Shadow of the Colossus: Phaedra

Hoy es martes 12 de julio. Y no tengo ganas de jugar a la Play.

Es curioso, hay días en los que no tienes ganas de hacer nada, estás desganado y no te apetece matar colosos. No ha sido un día excesivamente duro en el trabajo, un mal día de curro, pero no duro. Quizás alguna mala noticia que me han comunicado y tú no la has querido entender como tal… o quizás sea tu cabeza que esté cansada y necesita vacaciones. Me quedan menos de tres semanas para las vacaciones. Me quedan menos de tres semanas para terminar Shadow of the Colossus.

Enciendo la Play2 y mi gata se siente especialmente interesada con el aparato. Sí, es verdad Cleo, hace mucho ruido y… Mi gata se acerca demasiado y pulsa el botón de sacar el cd. Gracias Cleo, ahora tengo que volver a comenzar. Mejor que me haya pasado ahora y no en mitad de juego.

Ahora llega la otra gata, ¿qué les pasa hoy? Con la de veces que me han visto jugar… ah, ya, el cable. Sí, Tigris tiene especial predilección por los cables que se mueven. Espero que la casa en la que terminen adoptándola no sean aficionados a las consolas retro.

En fin, allá vamos. Tengo tres sombras a mi alrededor, voy a por la cuarta.

Cabalgo por la llanura en silencio. Lástima que los gráficos sean de la Play2. La escena es preciosa, soy tan pequeño encima de mi caballo… De repente me siento bien, ¿será esto el arte?

Me meto por un desfiladero oscuro y con bruma. Muy muy oscuro… De repente se abre y veo una bonita pradera. Me recuerda a la comarca de El Señor de los Anillos, básicamente por el montículo que está en el medio… el montículo…

Mi caballo sigue solo por la senda que bordea el acantilado, no hace falta que le diga el camino y me permite tomar notas para escribir este texto. ¿Cómo se llamará mi caballo? Lo tengo que buscar.

Al llegar a la casa de Bilbo descabalgo y entro, está muy a oscuras, es simplemente un pasadizo con otras salidas, con un total de cuatro salidas. ¿Tendrá esto algo que ver con el coloso? Seguro que sí… si no fuese así no lo introducirían.

Salgo por otra puerta y ahí está mi caballo esperándome. Qué buen caballo tengo. Saco mi espada, debo estar cerca, ¿dónde estás coloso?

Sigo el camino marcado por la espada, está cerca, tan cerca que al poco de cabalgar lo veo delante mío, ¡es un enorme caballo! De entrada, me gusta este coloso.

Descabalgo y veo su comportamiento. Da diferentes golpes en el suelo con su pata. Recuerdo lo que me ha dicho la voz, Dormi, ¿será realmente inofensivo? No, no lo es. Me da una coz y me quita media vida.

Lo estudio, me acerco a sus patas para intentar subirme… y no, éste no es el camino. Lo sigo estudiando con la espada, parece que tiene dos puntos débiles; uno encima de su cabeza y el otro un poco más abajo. ¿Tendré que subirme por las trenzas que tiene a cada lado de su cabeza? Lo veo complicado, pero muy interesante.

No sé qué hacer. Vuelvo a subir a mi caballo, quizás tengo que matarlo con mi caballo, tendría cierta lógica. Batalla caballo contra caballo… Pero no, tampoco consigo nada.

De repente, la voz me da una pista, “prueba la estrategia de ocultarte bajo tierra”. ¿Bajo tierra? Está claro, los cuatro montículos que hemos visto antes tienen la solución.

Llego allí corriendo, pero no tengo ni idea de qué tengo que hacer.
Me subo a un montículo, no consigo nada.
Vuelvo a subir a mi caballo, ¿y si me marchara? No, no puedo, tengo un objetivo y pasa por matar a este coloso.
¿Pero qué tendré que hacer? No lo sé.

Entro por un sitio y salgo por otro. El coloso está lejos de mí. Le tiro flechas y noto que la parte trasera es vulnerable. Además, me fijo en la parte posterior del todo, ése parece un buen lugar para subirle, ¿pero cómo?

Detesto esta situación, cuando no sé qué tengo que hacer en un videojuego. No entiendo cómo aguantábamos estas situaciones cuando éramos niños. Jugando una y otra vez a lo mismo. Muriendo en el mismo punto una y otra vez. Y no conseguirlo. Y no saber cómo se hacía. Perder horas y horas hasta que por suerte o por probar algo distinto encontrabas la solución.

