseres que he pasado y recuerdo la importancia de los elementos del entorno para derrotar a los anteriores colosos. Subo al caballo e intento sacar al coloso de la oscuridad en la que se encuentra. Lo consigo, me sigue a la luz y bajo del caballo para mirarlo bien.

Rápidamente me alcanza con los rayos y está a punto de matarme. Tiene un ataque poderoso Basaran. Tanto, que al siguiente ataque me mata sin poder hacer nada.

Primer asalto terminado, me ha matado pero ya sé que tengo que sacarlo del rincón de oscuridad en el que se encuentra. Además, tengo seguro que los géiseres son un punto importante para derrotar al coloso. Así que vamos a volver a intentarlo.

Saco al coloso rápidamente y veo que cuando se coloca encima del géiser su movimiento cambia: se levanta sobre dos patas traseras provocando un temblor de tierra al caer. El problema es que no he visto ningún punto débil mientras hace ese movimiento.

Lo intento otra vez. Estoy por delante suyo y descubro que repite el movimiento sin necesidad de estar encima del géiser. La voz me avisa de que apunte a las piernas sobre las que se apoya. Creo saber cómo tumbarlo: en el momento que se queda de pie le disparo flechas en sus patas traseras.

Lo intento un par de veces pero no veo que provoque ningún dolor ni movimiento diferente cuando le disparo a sus patas traseras. Normalmente suele haber una luz que indica un debilidad, pero en esta ocasión no veo nada y las flechas impactan sobre su coraza sin provocar ninguna reacción en el coloso.

El coloso cae encima mío y me quita la mitad de la vida. Además, si me alejo corriendo no tengo ninguna posibilidad de esquivar los rayos que me lanza. La voz no para de recordarme que apunte sobre sus piernas, pero no consigo provocar una situación ventajosa sobre el coloso y el tiempo pasa…

Vuelvo a intentarlo subido a Atreyu. Doy vueltas sobre el coloso para situarlo exactamente encima del géiser. Sus rayos no consiguen impactarme si estoy cabalgando encima de Atreyu. Ya es algo.

Doy vueltas sobre el coloso y me armo de paciencia. Siempre me pasa lo mismo, intento ir rápidamente por lo que parece el camino más rápido para derrotar al coloso y pierdo mucho tiempo con tácticas que no sirven para nada.

Está claro que el géiser provoca una reacción en el coloso y hace que se ponga de pie. Cuando esté de pie, tendrá que aparecer un punto débil que con la flecha consiga modificar su posición para que pueda subirme.

Pero nada, no hay manera. No consigo ver ningún punto débil y la voz no para de repetirme que apunte a sus piernas. Me da asco la voz y este coloso aparentemente invencible.

Sigo dando vueltas cerca de él para que el géiser le impacte completamente por debajo. ¡Y ahora sí! Veo la posición de debilidad y sus puntos débiles en la planta de sus patas.

No era la posición de subirse sobre sus patas traseras. Cuando el géiser le impacta correctamente por debajo se aguanta sobre dos de sus patas laterales mostrando dos puntos débiles en la planta de sus pies.

He intentado dispararle pero no he conseguido impactar en su punto débil. Creo que el mando me funciona mal porque la cámara no para de moverse y no me permite apuntar correctamente. No, no es el mando, soy yo pulsando un botón que no debo.

Me ha matado. Pero me da igual, ya he visto su posición de debilidad, después de un buen rato jugando por fin he conseguido avanzar algo.

Vuelvo al ataque. Pienso en que el control del juego es muy malo, cuesta horrores que el coloso se sitúe en el lugar exacto y no para de lanzarme rayos. Cuando lo tengo en la posición correcta, bajo del caballo rápidamente y esquivo sus rayos como puedo esperando a que salga el agua del géiser.

El géiser lo vuelve a situar en la posición de debilidad y con dos flechas que impactan en su planta tumbo al coloso. Por fin. Otro paso más para derrotarlo.

Me acerco rápido e intento saltar sobre su caparazón. Nada, no lo consigo.
Voy por su cola y tampoco puedo subir. No me lo puedo creer, no voy a poder subirle.
El coloso está recuperando su posición y me engancho a una de sus piernas. Pero no consigo moverme y me quedo colgando hasta quedarme sin fuerzas y volver a caer.

Vaya coñazo de juego. Después de un buen rato intentando situarlo debajo del géiser consigo ponerlo en posición de debilidad. Pero la cámara me hace una mala pasada y no consigo impactarle con mis flechas. No me lo puedo creer y empiezo a perder la paciencia.

Volvamos otra vez con la acción. Es un coñazo situar al coloso debajo del géiser. En ocasiones, parece que el géiser está impactando sobre el coloso pero no le provoca nada.

Lo vuelvo a tumbar y consigo subir por su parte inferior. Hay piel y puedo cogerme con facilidad. Si es que parezco tonto, el camino siempre está marcado de un modo u otro. Llego a su caparazón y salgo de una obertura a la siguiente. Estoy a punto de llegar arriba, pero doy un salto en el momento que el coloso recupera su posición y vuelvo a caer al suelo.

¿En serio? ¿Esto es una puta broma? No lo puedo creer. ¿No hubiese podido quedarme cogido a una de las muchas protuberancias que tiene en su caparazón? No, tenía que caerme otra vez al suelo. Volver a empezar con el puto rollo de conseguir que el coloso se sitúe encima del géiser. Otra vez encima del géiser.

Me desconcentro y pienso en abandonar el juego. Al igual que hice con el Quijote, que dejé de leerlo cuando llevaba la mitad del libro. Tampoco pasaría nada; como jugadores, lectores o espectadores estamos en nuestro total derecho de abandonar una obra que consideramos que no merece que le dediquemos más tiempo de nuestras vidas.

Y al igual que abandoné uno de los libros más importantes de la historia. Tampoco pasaría nada en abandonar uno de los vídeojuegos más importantes de la historia.

No. Por ahora, voy a seguir un poco más.

El coloso está encima del géiser. Pero no le está impactando correctamente y no le da la gana tumbarse para que pueda matarlo.

No sé si en un golpe de suerte o por estar bien colocado encima del géiser… consigo volver a tumbar al coloso y vuelvo corriendo a su parte inferior para subir por su piel.

Y sí, para colmo de mi desesperación, vuelvo a quedarme colgado sin poder seguir ningún camino hasta que quedo sin fuerzas y caigo al suelo. No me lo puedo creer. No tengo ni ganas de jugar y el coloso vuelve a matarme.

Ahora mismo, considero el juego un coñazo insoportable. Quizás con 14 años y tres meses de vacaciones sería el reto más bueno al que me hubiese enfrentado. Pero con 30 años y muy poco tiempo libre para disfrutar, la sensación que tengo es que estoy perdiendo el tiempo en un juego mal diseñado que no aporta nada a mis experiencias culturales.

Es la historia de mi vida: la falta de constancia. Esta misma semana he tenido noticia de dos excompañeros de estudios que están teniendo éxito en algunas de las obras que han realizado en los últimos años. No tenía nada que envidiarles cuando estudiábamos juntos, es más; había otros compañeros que tenían ideas mucho más interesantes que las suyas. Yo también.

Pero hay una cosa que ellos han tenido y que yo no: la constancia de seguir trabajando. En cambio yo, nunca he sido capaz de terminar ninguno de los muchos proyectos que tengo empezados. Empiezas las cosas con mucha fuerza y las abandonas al poco tiempo, cuánta razón tenía mi padre.

Tengo al coloso situado encima del géiser pero no consigo que se sitúe en su posición de debilidad. Estoy casi muerto y decido separarme para recuperar vida montando a mi caballo. La voz me dice ahora que la fuerza de la tierra puede ayudarme. Me dice lo que hace un buen rato que ya conozco y me entra la risa tonta. Pienso incluso en consultar una guía, pero… ¿para qué? ¿Qué va a decirme que no sepa ya?

Consigo que un géiser vuelva a situarlo en una posición de debilidad y cuando voy a lanzar las flechas el coloso recupera su posición. La desesperación. No lo puedo creer.

Por suerte, el coloso no se ha movido mucho y me quedo por su parte inferior para que no se mueva. De este modo, consigo que el siguiente géiser lo vuelva a poner en posición de debilidad e impacto fácilmente dos flechas que lo tumban.

Cae muy lejos de mí, no sé si voy a llegar a tiempo… Consigo trepar por su piel inferior, estoy otra vez colgado sobre el lugar al que he llegado antes y he caído. Aguanto sin hacer nada mientras el coloso recupera su posición y termino encima del coloso.

Por fin.

Voy directo a su cabeza sin parar de soltar el botón de cogerme a cualquier cosa que pueda. En su cabeza veo inmediatamente su punto débil. El coloso se mueve con mucha fuerza y yo no paro ni un segundo de soltarme. Por favor, que no me caiga ahora…

Le doy un golpe. Espero que no tenga que buscar otro punto débil para derrotarlo. Sería muy frustrante tener que volver a repetir la operación de subirme encima de él. Le doy unos cuantos golpes más y veo que su punto débil sigue sin desaparecer… debe ser el único.

Respiro aliviado. No me suelto por nada del mundo. El coloso no para de moverse. No me fijo en nada de él. No le tengo ninguna lástima. Lo desprecio con toda mi alma. Lo golpeo un par de veces más y lo mato. Muere. Ya todo me da igual.

Sin lugar a dudas, ha sido el coloso más complicado que he tenido que batir hasta el momento. O eso dice la sensación de frustración que tengo en estos momentos.

Un coloso menos. Doy un trago a la cerveza y empiezo a escribir estas líneas.

Shadow of the Colosus: Kuromori

Acabo de derrotar a mi octavo coloso. Mientras escribo estas líneas doy el primer trago a una cerveza, me sienta igual de bien como si hubiese estado todo el día en una dura jornada laboral. Kuromori ha sido duro.

Hoy es jueves 18 de agosto. Hace mucho que no mato un coloso; he estado de vacaciones.

Para cada uno las vacaciones significan una cosa, sí; descansar, relax, desconectar… eso para todos. Para mí las vacaciones son no hacer lo mismo que hago habitualmente. Y eso es precisamente lo que he hecho; no jugar a la Play, no trabajar, no ver series ni cine… Bueno, quizás soy demasiado optimista, digamos que todo lo anterior lo he hecho en menor medida. Sí, todo ello en menor medida… Sí, trabajar también, poco, muy poco.

La vuelta al trabajo no ha sido tan dura. La mayor parte del tiempo me gusta mi trabajo y mis compañeros. Importante, muy importante, digo de los compañeros…

Estamos en la última semana de olimpiadas, España está genial; pocas medallas pero muchas de oro que son las realmente importantes. Ni plata ni bronce: oro es lo que vale. Y que nadie se equivoque, que estar entre los 10 primeros de cualquier competición me parece un honor impresionante. Pero si hablamos de medallas, prefiero 1 de oro que 10 platas.

La Play 2 está encendida. Voy a por mi octavo coloso, la mitad del juego, y quiero jugarlo con calma. No hay prisa. Llevo mucho tiempo sin jugar y no pienso hacerlo con prisas. ¿Me acordaré de cómo se juega?

Las sombras me rodean y la voz me dice que el próximo coloso es un lagarto escondido en un bosque que trepa por las paredes. Me gusta.

Al salir del templo saco la espada y me indica que es en línea recta. Paso un desfiladero y llego a una pradera que me recuerda a Irlanda. La espada me indica que debo atravesar una cueva y eso mismo hago. Al pasar al otro lado llego a un precipicio donde parece terminar el camino.

Veo una senda a la derecha que lo bordea y bajo de mi caballo para seguirla. Empiezo a caminar y me doy cuenta que podría pasarla con mi caballo, me giro a buscarlo y ya estaba detrás mío esperándome. Quiero a mi caballo. Lo miro y me despierta un sentimiento de humanidad. Tranquilo Atreyu, no pensaba abandonarte.

La senda conduce a unas ruinas. Tengo la sensación de estar llegando al lugar en el que tengo que estar. Al lugar en el que derrotaré a mi octavo coloso.

El templo derruido en la verde pradera me recuerda un lugar místico. Uno de esos paraísos naturales que al pisarlos sientes una energía especial en el ambiente. Siento lástima de los que no sepáis de lo que estoy hablando.

Ahora sí, dejo a mi caballo y me adentro solo en el templo abandonado. Después de un poco de plataformeo Uncharted llego a una obertura. Suena la música, sé que he llegado.

Una especie de foso romano con pisos en los que hay enormes ventanales. En la parte inferior un lagarto grita molestado por mi presencia. A mi mente viene el foso del segundo episodio de Star Wars: El Ataque de los Clones. En el que Obi-Wan, Padme y Anakin luchan contra una bestia dentro de un foso.

El lagarto me busca rápidamente y la música empieza a sonar. ¿Será peligroso?
Mientras sube saco mi arco y le disparo dos flechas que no le hacen nada. Lo imaginaba…

El lagarto me encuentra, veo su cabeza mirándome y casi sin que me dé cuenta me dispara un rayo que me quita un tercio de vida. Ahora ya sé que es peligroso.

Por la parte trasera de los diferentes pasillos que rodean el foso hay unas escaleras para subir y bajar de nivel. Al bajar, veo delante mío el punto débil del coloso. Voy corriendo a golpearlo pero me espada se estrella contra la reja. No puedo.

Inmediatamente saco el arco y le disparo dos flechazos en el lugar que se encuentra el punto débil que acabo de ver. Pero no consigo hacerle ningún daño. Parece que todavía no he aprendido que solamente puedo derrotarlos con mi espada.

Después de intentarlo unas cuantas veces más del mismo modo el coloso vuelve al foso y la música descansa. Yo lo observo desde arriba pensando el modo de matarlo.

Doy un respingo cuando me alcanza otra vez uno de los rayos que me ha lanzado. Pensaba que no llegaría tan lejos con su arma. Vuelve a subir buscándome y cuando veo su cabeza aparecer por las ventanas bajo corriendo a la parte inferior para intentar golpearle en su punto débil. Nada, no hay manera de hacerle ningún daño.

Dejo que el coloso baje de nuevo al foso y compruebo si desde la arena encuentro el modo de hacerle daño. Intento subirle encima, pasar por debajo y lo que consigo es que me dé un golpe con su cola que me deja medio inconsciente. Estoy muy débil y el coloso me lanza otro rayo que termina por matarme.