Subo a mi caballo y cabalgo hacia el coloso. Intento llegar a la parte posterior, saltar del caballo y cogerme a esa especie de herradura que tiene en su parte trasera. Pero no, esta no es la táctica. Odio a todo el mundo.

Vuelvo a probar a tirarle flechas. Tampoco, imposible.

Esto es una pérdida de tiempo, tengo que centrarme; la clave está en los montículos. Pues bien, vamos a él.

Me meto dentro del montículo, me quedo mirando al coloso. Venga, haz algo que me dé una pista. Nada, sigue a lo suyo, dando patadas sin ton ni son.

Vuelvo a salir del montículo y corro en círculos por la parte superior. Quizás en una de esas patadas atraviesa la tierra y pasa algo en la parte inferior… Me parece poco probable, ¿pero qué tengo que hacer?

Entro de nuevo en el montículo, noto cómo da patadas en la superficie. Salgo por la otra parte sin que se dé cuenta y… ¡está agachado! ¡El coloso está agachado!

Voy corriendo por detrás para subir por su parte trasera. No puede ser, salto un par de veces y no consigo engancharme. Maldigo en voz alta y mi novia hace un comentario sobre lo malos que son los gráficos de este juego. Es la Play2, ¡y el juego es la ostia! ¡Déjame! Tengo que matar a este coloso.

El coloso se levanta sin que consiga subirle… no puede ser. Este coloso es un coñazo, estoy harto de él…
Y sin hacer nada se vuelve a agachar, ahora sí, es mi oportunidad, no puedo fallar, tengo que subirle… y le subo.

Lo tengo. Es la sensación de saber que ya lo he vencido mientras le subo por su espalda. Retuercete todo lo que quieras, pero ya no tienes nada que hacer: vas a morir.

Ahora me sabe mal matarlo. ¿Por qué? Me cae bien este coloso, es como mi caballo Atreyu. Es un buen coloso.

Empiezo a acuchillarlo por detrás de su espada, sin marcar la posición con la espada. Ya encontraré su punto débil. Y lo encuentro, casi sin querer pero lo encuentro y le quito un cuarto de vida.

Ya, sé dónde está el otro punto débil. Voy a su cabeza, el coloso se retuerce y me tengo que coger. Pero estoy tranquilo, tengo un control total sobre mi barra de fuerza y no voy a caerme.

Al fin, estoy en su cabeza, con lo que me ha costado llegar aquí… y lo fácil que voy a terminar con este coloso.

Se retuerce, lo acuchillo. Se sigue retorciendo, otro más, me quedan dos. Controlo mi fuerza para no quedarme sin ella, le doy dos golpes más y no lo mato. Le queda nada de vida, y a mí de energía. El coloso se está moviendo y no me puedo soltar. Me voy a quedar sin energía. Vamos, un golpe más, le queda absolutamente nada. Ahora, es el momento, cargo un poco de energía y lo acuchillo…

Ahora sí, ya está, el coloso cae al suelo. Respiro aliviado.

La luz blanca parece que se ríe de mí. Y sí, quiero guardar la partida. Ya continuaré otro día…

Shadow of the Colossus: Gaius

Hoy es domingo 10 de julio. Hace calor.

En Valencia en julio hace calor, mucho calor. Y luego tenemos otros días en los que todavía hace más calor. Hoy es uno de esos últimos días. Un día en el que sudas por vivir, en el que no puedes salir de casa ni estar dentro de ella. Y os lo digo yo, que resisto muy bien el calor.

Cierro todas las persianas para dejar a oscuras la habitación, tampoco corre nada de aire ni necesito el ventilador. Acabo de ver ganar el torneo de Wimbledon a Murray  mientras hacía zapping entre el tour y el tenis. Me he acordado de mi padre. Aunque dudo que hubiese aguando otro set u otro puerto de montaña. Mi padre seguro que sí, él aguantó casi todo lo que le echaron.

Me centro en el juego con una clara idea en mente: no perder el tiempo para intentar derrotar al siguiente coloso. No voy a estar repitiendo acciones si veo que no funcionan de un modo considerable. Es mi tercer coloso, y vengo aprendido.

Cojo los mandos y pienso si habré estado demasiado tiempo sin jugar, se me habrán olvidado los movimientos y voy a sufrir para derrotar al siguiente coloso…

Viene a buscarme mi caballo, buen caballo. Salgo fuera y busco el camino con mi espada. Le doy la vuelta al templo para volver a cruzar el río. Esta vez no bajo hacia el río, sigo recto en una enorme explanada. Hacia la oscuridad… ahí debe estar.

El camino se cierra y cabalgo por el medio de un estrecho cañon, debe estar cerca, estoy seguro… Antes de que pueda pensarlo, suena la música, ahí está la señal. Pero hay algo diferente, una sombra que sube hacia arriba, ¿será el coloso? Vamos a descubrirlo.

Cabalgo hacia el lugar y no puedo seguir. Hay agua, y mi caballo no puede nadar. Tengo que dejar mi caballo e ir nadando hasta el lugar. No me gusta dejar mi caballo.

Llego a la sombra que resulta ser una escalera. En la parte de arriba tengo que saltar y cogerme de un saliente para llegar al destino final. La primera vez que lo intento no puedo cogerme y caigo al agua. He olvidado cómo tenía que engancharme…

Vuelvo nadando al inicio de la escalera. A lo lejos veo a mi caballo mirándome, tranquilo Atreyu, volveré a por ti. Y antes de volver a subir pruebo cómo tengo que engancharme en el saliente de la escalera. Todo claro.

Paso sin dificultad el problema que me plantea el juego y llego a una enorme explanada, es aquí, lo sé.

A lo lejos, lo que parecía una colina, se convierte en un enorme coloso. A comparación del último es enorme. Y viene directamente hacia mí.

Saco rápidamente mi espada para ver sus puntos débiles, arriba del todo, otra vez. El coloso se acerca y me golpea con el mazo que lleva, éste sí que ha podido golpearme. Con el golpe que me ha dado debería haberme matado, pero yo soy fuerte.

La siguiente vez que intenta golpearme lo esquivo, y rápidamente veo el camino que debo llevar para subirme a el coloso.

Me alejo del coloso y le silbo, la cámara lo enfoca cuando le silbas. Mostrándote lo enorme que es en comparación a tu tamaño. ¿Te atreves a desafiarlo? ¿Le silbas para que vaya a tu encuentro? Y cuando llegue, ¿qué vas a hacer?

Pero en esta ocasión lo tengo claro, el coloso intenta golpearme, lo esquivo y subo rápidamente por su mazo. Este coloso tiene más pinta de malo que el anterior, o quizás pienso esto porque ha conseguido golpearme.

Me caigo un par de veces cuando llego al final de su mazo. A la tercera consigo engancharme de su pelo y subo directamente a su cabeza. Ha sido más fácil de lo que pensaba llegar hasta aquí, seguro que tiene más de un punto débil, es muy grande, seguro que sí…

Encima de su cabeza llego muy cansado, me suelto esperando no caerme, recupero fuerzas en el momento en que el coloso mueve su cabeza. Estoy bien cogido y no vas a conseguir tirarme.

Por fin estoy en posición, le doy tres golpes, empieza a sangrar muchísimo y sigue moviendo la cabeza. Caigo por la parte de delante, estoy colgando por delante de su cara, no parece que sea tan malo mirándole de cerca.

Voy por la mitad de su vida, ahora no creo que tenga más puntos débiles, vamos, lo tengo casi conseguido. Le doy otro golpe más y desaparece el punto débil de la cabeza. Tiene otro, ¿dónde? Vamos a buscarlo…

Desciendo con calma hasta su cintura, saco mi espada un par de veces y creo que lo tiene en la parte delantera. Una vez en su cintura, lo rodeo y veo su otro punto débil. ¿Me atacará ahora que me tiene al alcance de la mano?

No doy tiempo a descubrirlo. Voy directo a su punto débil. Le meto la espada en cuatro ocasiones y KO, está hecho.

El coloso cae al suelo.

Su sombra, y también la mía, desaparecen.

Shadow of the Colossus: Quadratus

Es martes 5 de julio. Y extrañamente, he terminado muy pronto de trabajar.

Ya casi no recordaba lo que se sentía al salir a tu hora, si es que éso tiene algún significado hoy en día.