He muerto. Creo que es la primera vez que muero en el juego. Si tenía alguna ilusión de conseguir pasarme el juego sin morir ninguna vez ya no lo conseguiré.
El coloso más pequeño al que me he enfrentado es el más rápido, tiene el arma más peligrosa y no tengo la menor idea de cómo matarlo.

Vuelvo a intentarlo una vez más. Recapitulo lo que sé seguro. Tengo que matarlo con mi espada y sus puntos débiles, ya sé que tiene dos; están en su parte inferior. Tengo que golpearlo de algún modo que no he probado hasta el momento.

Así que subo a la parte más alta de todas y lo vuelvo a llamar. El coloso se acerca y empiezo a golpearlo sin conseguir nada. Bajo al nivel inferior, veo su punto débil y me acerco para golpearlo: tampoco consigo nada.

Voy a la ventana siguiente y golpeo cualquier parte que pueda del coloso. Lo admito, empiezo a estar desesperado y casi paso por alto que al golpear la pata del coloso ha soltado un grito de queja. Le he golpeado a su pata y se ha quejado. No creo que sea casualidad.

Me escabullo del lugar en el que está y lo observo con calma. Sus piernas tienen una luz que me recuerda a uno de los primeros colosos que derroté. Es un punto débil y la clave para derrotarlo.

Saco mi arco y le disparo una flecha en una de las patas. El coloso protesta, aparta la pata y rápidamente le disparo otra flecha que hace que el coloso caiga de espaldas sobre el suelo. Ya está, lo he conseguido. Todavía tengo que matarlo pero tengo la sensación de que ya lo he derrotado.

Bajo lo más rápido que puedo pero al llegar al foso el coloso ya se está poniendo de pie. Vuelvo a subir y me quedo en el segundo nivel. Lo llamo por una de las oberturas y voy corriendo a la obertura del lado contrario para dispararle cómodamente dos flechas que lo hacen caer. Bajo y cuando llego al coloso intento subir saltando sobre él. No lo consigo. Finalmente, subo por la cola y cuando tengo el punto débil a mi alcance el coloso se levanta y no permite golpearle.

¡Qué rabia joder!

Pero tranquilo, la mecánica está clara:
– Subo al segundo nivel.
– Lo silbo desde una obertura sin parar de correr a la del otro lado.
– Cuento las ocho ventanas que hay entre ambas oberturas y preparo mi arco
– Antes de llegar al otro lado, salto directamente para bajar rápidamente al foso.
– Cargo mis flechas y le disparo en ambas piernas para hacerlo caer.

Esta vez sí que consigo alcanzarle y golpearle dos veces para dejar finiquitado su punto débil más inferior. ¡VAMOS! Suelto un grito de rabia. Ya lo tengo. Una vez más y es mío.

Repito una vez más la mecánica y descubro que todavía no he terminado con su primer punto débil. Lo termino y voy directo al punto débil superior. Le doy un golpe. Me queda uno, estoy cargando, voy a lanzarlo y creo que pulso el botón… pero el coloso ha empezado a moverse y no he podido terminar con él. ¡Mierda!

Una vez más repito la mecánica. En esta ocasión el coloso ha caído dejando la cola en mi dirección para que tenga una placentera subida. Con lo desquiciado que estaba hace veinte minutos y lo dócil que terminará muriendo: como una cucaracha panza arriba completamente indefensa.

Llego sin problemas a su punto débil. Cargo mi fuerza y lo golpeo. Muerto. Lo celebro con el puño y un Vamos. Serán las olimpiadas…

Las sombras me atraviesan y no les hago ningún caso. Sí, guardemos.

Guía (de sensaciones) de Gone Home

1

Llegas a casa, no hay nadie.

Entro en el vestíbulo de casa, encuentro una factura de una mudanza.¿Es la primera vez que visito mi casa? ¿Mi familia se ha mudado a esta casa o se está mudando a una nueva?

Hay una ruta a una casa forestal y una chaqueta del uniforme. Vale, mi madre trabaja en el servicio forestal.

Voy por el pasillo de la izquierda, con cierta tensión, esperando alguna aparición que me dé un susto, un respingo sobre la silla. Encuentro información sobre el anterior inquilino de la casa, un adinerado farmacéutico que rara vez salía de casa antes de su muerte. Genial, su espíritu todavía seguirá presente en la casa…

Entro en la oficina de mi padre, descubro que escribe sobre JFK y… ¿sobre viajes en el tiempo? Me descoloco, no entiendo nada, sólo sé que necesito una combinación para abrir un cajón.

Sigo a la habitación contigua, entro en la biblioteca, sigo con tensión. He estudiado biblioteconomía, sí, pero las bibliotecas vacías son el lugar ideal para la aparición de algún fantasma… Veo el libro de mi padre y revistas para adultos también. Además, el editor de mi padre no parece demasiado contento con su último trabajo.

2

Vuelvo al pasillo, entro en la habitación de la televisión, de la televisión encendida. La habitación está llena de vídeos sobre teorías de la conspiración. Pero, ¿por qué está la televisión encendida?  Alguien debe de haberse ido corriendo, ¿por qué? ¿Qué ha pasado?

Seguimos, he pasado la biblioteca y la sala de la televisión encendida, si tiene que aparecer algo… éste debe ser el momento, que ya llevo un rato y aquí no pasa nada. No pasa nada, pero… ¿es que ya ha pasado? ¿Qué tengo que descubrir? Éso es, lo tengo… ¿qué ha pasado? ¿Dónde está mi familia?

Entro en la sala de música y encuentro una camisa ensangrentada con una nota de una amiga de mi hermana que juega al Street Fighter. Lo del Street Fighter no sé si será importante, pero ya ves, cada uno se queda con lo que se queda. Una cosa queda clara, confirmo que mi padre escribe sobre la muerte de JFK. Pero, ¿y la camisa con sangre?

4

Sigo adelante, llego al sótano y está cerrado. Mejor.

Vuelvo al vestíbulo e intento entrar por la puerta derecha, cerrada. Subo por las escaleras y encuentro referencias a un fuego que mi madre ha controlado.

Llego a la habitación de mi hermana, vale, es la típica alternativa-marginada que escucha Kurt Cobain y tiene una amiga alternativa-marginada que también escucha Kurt Cobain. Lo admito, me aburre el rollo de mi hermana. Paso rápido y salgo de la habitación.

Entro en el cuarto de baño y descubro que mi hermana tiene una relación con su amiga. Mi hermana es lesbiana. Pues vale. Me alejo de las primeras preguntas que tenía, ya no estoy tensionado ni espero la aparición de nada extraño a la vuelta del pasillo, pero ahora mismo no sé muy bien qué tengo que encontrar. Bueno sí, ¿dónde está mi familia?

A partir de este momento mi juego cambia, ya no voy con pies de plomo, más bien lo contrario; paso rápido por las habitaciones para ir descubriendo detalles que me den pistas sobre el paradero de mi familia.

Entro en la habitación de mis padres, su relación no parece estar en su mejor momento. Es más, creo que mi madre tiene un rollo con un ranger con el que trabaja.

5

En la habitación de invitados mi hermana dice que en la casa hay fantasmas. No sé, no me lo creo mucho, ya no… me parece más un juego de mi hermana que otra cosa. Además, la camisa ensangrentada resulta que es una camisa manchada de pintura roja.

En la sala de costura encuentro una nota con un pasaje secreto en la biblioteca, vale, aquí hay algo interesante, vamos avanzando. Y no solo éso, en el mapa aparecen marcadas unas escaleras en el piso de arriba.

Antes de ir a ver el pasadizo intento subir al ático pero no puedo. Hay algo ahí arriba, está claro, pero supongo que el juego lo abrirá en el momento que lo tenga que abrir…

Voy al pasadizo de la habitación de mis padres y bajo hasta la biblioteca. Descubro más pasadizos secretos en la casa, vale, esto empieza a rodar. En la biblioteca (ya no da ningún miedo) hay un panel que en su interior encuentro información sobre la relación de mi hermana con su amiga. Su amiga la quiere, y yo me alegro pues.

En otro panel de la planta baja encuentro la mitad de la combinación de la caja fuerte de la oficina de mi padre.

Vuelvo arriba, hay otro panel, lo abro y encuentro  la otra mitad de la combinación de la caja fuerte y una ouija en la que nos dicen que han contactado con el anterior inquilino de la casa. ¿Tendrá algo que ver el fantasma con la desaparición de mi familia? Lo dudo, a estas alturas no le doy demasiada importancia al rollo sobrenatural.

Bajo nuevamente y abro la caja fuerte de la oficina de mi padre, está el testamento del anterior propietario y… y nada. Ya no sé qué hacer.

3

Sinceramente, no recuerdo bien cómo continué, supongo que le pregunté al Sr. Google cómo seguir y descubrí que tenía una taquilla muy bonita y grande que no vi en la habitación de mi hermana… Pero he perdido mucho tiempo dando vueltas por la casa y no recuerdo muy bien las preguntas que me planteaba el juego.

Consigo entrar en el sótano, en otro momento podría tener algo de tensión, pero llevo un rato jugando y dudo que el juego me dé algún susto a estas alturas. En el sótano encuentro poca cosa, básicamente que el juego sigue apartándome del rollo misterioso y sigue centrándose en la relación de mi hermana.

Volvemos arriba y entramos a una habitación llena de fanzines rollo punk. Vale, mi hermana será una marginada, pero al menos tiene buen gusto. Desbloqueamos la puerta del vestíbulo y seguimos avanzando por la parte inexplorada de la casa.

Encontramos poca información relevante, se confirma la relación extramatrimonial de mi madre con el ranger (Rick se llama) y que mis padres descubren la relación de mi hermana con su novia, aunque no terminan de creérsela.

En esta fase la información está muy bien narrada, empezamos con unos padres que sospechan algo hasta que descubren por completo la relación.

En el garaje descubro, por fin, dónde están mis padres. Se han ido de camping el fin de semana, vuelven a estar mejor… supongo que mi madre habrá dejado su rollo con el ranger.

En el invernadero veo que mi padre ha vuelto a escribir. El anterior libro no funcionó del todo bien y vuelve a estar motivado para la escritura. ¿De qué está escribiendo? Exacto, una historia de viajes en el tiempo para salvar la vida del presidente JFK. Atamos cabos y vamos cerrando historias.

Por fin volvemos arriba después de leer una nota que me dice que mi hermana y su amiga han pasado el último día juntas. En la habitación de invitados encuentro una nota con el número 19-63 y pienso rápidamente en la caja fuerte del sótano.

Bajo corriendo y… ¡bingo!. En la caja fuerte hay una carta del anterior propietario pidiendo perdón a su hermana y veneno para quitarse la vida. El anterior propietario se suicidó, pero a estas alturas no me interesa su muerte y no tengo el menor temor de encontrarme con su espíritu.

Antes de volver arriba entro por una puerta que se ha abierto al lado de las escaleras. Hay una habitación muy pequeña en la que han hecho ouija y… la llave del ático…

6

Sé que es el final, las grandes revelaciones siempre se dan en lo sitios elevados. Entramos en el ático y descubrimos que mi hermana ha huido con su novia. Juntas, a escuchar a Kurt Cobain por el mundo entero. Yo saco mi mochila y pienso que la protagonista (mi hermana) terminará en las protestas antiglobalización de Seattle… En fin, la cabra siempre tira al monte…

Por último, leemos la última carta que es la primera de la historia y se acabó, final.

No hay nada, absolutamente nada tétrico en el juego. Solo es la historia de amor de dos adolescentes.

El padre no es un pirado que piensa viajar en el tiempo o que espera descubrir la verdad conspiranoide detrás del asesinato de John F. Kennedy. Sólo un escritor que vuelve a escribir después de una mala racha.

Su madre, lo mismo, ha tenido una relación fuera del matrimonio pero todo parece volver a la normalidad.

La única historia que no me queda clara es la del anterior inquilino. No entiendo qué le pasó… ¿La muerte de su madre tuvo algo que ver? ¿La asesinó? ¿Eutanasia?

El juego está bien, disfrutable, una experiencia narrativa diferente, interesante. Cuando empiezas a jugar, supongo que por la ambientación y tu experiencia previa en los videojuegos, parece una cosa. Pero finalmente termina siendo una historia completamente distinta.

Un consejo para un mejor disfrute: bajen el hype, que no es ninguna experiencia vital.

P.S.: estoy seguro que hay muchas cosas que se me han escapado, historias que no he terminado de explorar. Pero como dije en el título, esto es una guía de sensaciones, o más bien; una guía de recuerdos de sensaciones.

Audiencias televisivas de candidatos políticos

Las encuestas están muy bien… pero realmente, ¿qué dicen las audiencias de los candidatos que más seducen a los telespectadores?

La calle pregunta
Audiencia media temporada 4 (13 primeros programas): 9.7%.
Entrevista Pedro Piqueras
Audiencia media octubre 2015: 17.2%.
El Hormiguero
Audiencia media noviembre 2015: 16.8%.
¡Qué tiempo tan feliz!
Audiencia media noviembre 2015: 12.9%.
Al rincón de pensar
Audiencia media temporada 2 (11 primeros programas): 9.8%.
En la tuya o en la mía
Audiencia media (13 primeros programas): 18.5%.
El objetivo
Audiencia media temporada 5 (12 primeros programas): 8.8%.

Pablo Iglesias, o “Mr. Share”, es el candidato preferido por los telespectadores superado solamente por el presidente Mariano Rajoy.

Asimismo, es obvio que los políticos suben la audiencia de los programas a los que acuden. Incluso en aquellos programas que no son específicamente de política.

Pese al desplome de Podemos que indican las encuestas, Pablo Iglesias sigue siendo el candidato que más interés despierta. En contra, el despegue de Ciudadanos no viene acompañado por un mayor interés en las apariciones televisivas de Albert Rivera.

El próximo 20D comprobaremos si las encuestas electorales aciertan más que las audiencias televisivas.

Consumo audiovisual entre jóvenes urbanos

Consumo audiovisual entre jóvenes urbanos con estudios universitarios de la generación Y. Predisposición al pago de contenidos en Internet.