Termino las papas que compré ayer para empezar Vynil, buena serie, pero tiene difícil reemplazar a Juego de Tronos, palabras mayores. Abro un refresco y enciendo la Play. Allá vamos.

Cargo la partida y me doy cuenta que tengo una sombra a mi lado, de cuando he matado al primer coloso. Lo dicho, creo que me costará la muerte terminar con todos los colosos. Subo a mi caballo, ¿cómo se llama? Atreyu, debería llamarse Atreyu. No lo sé, lo buscaré por Internet.

Tenía miedo de si me había olvidado manejar a mi personaje, y no, he mejorado incluso en el manejo del caballo. Veo el puente por el que llegó mi héroe a la derecha y el camino se estrecha.

Se hace oscuro, bajo a la playa y sigue haciéndose oscuro, con mucha sombra, me gusta. Sé que el coloso está cerca, y me gusta mucho.

Parece que estoy donde tengo que estar, pero aquí no hay nadie. Recuerdo levantar la espada, me indica la dirección y me acerco. Veo una cueva enorme, venga aparece… estás cerca, lo sé…

Y finalmente aparece un enorme ¿perro? No, tiene cuernos, es un toro, o eso parece. Da igual, vamos a por él.

Lo primero que hago es dejar a mi caballo e intentar subir al coloso, pero no, esto no funciona. El coloso va hacia mi caballo y temo por su vida, pero tranquilo, se cuida solo. Es un buen caballo.

Le tiro flechas, pero no sirven de nada. Me encanta la música de este juego. Recuerdo sacar mi espada para que me indique su punto débil; la luz aparece en la parte superior de su cabeza, otra vez. Le tiro unas cuantas flechas más, no parece que le haga mucho daño.

Pero un momento, su planta del pie también está iluminada… le disparo una flecha y el coloso cae de lado, vale, ya tengo algo.

No sé muy bien cómo seguir, pero una cosa está clara, el coloso es inofensivo. Me he paseado por debajo de él y no me ha pisado ni una sola vez.

Creo que encuentro la táctica: tumbarlo y cuando esté en el suelo tirarle flechas a la parte de arriba de su cabeza. Funciona, minimamente; su barra de vida baja muy poco. ¿Lo tengo que matar así? Puedo estar horas para terminar de matarlo por completo.

Lo sigo intentando. Si mantienes pulsado el botón L1 la cámara se centra en el coloso en todo momento. Corro a su lado mientras él camina mirándome, no para de mirarme. Me gusta este coloso.

Lo vuelvo a tumbar y le meto un flechazo en su ojo, oscurece pero no le quita vida. Lo siento amigo. No puede ser que para matarte tenga que hacer lo que estoy haciendo, algo funciona mal.

Vuelvo a pensar en el manejo, temo que lastre mi experiencia en el juego. Veo la colina que queda en medio del escenario. La subo e intento disparar con mayor altura al coloso, no le hago nada, pero me encanta este bicho.

Finalmente, me doy cuenta que puedo subirle cuando está tumbado. Bien, ahora ya está claro, solo me queda encontrar el camino para llegar a su cabeza.

Lo intento, me caigo tres veces seguida, ¿cómo puedo ser tan inútil? Pienso que el juego es un coñazo, y el coloso lo piensa de mí. La música para y el coloso se aleja, ya no quiere saber nada de mí, le aburro.

Lo persigo, le silbo, suena la música otra vez. Esta vez no volveré a caer.

Subo a su cabeza, la machaco, le he quitado la mitad de vida, debe tener más de un punto débil. Por si no me había dado cuenta, la IA me lo confirma. Vale, ¿pero dónde está? Lo voy acuchillando por todo el cuerpo, el coloso se retuerce e intenta tirarme, pero ya no lo va a conseguir.

Encuentro su otro punto débil en la parte trasera, llego tranquilo, con fuerzas; tres golpes más y muerto.

Caigo al lado del coloso, como él, parece que esté perdiendo mi alma, creo que moriré al final del juego. No puede ser un final bonito, ¿pagaré mi vida por la de mi amada?

Cuando despierto, tengo dos sombras a mi lado. ¿Quiénes serán? No lo sé, tampoco sé si hago bien en derrotar un coloso al día. Pero quiero hacer durar la experiencia, quiero disfrutarla, no hay prisa, julio es largo.

 

Shadow of the Colossus: Valus.