Este artículo presenta los resultados de un estudio que analiza el comportamiento, los gustos y las prioridades de consumo audiovisual entre jóvenes nacidos en la década de los 80, con estudios universitarios y que viven en una ciudad española de más de 300.000 habitantes. Además estudia la predisposición al pago de contenidos audiovisuales proponiendo un modelo de negocio basado en una tasa adicional al precio de conexión a Internet para el pago de estos contenidos. El objetivo que se persigue es conocer las preferencias de consumo y la predisposición al pago de un target de la población que los próximos años será clave para la monetización del audiovisual en Internet.

INTRODUCCIÓN Y ESTADO DE LA CUESTIÓN

Con la llegada de Internet “la cadena de valor tradicional ha saltado por los aires” (Álvarez Monzoncillo, 2011: 66). En el pasado, el camino básico de las piezas audiovisuales no se modificaba, los cambios producidos afianzaban el modelo y reforzaban los ingresos de la industria. La llegada de Internet lo cambia todo; “el cambio provocado por el entorno informativo en red es profundo; es estructural y afecta a los mismos cimientos del modo en que los mercados y las democracias liberales han evolucionado conjuntamente durante casi dos siglos” (Benkler, 2006: 1).

La llegada de Internet hace posible al espectador la utopía del anyone, anywhere y anytime (Álvarez Monzoncillo, 2011). Mientras las empresas buscan contentar a este usuario escurridizo, los usuarios exigen a las empresas mayor apertura y participación. “Nos hallamos en un momento crítico de transición, durante el cual las viejas reglas están abiertas a los cambios y las empresas puede verse obligadas a renegociar su relación con los consumidores” (Jenkins, 2006: 242).

La canibalización de ingresos en el sector audiovisual es preocupante, la industria se afana en monetizar Internet en una cultura 2.0 en la que predomina el intercambio gratuito y la compartición (Lessard, 2006). El consumo de audiovisual se ha incrementado espectacularmente en la última década, pero la red sigue sin convertirse en un modelo de negocio estable. “Nadie sabe exactamente qué es lo que va a pasar; lo único seguro es que el modelo de financiación y amortización de los contenidos, la distribución y la difusión ha estallado” (Álvarez Monzoncillo y Menor Sendra, 2010: 4).

El sueño de la biblioteca de Alejandría se hace realidad en la red, una generación ha crecido teniendo la posibilidad de acceder a toda la información con la facilidad de un clic. “El acceso es el mantra de la generación YouTube” (Lessig, 2008: 46).

Los usuarios se han convertido en prosumers, consumen y crean nuevo contenido remezclando lo que otros han hecho (Jenkins, 2006). La participación aumenta, la comunicación es horizontal, los paquetes de datos que circulan por la red tienen el mismo valor. La ética hacker y la compartición son elementos claves de la filosofía en la Red (Himanen, 2001) (Mao, 2009).

Para las empresas que han entendido y se han abierto a la red, la wikinomía –apertura, compartir e interactuar entre iguales y con dimensión global- (Tapscott y Williams, 2007) está potenciando un comercio más activo en el que las empresas ganan en eficiencia sin necesidad de depender únicamente del capital humano disponible. Parece acertado pensar que esta economía híbrida “dominará la arquitectura del comercio en la red y cambiará radicalmente el modo de funcionar de las economías de compartición” (Lessig, 2008: 201).

EL DINERO SIGUE SIN LLEGAR

Pero estas economías no resuelven el problema de monetizar el audiovisual en Internet. El free economics de Andersson “convierte industrias de miles de millones de dólares en industrias de millones de dólares” (Andersson, 2008: 99) y el «achatamiento» de la curva del long tail no lo hace especialmente trascendental para las compañías (Álvarez Monzoncillo, 2011). “La utopía cibernética del gratis total, financiada por la publicidad y con una fuerte producción de contenidos generados por los usuarios (UGC) no se sostiene ni económica, ni social, ni racionalmente” (Álvarez Monzoncillo y Menor Sendra, 2010: 5).

Si hablamos de los grandes triunfadores de Internet, la rentabilidad que sacan de sus usuarios es muy baja en relación a los clásicos grupos de comunicación. Facebook España, con 17 millones de usuarios, declaró 1’7 millones de euros (Fuente: ElPaís 23-11-12) en comparación con los 50 que facturó Mediaset en el mismo periodo (Fuente: Mediaset 28-2-12). A grandes rasgos, diez céntimos anuales por usuario es la rentabilidad de Facebook.

Uno de los principales afectados con la irrupción de Internet fue la música. La descarga por Internet afectó el modelo tradicional de la industria musical. A día de hoy los sellos discográficos no tienen los beneficios de hace veinte años, pero la descarga de música por Internet provoca que los grupos ganen popularidad y vendan entradas de sus conciertos (Andersson, 2008).

Con la llegada de la banda ancha la facilidad de descargar archivos grandes facilitó la descarga y visionado de películas a través de la red. La industria audiovisual padece los efectos que ya sufrieron periódicos y compañías musicales (Carr, 2009). La música tiene la posibilidad de monetizar el proceso, pero para el campo audiovisual es muy difícil sino imposible monetizar el proceso.

“La lógica del acceso y consumo gratuito de contenidos seguirá siendo una fuerte tendencia en Internet, conjuntamente al surgimiento de nuevos modelos de pago por contenidos” (Calvi y Santini, 2011: 122). Aunque estas nuevas plataformas de pago “no podrán competir con las redes y portales que reproducen la lógica constitutiva de Internet” (Calvi y Santini, 2011: 123).

Lo importante es asegurar unas justas compensaciones a los creadores sin por ello tener que romper Internet (Lessig, 2004). Pero a día de hoy seguimos sin saber cómo monetizar el mercado audiovisual en la red. La cadena de valor tradicional está rota y a excepción de algunos ejemplos; Internet sigue sin poder financiar contenidos que requieran fuerte inversión.

“Sin el mercado de la televisión de pago, sin las entradas de cine y sin los ingresos del vídeo, el sector audiovisual actual no se sostiene” (Álvarez Monzoncillo, 2011: 164). Internet canibaliza estos mercados quitando ingresos a los que a posteriori son sus contenidos. El contenido de todo medio siempre es otro medio (McLuhan, 1964).

La revolución digital para el sector audiovisual consiste en cambiar euros analógicos por céntimos digitales (Álvarez Monzoncillo, 2011). “Sin embargo, parece que no se puede hacer mucho para pararlo: la televisión es un negocio de escasez (sólo hay muchos canales), pero Internet no lo es. No puedes cobrar precios de escasez en un mercado abundante” (Andersson, 2008: 95).

FACTORES PARA EL OPTIMISMO

Pese a todo, hay factores que indican que el futuro del audiovisual en Internet no es tan negro. La inversión en publicidad seguirá creciendo en la red, superando a la prensa escrita y colocándose por detrás de la inversión en televisión (Zenith Optimedia, 2013). Además, el consumo de audiovisual en Internet es una de las actividades más realizadas (Navegantes en la red, 2013), colocando al audiovisual con un consumo masivo en el centro de la red.

Pese a que el pago por contenidos audiovisuales en Internet sigue siendo muy bajo, en torno al 3% (Fundación Telefónica, 2013), el porcentaje de usuarios que pagan sigue aumentando pese a la actual coyuntura económica. En estos pagos el teléfono móvil tendrá un papel destacado, la clave residirá en conseguir que el pago mediante el móvil sea más sencillo que el pago con tarjeta (Fundación Telefónica, 2013).

Y por último la esperada irrupción definitiva de la Smart TV. Posiblemente la mayor esperanza para que muchos usuarios empiecen a pagar por contenidos, con la facilidad y comodidad que tiene acceder al audiovisual desde la principal pantalla del hogar.

¿EXISTEN GARANTÍAS DE QUE LOS CAMBIOS AGRADEN A ESTE NUEVO USUARIO?

Los usuarios actuales de Internet tienen libertad total en cuanto al consumo de audiovisual. “El espectador elige lo que ve, cómo y dónde lo desea. Internet posibilita la interactividad, y la televisión se convierte en contenido de Internet” (Rodríguez Fuentes, 2010: 15). Los prescriptores del pasado también están cuestionados. Internet es el lugar donde encontrar la opinión de tus afinidades globales (Castells, 2004).

Estos usuarios han abandonado la televisión, o al menos, han abandonado la manera clásica de consumo televisivo. “La idea de ajustar nuestros horarios a los del distribuidor parecerá cada vez más ridícula. La idea de tener que esperar hasta el prime time para ver televisión de primera calidad parecerá simplemente fascista” (Lessig, 2008: 44). Así las cosas, una de las pocas motivaciones que puede tener el usuario para ver un programa en el horario programado es comentarlo vía Twitter.

Esto no significa que la televisión vaya a desaparecer, es poco habitual que un nuevo modelo de comunicación o de expresión suplante completamente a los antiguos (Levy, 1997), pero la televisión tendrá que adaptarse. La era del tag no significará programas de mejor calidad, simplemente consumo de manera distinta; consumo por recomendación y afinidad.

“La convergencia mediática es más que un mero cambio tecnológico. La convergencia altera la relación entre las tecnologías existentes, las industrias, los mercados, los géneros y el público. La convergencia altera la lógica con la que operan las industrias mediáticas y con la que procesan la información y el entretenimiento los consumidores de los medios” (Jenkins, 2006: 26).

Existe la brecha digital entre los que tienen acceso y los que no, pero Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación (Castells, 2008). En Internet la diferencia está en el nivel de alfabetización y la capacidad del usuario de encontrar la información deseada sabiendo filtrar la cacofonía que encontrará por el camino. En la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra (Castells, 2008).

La generación que ha crecido alfabetizándose a la par que el crecimiento de la red ha tenido la oportunidad de disfrutar de la autonomía que le ha proporcionado Internet. La interactividad proporciona poder, la red apertura, la virtualidad ayuda al escapismo, y el P2P aporta autenticidad y supone un desafío a las normas establecidas (López Villanueva, 2009).

Estos usuarios llevan consigo nuevas formas de consumo. La industria se ve obligada a cambiar su modelo de negocio en la búsqueda de estos consumidores exigentes y escurridizos. Pero los cambios que se realizan pueden no servir de nada si esta generación de usuarios no está interesada en contribuir con la industria.

En este artículo presentamos los resultados de una investigación centrada en conocer mejor los gustos y maneras de consumir de estos usuarios. La investigación pone especial énfasis en conocer la predisposición al pago de contenidos audiovisuales de estos usuarios.

MATERIAL Y MÉTODOS

La hipótesis que manejamos es que si se modifica el modelo de negocio actual la actitud ante el pago por parte de los usuarios será distinta, inclinándose hacia ciertas formas de pago.

Para realizar este estudio hemos confeccionado una encuesta en la que además de conocer los gustos de consumo audiovisual, preguntaremos por los motivos de pago y plantearemos un hipotético escenario en que el pago de contenidos audiovisuales se realice mediante una tasa adicional a la conexión de Internet.

El objeto de estudio son los usuarios de Internet, nacidos en la década de los 80, con estudios universitarios finalizados y que vivan habitualmente en una ciudad de más de 300000 habitantes. Todas las respuestas de aquellos encuestados que no cumplen las tres características no han sido tomadas en cuenta.

La investigación pretende conocer a una parte de la población que pueda tener actualmente, o en un futuro cercano, una buena capacidad económica y facilidad de acceso a productos de alta calidad. El estudio se centra en la generación que ha crecido a la par que Internet se expandía hasta convertirse en un indispensable en la sociedad actual, siendo una de las generaciones que más utiliza la red en su día a día y mejor alfabetización tiene de ella.

Pretendemos conocer a esta parte de la población porque, por una parte son uno de los targets más interesantes para la industria audiovisual por su capacidad económica y presumible interés cultural. Pero a la vez son los que mayor facilidad tienen de encontrar esos mismos productos de manera gratuita en Internet. Por este motivo es indispensable conocer la predisposición al pago que tiene esta generación.

Para conocerla hemos confeccionado un cuestionario que pregunta acerca de los gustos de consumo, la cantidad, el canal, el gasto en audiovisual y la predisposición al pago en Internet. El objetivo que se persigue es conocer mejor a un target de la población que los próximos años será clave para la monetización del audiovisual en Internet.

La metodología utilizada fue pasar una encuesta con el fin de conocer la opinión del perfil seleccionado. La encuesta fue pasada por correo electrónico y mensaje privado de Facebook a contactos que podían encajar en el perfil buscado. Asimismo se pidió a estos contactos que pasaran la encuesta a amigos y conocidos con un perfil similar al suyo. También se colgó en muros de Facebook y se crearon eventos en la misma web para que la gente se animase a contestarla, aunque de este modo las contestaciones recogidas fueron muchas menos que en comparación a la gente que contestó habiendo recibido un mensaje privado.

Se utilizó esta metodología por considerar oportuno realizar la encuesta a través de los canales de comunicación actuales de mayor uso entre el target seleccionado. La encuesta tuvo la posibilidad de ser contestada durante un mes (abril del 2013). Fue respondida por un total de 198 personas, de las que solamente 87 cumplían las tres características buscadas. Las demás respuestas fueron desechadas.

ANÁLISIS Y RESULTADOS

En esta primera parte se presentan los resultados obtenidos en relación a los gustos y canales de consumo audiovisual de los encuestados. Se preguntaba que eligiesen sus preferencias y canales de consumo.

En la pregunta de preferencias en el consumo audiovisual las series internacionales (91%) son la opción más demandada seguida de las películas y documentales que no están en cartelera (74%). Tanto las películas y documentales en cartelera como los programas de televisión son vistos por el 56% de los encuestados. Por último, las series nacionales son vistas por el 31%, solamente 1 de cada 3 encuestados ve series nacionales. Prácticamente la totalidad de los encuestados (98%) eligieron series internacionales o películas y documentales que no están en cartelera.

En cuanto a los canales por los que los encuestados consumen audiovisual la primera opción para el 97% es Internet. El segundo canal más utilizado es la televisión generalista (62%). A continuación, la mitad de encuestados eligió el cine como el tercer canal por el que más consume audiovisual. El 37% utiliza un reproductor para ver audiovisual y el 23% la televisión de pago.

En el segundo apartado se preguntan cuestiones relacionadas con el pago de contenidos audiovisuales, tanto en la red como fuera de ella. También se pedía que valorasen los principales motivos de consumir audiovisual a través de Internet y las razones por las que pagan o no por estos contenidos.