Hoy es 3 de julio de 2017. He matado a mi primer coloso.

Por fin enciendo la Play 2. Bajo las persianas y me reclino en el sofá. Es domingo,hace mucho calor y llevo esperando este momento mucho tiempo.

El juego empieza, veo a un héroe llegar a su destino. Supongo. Es un sitio muy lejano, el camino recorre la ladera de las montañas y atraviesa bosques. El héroe llega a la entrada, me recuerda a la montaña de Journey, un pasadizo que recorre un desfiladero. Al salir, veo un puente que me dice que esto es solamente el inicio, no hay arcos en dos direcciones, solo arcos iniciales.

Los gráficos del juego se resienten en mi tele de última generación. Qué pena, si al menos tuviese la versión de PS3… en fin, qué más da. Si es tan buen juego la experiencia será igual de placentera. Pero son estos gráficos los que me han impedido ver que el héroe lleva una carga en su caballo; el cuerpo sin vida de una joven.

Mi héroe tiene un objetivo, devolver a la vida a la chica de la que está enamorado, supongo. Las grandes historias siempre tienen objetivos sencillos, objetivos con los que todos nos podamos sentir identificados. Pero un tal Dormir, el malo quizás, nos dice que eso es violar las leyes de los vivos. Pero que sí, se puede conseguir, tengo una espada que va a darme esa posibilidad. Para ello, solo tengo que matar a diez colosos.

Empiezo a jugar. Me familiarizo con el movimiento del personaje, no es demasiado complicado pero decido invertir el movimiento de la cámara. Otra cosa es el caballo, me cuesta manejar la cámara e indicarle la dirección que debe tomar. Es en estos momentos es cuando más aprecio a los nuevos videojuegos, siempre me han dado bastante igual los gráficos, me sobra con que me lo crea. Igual que con los actores de una película, me basta con que me lo crea. Los actores están sobre valorados.

Pero otra cosa bien distinta es la jugabilidad, qué complicado me resulta volver a jugar a juegos antiguos. Es igual que con el cine, una película antigua no es dura de ver por estar en blanco y negro, lo que más envejece a una película es su lenguaje audiovisual. Lo mismo con los videojuegos, lo que peor llevo no son los gráficos, es su jugabilidad, su lenguaje lo que envejece.

Vuelvo al juego, llego al lugar en el que encontraré al coloso. La música suena. El juego me enseña a realizar un par de acciones más que necesitaré para vencer al coloso. Todo aprendido. Llego a la parte de arriba de la ladera y aparece el coloso, es enorme.

Lo sigo. Me equivoco y le silbo. Se para. Se gira. Me mira. ¿Tiene cara de perro? Saco mi arco y le tiro una flecha. Le doy. No le hace nada. Empieza a caminar hacia mí. Ahora es cuando tengo que derrotarlo.

Muero fácilmente un par de ocasiones, vuelvo a pensar en lo complicado que resulta jugar a un juego antiguo. Pienso en que quizás nunca podré pasarme el juego, igual que el GTA3 que abandoné por no poder realizar una acción con el joystick.

Pienso que quizás no es tan buen juego, que tampoco pasaría nada si no me lo paso, que nunca me ha atraído demasiado lo relacionado con oriente. Tampoco he conectado con su cine, menos Kurosawa, que era el más occidental.

Vuelvo a intentarlo y subo a su pierna. Bien, esto ya es otra cosa. Entiendo el círculo de energía y empiezo a manejar mejor a mi personaje.

Una vez entendido, en el segundo intento mato al coloso. Pobre de él. Ha sido bastante sencillo.

El coloso cae muerto y yo a su lado. Temo que matar a los diez colosos pueda costar mi muerte.

Se lo digo mi novia, he matado a mi primer coloso, muy bien me contesta. La quiero. Como el héroe de mi historia con la chica que intenta resucitar. Quiero a mi novia, se lo digo bastante, aunque no sé si me toma en serio.

Vuelvo al juego. Escucho los pasos de mi caballo, debe estar cerca. Que no muera mi caballo, eso sí que sería triste.

Me dicen que me quedan nueve colosos.

Todavía queda mucho mes de julio por delante.

Escribiendo una historia interactiva. Capítulo 4.

¿Cómo escribimos un texto, tres-cuatro párrafos, que nos describa correctamente la situación y nos lleve a tomar una decisión?

Respuesta: ni idea.

Entonces, ¿cómo lo hacemos?

Respuesta: haciendo uso de nuestro background.

Cada uno tendrá el que tendrá… nosotros echaremos mano de los estudios y libros de guion aprendidos a lo largo de los años. No vamos a crear un extenso guion ni tampoco una elaborada historia. Pero, escribamos lo que escribamos, el siguiente texto nos ayudará a seguir una líneas básicas. Una guía a la que volver cuando nos hayamos perdido.

ESTRUCTURA

La estructura de los textos será la siguiente:

  1. Situación inicial.
  2. Experiencia, estímulo, acción, incidente que altera la situación inicial.
  3.  Nueva situación que debemos afrontar. Toma de decisión.

El abc de la escritura de guion. Sí, lo sé, es tan simple que ralla lo absurdo. Pero es tan simple que será efectivo. Además, lo realmente complicado es el camino que toma la historia después de la decisión. La visión del autor con respecto a la situación cambiada. Estructurar la historia; el camino que nos lleva a la gran revelación final.

Pues bien, todo esto, no corre a cargo nuestro. Corre a cargo del lector. De nosotros solo dependerá crear una historia lo suficientemente atractiva como para que no aburra. Lo suficientemente interesante como para que se quiera llegar al final.

LA DECISIÓN

Plantearemos la toma de decisión del siguiente modo: A – B. Playa – Montaña. Gato – Perro. Negro o blanco. No tendremos la decisión intermedia. Ya sabéis, lo decisión que ni pincha ni corta en videojuegos como el Mass Efect o Dragon Age. La decisión buenrollera.

Nuestra decisión nos llevará a una u otra situación, pero ambas serán radicalmente distintas entre sí.

Lo sé, las verdaderas decisiones son aquellas que plantean dilemas. Elegir entre salvar a tu mujer o no hacerlo no es realmente una decisión. Pero volvemos una vez más al principio de siempre: el objetivo es terminar la historia. Y si para ello debemos crear decisiones sin dilema, lo haremos.

¿CÓMO ESCRIBIMOS EL TEXTO?

Tendremos una situación inicial que nos vendrá dada por la decisión anterior. La primera parte del texto lo usaremos para describir la situación actual, la consecuencia directa de nuestra última decisión.

La elección anterior nos dará la información necesaria para conocer el deseo de nuestro lector, hacia dónde quiere dirigirse. Y nuestra descripción de la situación actual será para darle lo que desea, o hacerle creer que se lo estamos dando…

Una vez tengamos descrita nuestra situación, planteamos el incidente que nos va a llevar a la nueva toma de decisión. El incidente solamente nos podrá venir por dos caminos: azar o consecuencia.

Sí, ya, aunque sea azar; siempre habremos tomado previamente una decisión que nos habrá llevado allí. Bien. Para diferenciarlos describiremos los incidentes por azar como aquellos que nos podrían haber pasado hubiésemos tomado o no la última decisión. Y los de consecuencia como aquellos que solamente nos pasan debido a la última elección tomada.

CASTILLOS EN EL AIRE

Es un comienzo. Bueno, realmente son castillos en el aire. Castillos que destrozaré cuando empecemos a escribir. No lo he hecho nunca, ¿qué me hace pensar que esta guía me servirá de algo? Nada.

Lo importante es tener una guía, una base a la que volver. Cuando estemos escribiendo nos ayudará a no perdernos. La modificaremos, veremos sus puntos débiles, la mejoraremos.

O, ¿quién sabe? Quizás la ignoramos porque es completamente inútil. Pero incluso siendo así, ya sabremos que no vale. Ya es algo… Algo… consuelo de tontos.

Ahora en serio, lo realmente positivo de documentar el proceso es que nos ayudará a comprobar nuestra evolución. Los puntos en los que hemos errado y lo que hemos aprendido durante el camino.

Terminamos. Siguiente paso: estructura. Primero la dibujaremos para que podamos ver visualmente cómo puede quedar. En segundo lugar comenzaremos a escribir la estructura de la historia, con sus variantes y decisiones.

Seguimos.

 

Escribiendo una historia interactiva. Capítulo 3.

Hay que estructurar la historia.

Descartamos crear una historia a partir de dos bifurcaciones, al menos, por ahora… Decidimos estructurar la historia en diferentes tramas o subtramas, desarrollarlas y conjugarlas entre sí, ¿cómo? Ni idea. Ya lo veremos.