En la pregunta del dinero que gastan mensualmente en el total de audiovisual que consumen (exceptuando el deporte). El 31% de los encuestados no gasta nada en audiovisual. Y un porcentaje parecido, el 33%, menos de 10 euros. El 29% gasta de 10 a 30 euros y solamente el 7% más de 30 euros. Lo que significa que el 64%, casi dos de cada tres, o no gastan nada o menos de 10 euros mensuales en audiovisual.

A continuación la pregunta se refería al gasto en audiovisual realizado solamente a través de Internet. De los encuestados el 76% no gasta nada y el 13% menos de 6 euros mensuales. El 5% de 6 a 15 euros mensuales y finalmente el 6% más de 15 euros. El 89%, nueve de cada diez encuestados, no gastan nada o menos de 6 euros mensuales en el audiovisual que consume por Internet.

Opciones más valoradas de consumir audiovisual a través de Internet.
Opciones más valoradas de consumir audiovisual a través de Internet.

Después se ofrecía a los encuestados una serie de alternativas para que eligiesen las dos que más valoraban de consumir audiovisual a través de Internet. De ellas la opción más valorada (56%) es el amplio catálogo al que se tiene acceso. La segunda opción más valorada con el 40% es decidir cuándo verlo. El 35% de los encuestados eligen decidir qué ver (relacionada con el catálogo disponible) y el 33%, uno de cada tres, el precio (relacionada con la facilidad de acceso a contenidos gratuitos). Por último el 19% lo que más valora es su facilidad de acceso y el 15% verlo en cualquier lugar.

El 81% de los encuestados eligieron el amplio catálogo al que tienen acceso o decidir cuándo verlo. El mismo porcentaje de encuestados que han elegido una de las dos respuestas relacionadas con el catálogo (qué ver o el amplio catálogo al que tienen acceso). Si sumamos las dos respuestas relacionadas con el catálogo y los usuarios que han elegido la opción de cuándo verlo; el porcentaje de encuestados que han elegido alguna de estas tres opciones es el 93%.

A continuación se preguntaba a los encuestados que contestasen de manera libre los principales motivos por los que están dispuestos a pagar por contenidos audiovisuales en Internet y los motivos por los que no lo hacen. Algunos encuestados señalaron más de un motivo.

El principal motivo por el que los usuarios pagan, o puedan hacerlo, es la calidad del producto. El 36% de los encuestados señalan este motivo como el principal para pagar por un producto audiovisual en Internet.

Motivos por los que pagan por productos audiovisuales en Internet.
Motivos por los que pagan por productos audiovisuales en Internet.

El segundo motivo para un 20% de los encuestados es que no pueda encontrar lo que busca en ningún otro lugar de la red. Otros motivos indicados son que al usuario le guste el producto que va a comprar (11%), que exista facilidad de acceso y pago por el producto (11%) o tener el archivo de manera perenne en el ordenador (8%). Por último el 12% indica que nunca paga por audiovisual en Internet.

En cuanto a los motivos por los que no pagan por audiovisual en Internet, el principal para el 44%, casi la mitad de los encuestados, es poder encontrar el mismo producto de manera gratuita en la red. El segundo motivo (16%) es el hecho de que el producto sea muy caro y la tercera razón (14%) la baja calidad.

Motivos por los que NO pagan por productos audiovisuales en Internet.
Motivos por los que NO pagan por productos audiovisuales en Internet.

La principal razón para el 8% es no tener mucho dinero para poder dedicar al consumo de audiovisual. Otros motivos indicados son que algunos productos ya han sido largamente amortizados y se sigue pidiendo un precio excesivo por ellos, la escasa oferta de las páginas de pago y el hecho de que Internet debería ser más barato y así pagar un plus por los contenidos audiovisuales. Cada una de estos motivos han sido señalados para el 5% de los encuestados.

Para finalizar, el último bloque de preguntas se centraba en la predisposición al pago de los encuestados en el caso que se cambiase el modelo de negocio audiovisual en Internet. Para ello las preguntas planteaban hipotéticos escenarios de pago así como diferentes modalidades de facturación.

La primera de estas preguntas era si estarían dispuestos a cargar el pago de los productos audiovisuales en su factura de Internet. El 56% de los encuestados contestó que sí estaría dispuesto mientras que el 44% dijo que no.

A los que contestaron que no se le preguntó que explicasen los motivos de manera libre. Los principales, 20% cada uno de ellos, son que no se fían de su compañía de Internet y que no se lo pueden permitir. Otro de los motivos (12%) es que el precio de Internet en España es demasiado caro y que deberían ser las operadoras las que dieran una parte de sus beneficios para financiar las industrias culturales.

A continuación se preguntaba si estaría dispuesto a pagar más por su conexión a Internet si de este modo mantuviese intacto todo el catálogo audiovisual al que actualmente tiene acceso en la red. El 67% de los encuestados contestó que sí estaría dispuesto a pagar más por su conexión mientras que el 33% contestó que no.

Al 33% que contestó no se le planteó si estaría dispuesto a pagar más por su conexión a Internet si de este modo pudiese conseguir que no se cerrasen webs de descargas o enlaces (tipo seriesyonkis, piratebay), descargas torrents o el intercambio de archivos P2P y que el acceso a la mayor parte del catálogo audiovisual en Internet fuese totalmente de pago.

Bajo este supuesto, del 33% de los encuestados que no estaban dispuestos a pagar más por su conexión para mantener el catálogo actual, el 36% sí estaría dispuesto a pagar más si de este modo no se cerrasen las webs o el intercambio de archivos indicados. El 64% restante seguiría sin estar dispuesto a pagar más.

Los principales motivos por los que no pagarían son que no se lo pueden permitir o que actualmente Internet ya es demasiado caro (18% cada uno). Aunque la principal razón por la que no pagarían (23%) es por el convencimiento de que siempre existiría algún modo de acceso gratuito a los contenidos a través de la red.

Motivos por los que no pagaría más por su conexión a Internet aunque cerrasen webs de descarga directa, torrents o P2P.
Motivos por los que no pagaría más por su conexión a Internet aunque cerrasen webs de descarga directa, torrents o P2P.

Para finalizar, planteamos a los encuestados una situación hipotética en la que pudieran contratar una tarifa que le aumentase el 20% de su factura de Internet y de este modo poder contratar diferentes paquetes audiovisuales. Los paquetes que se plantearon fueron los siguientes: todas las series de estreno, series de más de un año, películas y documentales de estreno, y películas y documentales de más de cuatro años.

Por ejemplo, actualmente paga 50 euros por su conexión a Internet, pagando un 20% más (10 euros), podría tener acceso a todas las películas y documentales que están en cartelera.

Bajo este supuesto hipotético, el 65% de los encuestados contrataría películas y documentales de estreno. El 50% capítulos de series de estreno. El 35% películas y documentales de más de 4 años y el 26% capítulos de series de más de un año. El 18% de los encuestados no contrataría nada.

De los encuestados que no contratarían nada las principales razones indicadas han sido no estar dispuesto a pagar más y tener la certeza de que podría conseguir el producto gratuitamente (25% cada una). Otros motivos señalados han sido preferir gastar el dinero en otras cosas (17%) o no poder permitírselo (8%).

Opciones de paquetes contratadas.
Opciones de paquetes contratadas.

En cuanto a las opciones más elegidas; para el 24% de los encuestados sería contratar películas, documentales y series de estreno. La segunda opción más elegida (13%) sería contratar los cuatro paquetes (todas las películas, documentales y series, tanto nuevas como antiguas). El mismo porcentaje que contrataría solamente películas y documentales de estreno.