Tenemos la historia de un hombre que vive los últimos días de su vida, de él dependerá cómo quiere vivirlas. ¿Qué tramas creamos? Vamos a seguir el mismo razonamiento, ¿qué tramas podemos crear para un hombre sencillo en los últimos instantes de su vida? Tramas que no nos lleven a callejones sin salida y que cualquiera pueda tener.

Familia, amigos, trabajo, aficiones. Punto. Por ahora, no vamos a desarrollar nada más. Además, no desarrollaremos igual la trama de la familia que la de aficiones o trabajo. Es más, la trama de la familia será la que más fuerza tenga; con una trama principal (mujer) y una subtrama (hijos). Utilizaremos las demás tramas con dos objetivos: aligerar la principal y, sobre todo, hacer nuestra historia viable.

Recapitulando: pivotaremos nuestra historia sobre la relación que tiene nuestro protagonista con su mujer y su hijo/a. Además, la apoyaremos con otras tramas relacionadas con sus amigos, trabajo, aficiones y consigo mismo. Ya que, ¿por qué no terminar la vida con uno mismo? Si es una historia interactiva, la posibilidad la dejaremos abierta.

Toca empezar con lo más difícil: escribir. Empezaremos desarrollando las diferentes tramas y luego veremos cómo conjugarlas. Del mismo modo, estoy seguro que cuando empecemos a escribir saldrán nuevas tramas y problemas a solventar.

La próxima semana haremos un inciso antes de empezar a escribir. ¿Cómo construimos los textos antes de tomar una decisión? Para ello, nos apoyaremos en los libros de guion que hemos leído a lo largo de los años. Con una diferencia; la decisión, el momento más importante de la historia, correrá a cargo del lector.

Seguimos.

Escribiendo una historia interactiva. Capítulo 2.

Vale, aquí estamos. Sí, ya lo sé, no he hecho nada en los últimos ocho días.

Bueno, si le echo algo de cara… puedo decir que he estado pensando qué historia contar. Porque esta segunda entrada es para decidir qué vamos a escribir, qué queremos contar.

Recordemos, solo tenemos una exigencia: terminar el proyecto. Y para conseguirlo no vamos a contar la historia más enrevesada y complicada del mundo. No queremos meternos en una historia que se nos complique, meternos en callejones sin salida de los que no sabemos cómo salir y finalmente abandonemos el proyecto porque se ha convertido en algo tan grande que nos da pereza incluso empezarlo…

Queremos todo lo contrario: una historia sencilla con un final claro. Una historia fácil de escribir, con unas pautas muy marcadas, que por mucho que nos volvamos locos y empecemos a crear bifurcaciones; tengamos un final al que saber cómo llegar. Bueno, me conformo con menos, tener un final… o varios.

Basándonos en estas premisas. ¿Qué historia podemos contar que no sea demasiado complicada y nos dé un final? Una historia común, de un hombre común. ¿Y el final? El final en letras mayúsculas: la muerte. Del que no haya escapatoria ni vuelta atrás.

Vale, ya tenemos algo; la historia de un hombre al que le comunican que va a morir. Enfermo terminal, con un mes de vida, quizás algo más. Y que en sus últimos días de vida cada decisión que tome significará un “hasta nunca” y no un “vale, nos vemos otro día”. No, cada decisión significará hacer una cosa (y no otra) por última vez en su vida.

Lo primero que me atrajo cuando pensé en la historia fue la idea de tener 30 días de vida y tomar una decisión cada día. Un árbol de ramificaciones completamente abierto, con dos o tres decisiones por día que variaría por completo la historia. Lo segundo que pensé: esto es una locura. Con solamente dos decisiones por día llegaríamos a tener… ni idea, incalculables finales*…

Así que vamos a poner los pies en el suelo y estructuraremos la historia en diferentes temas. Los conjugaremos entre ellos, reduciremos considerablemente la toma de decisiones y controlaremos mejor la historia.

¿Cómo empezamos a estructurar la historia y la conjugamos entre ella? ¿En una historia interactiva? No tengo ni idea. En la siguiente entrada abordaremos el tema. Mejor o peor, pero nos pondremos a ello.

*creo que salen más de 1000 millones de finales. ¿Es posible o soy un negado en matemáticas?