DISCUSIÓN

La preferencia por las series internacionales (uno de los productos de mayor calidad que se está haciendo a nivel global) en comparación a la producción amateur; indica que ésta última se considera como un complemento al consumo de audiovisual. La idea de que en Internet “la cultura amateur, la cultura construida desde abajo, la cultura que vive al margen de transacciones comerciales” (Lessig, 2006: 195) sustituya la producción audiovisual industrial no parece que tenga visos de convertirse en realidad.

Un dato más preocupante arroja la cantidad de encuestados que consume series españolas. El producto nacional siempre ha sido el preferido por los telespectadores españoles ocupando el  prime time televisivo en contraposición al estadounidense. “La búsqueda desesperada de audiencias mediante la frivolización y la banalización, la avaricia por captar publicidad hasta el hartazgo y la falta de racionalización a la hora de programar están matando al actual modelo de televisión” (Calvo-Gutiérrez, 2011: 9). Si a esto le sumamos la manera de consumir audiovisual del perfil seleccionado, con la misma facilidad de acceso a la producción internacional que a la nacional, hace que la mayoría de los encuestados se decante por la primera y que la ficción nacional interese menos.

Otro dato interesante es la visión que los usuarios tienen de la televisión de pago. Los encuestados que contestaron que utilizan la televisión de pago para consumir audiovisual (23%), cuando se les pidió que ordenasen sus canales de consumo preferidos, consideraron la televisión de pago como la cuarta opción. Situándola por detrás de Internet, la televisión generalista y el reproductor. Si los encuestados que tienen acceso a contenidos audiovisuales de mayor calidad no consideran la televisión de pago como una de sus primeras opciones, el futuro para este canal debería ser preocupante si la situación actual se mantiene.

INTERNET CENTRO DEL CONSUMO AUDIOVISUAL

La opción más valorada por los usuarios que consumen audiovisual en Internet es el catálogo al que tienen acceso. El contenido es el rey. Mientras la oferta de pago no tenga un amplio catálogo es poco probable que su consumo aumente. Internet es con mucha diferencia el canal de consumo audiovisual que más utilizan los encuestados. Encontrar modelos de negocio en Internet se presenta indispensable para poder seguir financiando productos audiovisuales.

El porcentaje de encuestados que pagan por el audiovisual en Internet, es mucho más alto que el porcentaje de usuarios de Internet que pagan por contenidos audiovisuales ofrecido por la Fundación Telefónica: un 3% en la modalidad de streaming y un 3% en la de descarga.

En cuanto al precio, relacionado directamente con el hecho de que una gran parte del consumo audiovisual en Internet sea gratuito, no es uno de los apartados más valorados por los usuarios. Además, solamente el 12%[1] de los encuestados pagarían más por su conexión a Internet si de este modo se mantuvieran las opciones de piratear contenidos audiovisuales.

De todos modos, aunque la gratuidad no es lo más se valora de consumir audiovisual en la red, sí que es el principal motivo por el que los usuarios no pagan por este consumo. Esto no significa que no quieran hacerlo, pero que ante la opción de pagar o no hacerlo, eligen no pagar.

Los que bajo ningún concepto están interesados en pagar por el audiovisual que consumen son muy pocos, aproximadamente un 5%[2] de los encuestados. Lo que indica que hay multitud de usuarios con buena predisposición al pago de audiovisual por Internet que actualmente no lo hacen o pagan muy poco.

En la disposición a cargar en sus facturas el pago de productos y pagar más por su conexión para mantener el catálogo disponible; los encuestados que más consumen y más gastan en audiovisual son también los más dispuestos a aceptar este modelo de negocio.

Además, los que aceptarían estos modelos de negocio son los que más productos audiovisuales contratarían. En cambio, aquellos que actualmente no gastan nada son los menos interesados en estos modelos de negocio.

En la última pregunta, cuando hemos planteado a los usuarios la situación hipotética de pagar más en su conexión a Internet para poder contratar diferentes paquetes audiovisuales. Poniendo como ejemplo que cada paquete costase diez euros, el posible gasto medio mensual del 100% de los encuestados sería 17’60 euros de gasto audiovisual al mes por Internet.

Si exceptuamos al 18% de los encuestados no interesados en contratar nada, el gasto medio del 83% de los encuestados que al menos contratarían un paquete sería de 21’44 euros mensuales. Estos datos indican que la predisposición al pago audiovisual a través de Internet bajo el modelo de negocio planteado es muy alto. Los mismos encuestados que no gastan nada o muy poco en audiovisual por Internet, cuando se les plantea una situación con facilidad de acceso a un enorme catálogo y a precio reducido, están dispuestos a gastar una cantidad de dinero mensual considerable.

Por último, los que únicamente estarían interesados en contratar productos long tail (series de más de un año o películas de más de cuatro años) son el 9% de los encuestados, en comparación al 39% que solamente estarían interesado en contratar productos de estreno.

Ofrecer contenidos de estreno a un precio reducido en Internet, aun a riesgo de canibalizar otras ventanas, parece ser necesario para monetizar eficientemente el audiovisual que se consume en la red.

En definitiva, los usuarios interesados en disponer de un amplio catálogo y que actualmente ya gastan en audiovisual, están predispuestos a pagar por los contenidos audiovisuales que consumen por Internet. En contra, aquellos que consumen poco y no gastan nada no están interesados en pagar.

CONCLUSIÓN

La clave fundamental por la que a día de hoy no se monetiza el audiovisual en Internet es la facilidad de encontrar el mismo producto de manera gratuita. El catálogo es el rey y el usuario está dispuesto a pagar por él. Ahora bien, mientras lo pueda encontrar gratis, seguirá consumiéndolo sin pagar.

Es cuestión de tiempo que el gran consumo de audiovisual que existe actualmente a través de Internet sea monetizado. A diferencia de la mayoría de industrias, la audiovisual no tiene que preocuparse por motivar el consumo y pago de su producto, el consumo ya lo tiene, solamente debe encontrar un manera de monetizarlo.

En el modelo de negocio planteado la predisposición al pago es alta. Ahora bien, para que este modelo de negocio funcionase, es indispensable que la conexión a Internet sea insignificante y que la mayor parte del dinero sea destinado al pago del contenido consumido. Si es así, se podría exigir al usuario un mayor pago del que actualmente parece estar dispuesto a realizar por el consumo de audiovisual en Internet.

El contenido es el rey. Internet es el contenido, no la conexión. La conexión sin contenido no sirve a nadie. Los usuarios deben seguir pagando por la conexión, pero la mayor parte de ese pago debe ir destinado a financiar contenidos. Eliminar la tarifa plana y que pague quien más consume sería lo más lógico para implementar este modelo de negocio.

[1] Porcentaje extraído del total de encuestados que contestaron estar dispuestos a pagar más por su conexión a Internet para mantener el catálogo audiovisual existente y evitar que cerrasen webs de descarga (seriesyonkis), torrent o intercambio P2P.

[2] Porcentaje de encuestados que habiendo contestado no estar dispuestos a pagar más bajo ninguna circunstancia, al preguntarles por los motivos indicaron que no les interesaba.

REFERENCIAS

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JUNIO 2013